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El franquismo fue una de las etapas más duras de la historia de España, que muchos aún tratan de olvidar. Pero como dice la fotógrafa Espe Pons, “no podemos olvidar el pasado. Hay que dar luz y visibilidad”. Casi cuarenta años de dolor y angustia se reflejan en su nueva exposición Sota la llum del mar, un proyecto que tiene el objetivo de dignificar a todas las víctimas de ese periodo, que se puede visitar en el Museu Palau Solterra de la Fundació Vila Casas hasta el 22 de noviembre. La artista revive a través de su tío-abuelo, fusilado en Barcelona en 1941, la indignación y el duelo de un tiempo que marcó muchas vidas.
Hace más de veinte años que trabajas como fotógrafa exponiendo tu obra personal y artística en galerías de arte. ¿Cómo empezaste en el mundo de la fotografía? ¿Siempre has querido tomar esta dirección en tu trayectoria profesional y personal?
Empecé muy joven, era una niña. Con tan solo 15 años empecé a estudiar fotografía apoyada por mis padres, que me regalaron mi primera cámara. La fotografía siempre ha estado vinculada a mi vida personal, ha sido mi pasión, mi forma de vivir. A nivel profesional pude empezar a trabajar en la fotografía con 26 años, todavía en el mundo analógico. Aunque ya hacia alguna exposición, a esa edad decidí que quería apostar profesionalmente. Creo que lo importante es la pasión, el rigor y la constancia.
Además de trabajar en tus propios proyectos, también ejerces como fotógrafa freelance de eventos, editorial, interiorismo, etc. ¿Existe alguna diferencia en el tratamiento que le das a tus proyectos personales y los que realizas por encargo?
Siempre intento añadir mi propia visión a los trabajos que realizo por encargo. Creo que debe ser así para que el cliente pueda distinguir tu trabajo del de otro fotógrafo. Sin embargo, siempre debes estar al lado del cliente y hablar sobre lo que quiere contar con las imágenes para que el resultado sea excelente.
¿Consideras que estás más limitada o cuentas con las mismas libertades artísticas?
Claro que hay limitaciones. Hay clientes que quieren trabajos muy determinados, con menos margen, y hay que adaptarse también a ellos.

El 18 de julio inauguraste la exposición Sota la llum del mar en la Fundació Vila Casas. El ensayo fotográfico tiene el objetivo de dignificar a las víctimas del franquismo durante la guerra civil y la posguerra. ¿Dirías que has cumplido con tu objetivo?
Diría que sí… Me siento bien dando luz a un tema del que no se quiere hablar, del que se quiere olvidar. Creo que debemos seguir haciéndolo desde diferentes disciplinas.
¿Qué crees que aporta tu nueva mirada?
Mi mirada es desde el respeto, desde el silencio más profundo. Doy voz a los paisajes que habitaron no solo Tomàs, sino todas las víctimas de la guerra y la postguerra civil española. Es una mirada crítica que interroga los silencios, los lugares y el paisaje. Me gustaría que la imagen transmitiera el ‘ruido’ y las ‘voces’ escondidas en ellas.
Vicenç Altaió en su texto (publicado también en el catálogo) escribe estas acertadas palabras: “Las imágenes, en lugar de constituir un relato de aproximación estrictamente biográfica, o un reportaje periodístico, intentan hacer revivir desde el silencio de la imagen y la sensibilidad de la artista aquello que el tiempo borra de la historia. Las imágenes callan y hablan al mismo tiempo desde la verdad callada a la que, ahora, se le ofrece la luz”.
El proyecto está basado en la historia de Tomàs Pons Albesa, el hermano pequeño de tu abuelo, quien fue fusilado en el Camp de la Bota, en Barcelona, en 1941. ¿Cómo ha sido para ti enfrentarte a este suceso del pasado? ¿Dirías que te ha permitido conocer mejor a tu tío-abuelo?
Hay un proceso de investigación antes de empezar a fotografiar. Documentación que busco en diferentes archivos como el Arxiu Nacional de Catalunya o el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca. A medida que vas adentrándote más en la investigación, resurge más indignación, si cabe, de lo que yo ya conocía por la parte familiar. Es cierto, he conocido mucho más a Tomàs. De hecho, es como si lo hubiera conocido en persona. Me ha parecido una persona excepcional, con una dignidad y una valentía admirables.
Tomàs enviaba cartas frecuentemente desde la cárcel a sus familiares y amigos. En la exposición que estoy haciendo ahora en la Fundació Vila Casas, en Torroella de Montgrí, y que podéis visitar hasta el 22 de noviembre, se pueden ver dos cajitas que hizo él en la cárcel. Una contiene un colgante con su foto, dedicada a su madre en la parte posterior, y la otra, un anillo grabado con sus iniciales, dedicado a su hermana. Son objetos muy cuidados, hechos con mucha delicadeza. En las cartas, incluso en los momentos difíciles, late un hombre atento, sereno y muy cariñoso con su familia.

