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Mireia Ruiz y Raúl Ramos le dan al coco en Cocolia, un estudio de diseño gráfico de Barcelona donde las palabras experimentación y libertad creativa se subrayan en amarillo fosforito. La pantonera se queda corta en este universo en el que conviven extraños cíclopes cósmicos, caballitos cubiertos de purpurina, un brazo aquí, un pie allá y una filosofía de vade retro al retoque digital. Nos tiramos de cabeza en la marmita del color para hablar con ellos.

Sois unos locos del spray, el acrílico y los rotuladores. ¿Por qué esa obsesión con las manchas de color hasta hacer de este elemento lo más identificativo de vuestro trabajo?

El motivo inicial fue el hecho de salir del ordenador, una herramienta muy útil pero que no consigue la naturalidad y la expresividad de hacerlo con las manos. El resultado plástico nos empezó a seducir, y disfrutamos mucho más que con la máquina. No existe el Control + Z, lo que haces es lo que vale.

¿Cómo es la planificación en proyectos como "Matériaux et la femme", "Rostros" o "Head Spinning"? Una vez creado el set de estudio, ¿hay un proceso de experimentación previo a la obra final o tenéis muy claro lo que vais a hacer antes de tirar la foto?

Normalmente siempre hay una idea inicial, bocetos, uso del color, encuadres y materiales… Pero en las sesiones nos dejamos llevar por la intuición, nosotros también nos vemos sorprendidos por lo que gana el proyecto una vez que coge forma y pasa del boceto a la realidad. En los proyectos que nos citas, partimos de una base sencilla: materiales con los que jugar y que nos apetezca tocar, moldear, pintar, etc. En definitiva manipular y que junto a una figura humana formen parte de una serie fotográfica.

El cuerpo humano es un recurso que aparece muchas veces a lo largo de vuestro trabajo, pero siempre se camufla en la obra. Resulta muy enigmático.

Nunca nos ha gustado enseñar nuestros rostros, por ese motivo nos escondemos en todo lo que pasa por nuestras manos: telas, flotadores, plantas, pinturas, maderas, máscaras… Al final hemos descubierto que tiene un resultado enigmático y misterioso que nos gusta. Actualmente, como los amigos ya conocen qué hacemos, se prestan voluntariamente a nuestra locuras. Como en la última obra de Pink Morro, donde el diseñador Raimon Benach, se tuvo que dar una buena ducha después de la sesión.

Lo vuestro es pura ficción. ¿Cuántos planetas diferentes hay en el universo Cocolia?

Un planeta, que es el más queremos, es en el que está permitido todo, donde la experimentación es valorada y donde el resultado de los ejercicios es más gratificante. El planeta tiene dos satélites, el de Raúl, que corresponde a Pink Morro, y el de Mireia y sus cosas, ambos hacen los que les apetece para sumarlo a Cocolia. Ahora estamos descubriendo un nuevo planeta donde los clientes nos piden ejercicios del planeta “loco”, ¡eso es genial! Lo malo en ese universo es el planeta más terrenal, menos ficticio, el de los números y las cuentas para seguir visitando el resto de planetas y donde hay trabajos “normales” pero que nos ayudan a llegar a fin de mes.

¿Qué hay de Mireia y qué de Raúl en Cocolia?

Raúl aporta a Cocolia el uso de los sprays, la experiencia como grafitero que le llenó en su adolescencia; y Mireia, en cambio, el uso del pincel, que también le vinculan a su juventud, donde la pintura era su manera de expresarse. Esas herramientas que usaban antes de formarse como diseñadores gráficos, definen el carácter de cada uno. Raúl mucho más gestual, expresivo y surrealista, y Mireia, mucho más perfeccionista y amante de los detalles. Juntos sumamos y a los dos, a la vez, nos apasiona el color y jugar con los materiales. Es como volver a hacer clases de plástica en el parvulario. Nos dejamos llevar.

Animales en miniatura, gominolas, algodón de azúcar, brillantina. ¿Cómo es un día en Cocolia?

Lo primero que hacemos al llegar al estudio es salir a tomar café, se ha convertido en uno de nuestros clásicos… Si no tomamos café, no nos ponemos en marcha. En este aspecto somos un estudio bastante normal, contestamos mails, hacemos presupuestos, llamamos por teléfono… Pero siempre intentamos encontrar algún momento durante la semana para poder realizar nuestros proyectos más experimentales y creativos, nos encantaría poder dedicarnos totalmente a este tipo de trabajos, poco a poco lo vamos consiguiendo.

