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En un panorama musical marcado por el techno, los sintentizadores y unos artistas cada vez más artificiosos, cuesta encontrar un grupo que lleve la naturalidad como bandera. Ellos son Antonio, Alex, Xavi y Adriá, mejor conocidos como Gyoza, un grupo de rock alternativo barcelonés que trata de hacernos recordar, a base de crudeza y sentimiento, lo que ese género musical ha significado para multitud de generaciones. 

Tras el lanzamiento de su primer LP homónimo, el grupo sorprendió a la crítica y al público ofreciendo un recital del rock más duro y potente augurándoles un futuro prometedor. Este acaba de materializarse en su segundo trabajo, un nuevo LP titulado Early Bird, donde Gyoza nos devuelve al panorama de los 90 con el stoner más duro y las letras más oscuras y sinceras. Toda una oleada de rock donde prima la autenticidad de un grupo que busca abrirse camino bajo sus propias reglas y que podremos disfrutar en sus próximos conciertos este otoño en Bilbao (en Shake el 14 de noviembre) y Madrid (en Sala Siroco el 5 de diciembre).
Chicos, antes que nada, pregunta obligatoria: ¿por qué Gyoza? ¿Cómo se os ocurrió ese nombre para vuestra banda?
En realidad, ¡es bastante absurdo! (Risas) Xavi, a principios de formar la banda con Adrià, probó las gyozas en un restaurante japonés y acto seguido quedó con Adrià para tomar algo. Mientras hablaban sobre quiénes podrían ser el batería y el bajista de la banda surgió ese nombre para el grupo.
Tenemos que remontarnos hasta 2015 para poder hablar de vuestra carta de presentación, un EP auto-editado de cuatro canciones. Este 2020 habéis lanzando vuestro segundo LP, Early Bird. ¿Cuál ha sido el camino para llegar hasta aquí?
Ha sido un camino largo, nos ha pasado de todo, desde dejarnos una guitarra en Madrid hasta comprarnos una furgoneta. Lo que más hemos hecho a lo largo de todos estos años ha sido tocar y tocar; hemos tocado de todo y en todos lados, pero sobre todo nos lo hemos pasado muy bien y nunca nos hemos encasillado en un estilo. Queremos ir a por todas pero con cabeza.
Adrià , tú has escrito todas las canciones de Early Bird. ¿Cuál es tu proceso a la hora de crear la letra de los temas del grupo?
Supongo que cada uno tendrá su modus operandi pero en mi caso, el 97% de las veces es el siguiente: compongo la parte instrumental del tema, que va desde las guitarras a las baterías, lo propongo a la banda y ahí acabamos de perfilar. Cuando el tema está casi acabado escribo las letras a partir de las melodías que canté durante la creación de la canción.
Canciones como Veins o In My Room hablan de dolor e incluso de sangre. ¿De dónde sacáis la emoción y el sentimiento necesarios para componer temas tan feroces y oscuros?
¡A Adrià le encanta escribir canciones oscuras o emos (risas)! Culpa en parte es del mundo en el que vivimos. Todo lo que nos rodea es feroz y fugaz, el tiempo se escapa y nadie puede controlarlo.
En este último LP podemos ver la presencia de sintetizadores, ciertos toques de jazz y de rock duro, puro grito. ¿Qué os ha llevado a experimentar con vuestra música?
La constante búsqueda de cosas nuevas y de no ser encasillados nos ha hecho probar de todo. Gracias a esto creemos que este disco, Early Bird, toca muchísimos estilos y no sigue una línea musical tan fija como con el primero.
Vuestra discografía, incluyendo vuestro LP homónimo lanzado en 2017, ha sido descrita como rock alternativo, melódico, un stoner muy arenoso. ¿Cómo la definiríais vosotros mismos?
Nosotros lo definiríamos como rock alternativo con toques de indie e incluso pop, ya que no nos gustan las etiquetas muy concretas, puesto que creemos que limitan. Queremos tocarlo todo, desde lo más duro a lo más tranquilo, y en este disco se nota.
Vivimos un momento musical en el que el público joven ya no presta tanta atención al rock como género musical, aunque parece que está volviendo. ¿Creéis que la industria musical se muestra reticente a invertir en grupos de rock? ¿Hay gente dispuesta a invertir en lo diferente?
Definitivamente sí. Hoy en día está más de moda otro tipo de música, y en este gran negocio, si no eres el último grito no interesas a la hora de invertir puesto que es menos probable que triunfes y, por lo tanto, menos probable recibir una rentabilidad a tu inversión. Por suerte aún queda gente dispuesta a arriesgar, innovar y apostar por grupos que no sigan las modas y hagan realmente lo que les apetezca.
Los sellos que han colaborado en nuestro proyecto, tanto en el primer LP como en el segundo, son un claro ejemplo de ello. Ya lo dijimos pero lo volvemos a decir, mil gracias a Gato Encerrado, Navalla Discos, RadiX Records, Long Live Records, The Braves Records, Nafra Records, Spinda Records, Ciudad Oasis, CGTH y a la Nada Colectiva.
¿Sentís cierta responsabilidad de volver a despertar el interés por el rock en las nuevas generaciones? ¿O solo hacéis lo que os gusta más allá de lo que ‘el público’ pueda pedir?