En tus fotografías está muy presente el contraste entre la luz y las sombras, lo cual me recuerda al claroscuro. ​¿Cuál es la intencionalidad de este juego de contrastes? ¿Te has inspirado en la pintura para realizar las fotografías?
Muchas de mis fotografías recuerdan a la pintura, no es la primera vez que me lo comentan. Siempre me ha gustado esta sensación fotográfica-pictórica que adoptan mis fotografías. A veces por la temática, como en mi serie Nebula, y otras, como bien dices, por el juego de contrastes. En Nebula las imágenes son atemporales, desdibujadas o apenas dibujadas por la niebla. Una metáfora, tal vez, sobre la esencia fotográfica, el ver y el no ver.
No hay, en este caso, una búsqueda específica de inspiración en la pintura. Es una mirada intuitiva, una manera de mirar que me estimula, me abre y, en cierto modo, me deja más libertad. Me siento cómoda en estas composiciones, es una manera de flotar en la imagen. Quizás ahora que lo comentas, constatar este juego de luz y sombra pueda entenderse como la dificultad de penetrar en el pasado y, por ende, en el presente. El mismo título creo que ya hace referencia a esa dificultad de completa transparencia, concretamente la fotografía del mar con la que se inicia la exposición, hecha justo cuando el día clarea (momento, por cierto, de las ejecuciones). Noche y día se encuentran en sus lindes, como la línea de horizonte que empieza a definirse.
Ya que hablamos de arte, vamos a hablar del nombre de la exposición. El título Sota la llum del mar (‘bajo la luz del mar’) me hace pensar en el claro de la luna, fuente de inspiración de varios artistas desde Manet hasta Debussy. En tu caso, ¿qué significado tiene la luz del mar en tu exposición? ¿Cómo se relaciona con el motivo de la obra?
Me agrada la idea de que te lleve a Manet o Debussy. Cuando creo historias más personales, mis composiciones son más pictóricas, más impresionistas. Me llevan a este mundo más de ensueño, pero surge como te he comentado antes, de la manera de mirar y de establecer mi diálogo fotográfico. Por otro lado, también Monet y otros impresionistas se inspiraron y estudiaron las fotografías de la época. Hay algo en los límites de las disciplinas que nos permite crecer.
Sota la llum del mar hace referencia al parapeto del Camp de la Bota donde Tomàs fue fusilado en el año 1941. Con el Fòrum de les Cultures, el parapeto quedó debajo del mar. Mi intención con el título era dar luz a ese parapeto, a las barbaridades que se cometieron durante esa época. No podemos pasar página sin saber qué ocurrió, forma parte de nuestro pasado. Hay que dar luz y visibilidad.
Tu fotografía explora de manera “intuitiva y poética, casi ficcional, el nexo justo entre lo más íntimo y lo externo.” ¿De qué modo se traducen estos conceptos opuestos en tus fotografías? ¿Cómo se reflejan en tus imágenes?
El paisaje me ayuda a transitar, me ayuda a conectar con mi paisaje interior. La memoria personal me invita a un tipo de fotografía más poética, más íntima, más onírica. En cambio, hay un tipo de paisaje que necesita una mirada más directa, sin contemplaciones, donde el espectador pueda ver que es algo real, algo que ha sucedido. Pero entre esos dos polos hay gradaciones. Detrás de esas imágenes, de esos lugares y espacios se esconden siempre vidas, voces, sueños, frustraciones. El acto de mirar se constituye como un interrogante, una invitación a la reflexión.

La exposición está acompañada de los textos de Cynthia Young, poeta, ensayista, escritora, y crítica de arte especialista en estudios afroamericanos. ¿Cómo se vinculan sus textos con el Franquismo y el pasado de tu tío-abuelo?
Tomàs era secretario general del Socorro Rojo Internacional (SRI), dirigido por la fotógrafa Tina Modotti, Clara Zetkin y Elena Stàssova. Era un servicio social internacional organizado con el objetivo de dar soporte humanitario y material. Me interesaba la visión exterior de lo que sucedió, de cómo se cubrió la guerra civil española a nivel internacional. Durante la guerra, Robert Capa, Gerda Taro, David Chim y Tina Modotti estuvieron fotografiando España, y Cynthia Young, conservadora del Robert Capa Archive en el International Center Photography de Nueva York, era la persona indicada para hablar de esos fotógrafos extranjeros que vinieron a cubrir la guerra civil española.
En Sota la llum del mar, Cynthia explica cómo Robert Capa fotografía a personas desconocidas durante la guerra civil y que en contadas ocasiones las personas han sido identificadas. Identificar a alguien es dar luz sobre un relato personal. En este sentido, es a Tomàs a quien podemos ponerle rostro y vida, llenar un espacio latente. No podemos perder de vista al pasado.
Tu primera exposición fue Realidad inventada, en 1999. ¿Qué es lo que más ha cambiado respecto a tu última exposición Sota la llum de mar? ¿Qué nuevos enfoques ha tomado tu fotografía?
Como todo fotógrafo o artista, con el paso de los años hay una evolución. Hay una manera de mirar, una manera de fotografiar, y sobre todo, te interesan unos temas más que otros. En mi obra reflexiono sobre el paisaje y la memoria personal.
En mis últimos trabajos hay una mirada más crítica, como en Portraits, realizado durante mi residencia artística el año pasado en el Three Shadows Photography Art Centre de Pekín, residencia artística en la que fuimos seleccionados Jordi Jové y yo. Portraits es un trabajo conceptual que utiliza diversas localizaciones y paisajes de la ciudad como sustitutos de la figura humana. Una reflexión sobre la sociedad de control en la que vivimos
Y para terminar, ¿estás trabajando en otros proyectos? ¿Tienes alguna otra exposición en marcha?
Tengo varios proyectos en mente y también estoy trabajando en la posibilidad de realizar un fotolibro de Sota la llum del mar para poder dar visibilidad también a través de este formato. La exposición Sota la llum del mar se podrá ver en el Museu Palau Solterra de la Fundació Vila Casas hasta el 22 de noviembre de 2020. Después seguirá su recorrido espero que en España, pero también en el extranjero. Todo se irá haciendo…

Texto
Amani Chugri

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