Algunos de vuestros trabajos me han recordado las fotografías de Guy Bourdin, los cuerpos fragmentados, el simbolismo, el color…

La verdad es que no lo conocíamos pero guarda mucha similitud, planos limpios, colores sólidos y posturas imposibles unidos a una visión surrealista. ¡Nos encanta! Su trabajo también nos recuerda al trabajo de Toiletpapermagazine, otros de nuestros referentes.

Pues ya que nos ponemos a hablar de referencias, ¿a qué otros estudios les echáis un ojo?

A Akatre, un estudio francés que ofrece trabajos artísticos y de diseño, algo que nos sorprendió, ya que siempre se tiende a separar el arte del diseño. Ellos tienen un modelo multidisciplinar, donde la fotografía es un pilar fundamental para plasmar sus trabajos. Y como referentes más artísticos, Synchrodogs, Erwin Wurn, Katharina Grosse, Yayoi Kusama, Henri Matisse y Escuela Memphis, entre otros. Nos encanta su uso del color y la experimentación visual que realizan todos ellos. Envidiamos del arte la libertad creativa que existe, los resultados tan buenos que consiguen muchos artistas y el hecho de que los aporten al conjunto de la sociedad.

Vuestra propuesta parece muy artesana. Me gustaría saber cómo acaba vuestra ropa después de un día de trabajo. ¿Abomináis del retoque digital?

Ya tenemos clasificada en nuestros armarios la ropa para poder pintar y mancharnos de pintura (risas). Siempre intentamos no intervenir con fotomontajes después de realizar la fotografía, que el retoque digital sea lo mínimo, retoque de color y poco más. Por ejemplo, en Bois et couleur no borramos ni los hilos que sujetan los palos de colores.

¿Con qué materiales os lo pasáis mejor trabajando? ¿Cuál es el que más os ha sorprendido y por qué?

Todos los materiales tienen su gracia, cuando parece que lo has visto todo… aparece otro material que te sorprende aún más. Nos encantó trabajar con arena de colores, no esperábamos ese resultado. De hecho, nos gustaría hacer algo más con ese material.

¿Dónde encontráis la inspiración?

Cualquier momento o lugar es bueno para encontrar la inspiración. No tenemos ninguna fórmula exacta pero lo cierto es que la podemos encontrar en un bazar chino, en la basura, en tiendas de segundo mano, en internet, en cuentos infantiles, revisando la obra de algún artista…

¿En qué andáis metidos ahora?

Estamos metidos en varios proyectos pero destacaríamos el diseño y la dirección de arte del Look Book S/S 2015 de Tous –prácticamente lo tenemos cerrado– y la portada de disco para Aymé, un grupo francés, en el cual hemos experimentado con materiales nobles como la madera, eso sí, con un buen toque de color.

Los dos sois bastante activos en el mundo del diseño gráfico (Raúl es co-fundador de Blanc Festival y tanto él como Mireia han sido jurado en varios premios de diseño). ¿Cómo veis el panorama? ¿Vivimos una etapa dorada y a la vez infernal de posibilidades y obstáculos?

Parece que con la crisis los estudios de diseño gráfico con grandes plantillas han pasado a la historia. Ahora nos encontramos con cantidad de diseñadores freelance y estudios más pequeños que salen adelante con autoproyectos. Una fórmula para darte a conocer y ser libres para elegir el concepto y la formalización. La parte positiva es que se agudiza el ingenio y se lucha con más fuerza para ganarte la vida en la profesión que te gusta.

Un proyecto reciente del que estéis más orgullosos.

Realmente, el que consideramos un acierto para demostrar que los experimentos tienen una salida comercial, ha sido el proyecto para Tous FW2014. Se nos dio total confianza y se valoró justamente nuestro trabajo. Ellos ya sabían qué podíamos aportar para mostrar su concepto en esa colección. Es gratificante y de agradecer que empresas tan grandes den la oportunidad a estudios pequeños, dejándonos de intermediarios. Todavía recordamos, entre risas, cuando soplábamos purpurina de colores a la figurita del caballo. ¡Fue un proceso muy divertido!

¿Tenéis algo que ver con un pequeño cangrejo de río?

Nosotros no sabíamos de su existencia al elegir el nombre de Cocolia, era más por el dicho de darle vueltas al coco, pero con el hashtag cocolia descubrimos que sí, es nombre de cangrejo caribeño, pero con acento Cocolía, y de perros. Casualidades del naming. Os ponemos vídeo de una canción, titulada Cocolía, y que nos ponemos de vez en cuando (risas).

TEXTO
ANA FERNÁNDEZ

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