Nos encantaría conseguir despertar el interés e influenciar a una generación como las bandas que lo hicieron con nosotros, pero creemos que ese papel nos viene muy grande actualmente y nos limitamos a hacer lo que nos gusta y nos da la vida sin pensar mucho más allá.
Muchos críticos y especialistas han definido el rock como una forma de vida. Vosotros sois jóvenes y estáis empezando pero, ¿notáis que el rock siempre ha sido parte de vosotros? ¿Cómo lo vivís más allá de lo musical?
En el grupo hay de todo pero algunos nos tomamos un poco el rock como forma de vida… (Risas) Alex, por ejemplo, se crió escuchando a Phil Collins; Antonio, en cambio, se crió escuchando todo tipo de rock y hip-hop. Adrià desde bien pequeño recibió altas dosis de Sepultura, incluso de The Prodigy, por poner un ejemplo –siempre tralla. Pero también artistas como Mozart han formado parte de su infancia. Y Xavi se pasó toda su infancia escuchando a Queen.
Más que el rock en sí, es el hecho de tener un grupo lo que te hace vivir más allá de lo musical. Las charlas en los ensayos, las horas de aburrimiento y de momentos de tonterías absurdas en la furgoneta yendo a los conciertos y, obviamente, el vínculo que se crea después de pasar tantas horas juntos hacen que veas la música como un estilo de vida.
Hablemos de colaboraciones. Bearoid hizo un remix del tema What Can I Do?, por ejemplo, al que añadió toques techno e incluso dubstep. También colaborasteis con Mourn y Jazz Rodríguez en otra canción, Freeze Me. ¿Qué buscáis en otros artistas cuando colaboráis? ¿Cómo surgieron estas uniones en particular?
Conforme vamos evolucionando como músicos buscamos más cosas que añadir a las composiciones, a veces recurrimos a plugins y otras recurrimos a personas que conocemos que creemos que le pueden dar un extra a la canción, ya puede ser con unas voces como con las Mourn o un remix como el de Bearoid y Todd con In my Room para darle más vueltas al tema. Siempre buscamos ir más allá con nuestras canciones, y por eso el LP que tenemos limitado en color mostaza contiene dos temas alternativos del propio disco.
¿Con qué artistas os gustaría colaborar en un futuro?
Hay muchas bandas y artistas con las que nos gustaría colaborar, ya sea para un tema o unos arreglos. Hay muchos artistas muy buenos en este país y muchos podrían aportar cosas increíbles. Tenemos muchas ganas de volver a tocar con Bala y nos fliparía tocar con Viva Belgrado.
¿Cuáles han sido vuestros referentes musicales a la hora de componer y crear vuestros dos grandes trabajos hasta la fecha, Early Bird y Gyoza?
Tenemos muchísimas referencias, entre otras: David Bowie, Queen, Radiohead, Muse, Nine Inch Nails, Foo Fighters… Hay muchos que nos influencian en nuestra manera de tocar, pero cuando creamos nunca pensamos en hacer un tema como alguien en concreto sino hacer algo que nos salga y entonces trabajar sobre eso.
Vuestros videoclips son siempre diferentes. En Yes Sir, Yes Ma’am el video estaba lleno de imágenes superpuestas y desnudez, mientras que en In My Room y Nothing To Be Ashamed Of habéis optado por la oscuridad, escenarios nocturnos, coches y carreteras. ¿Cómo os guiáis a la hora de elaborar vuestros videoclips? ¿Cómo relacionáis imagen y sonido?
En el caso de In My RoomYes Sir , fue Laura Núñez quien después de charlar con nosotros –y especialmente con Adrià– sobre la temática del tema nos presentó una serie de ideas junto a un storyboard de cómo podría ser el videoclip. Con Nothing To Be Ashamed Of pasó un poco lo mismo. Al ponernos en contacto con Óscar y Ángela y pasarles el tema, tardaron nada y menos en aportar la temática y la idea que tenían. Creemos que siempre hay que dejar al director hacer su magia. Obviamente, entre todos marcamos unos temas en concreto, pero al final son ellos o ellas los que deciden por donde van a ir los tiros. ¡Un abrazo a Laura, Óscar, Ángela y a Oriol!

Durante el confinamiento habéis lanzado, vía Youtube, las Covid-19 Sessions. ¿Cómo os ha afectado creativa y personalmente esta situación? ¿Cómo surgió la idea de hacer estas sesiones?
Nos ha dado mucho tiempo para practicar los temas individualmente y trabajar en la salida y promoción del disco. Dado que la mayoría estábamos en ERTE probamos de grabarnos para seguir teniendo material que enseñar y aprovechar que todo el mundo debía estar en casa.
Mientras la industria musical se recupera y se plantean nuevas fechas de tours y conciertos, ¿qué es lo próximo para Gyoza?
De momento, seguir recuperándonos entre todos de esta etapa del Covid-19 y adaptarnos a la situación. A la vez, por eso, ir preparándonos para que en cuanto podamos, salir a tocar. Tenemos muchas ganas y hace mucho que no lo hacemos así que… señoras y señores, vayan preparándose.

Texto
Juan Martí
Fotos
Laia Flynn

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