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¿Qué pasa si unes a dos arquitectos locos por la fotografía dispuestos a contar historias a través de ella? Anna Devís y Daniel Rueda, que se definen como storytellers, quieren acercarte a la arquitectura de una manera apenas vista, original, desenfadada, y divertida. Nada de edificios aburridos, con colores apagados, y ventanas y balcones iguales a los de todos sus vecinos colindantes; no, para Anna y Daniel tienen vital importancia la geometría, la composición, el color, y el sentido del humor. Entre viaje y viaje, hemos tenido la oportunidad de hablar con ellos para saber cómo preparan sus fotos y nos recomienden los edificios más espectaculares en los que han estado.
Daniel, Anna, la primera es obligatoria: ¿cómo y cuándo os conocisteis?
Anna: Daniel y yo somos arquitectos, nos conocimos en la universidad. Pero la verdad es que ya para entonces nos interesaban muchísimo el diseño, la fotografía y la ilustración, por lo que era cuestión de tiempo que nos encontráramos. Y es que, aunque somos arquitectos, fueron las inquietudes ajenas a la carrera lo que nos llevó a conocernos.
Y a partir de ese primer encuentro, ¿cómo evolucionan las cosas para que os convirtáis en el dúo fotográfico que conformáis ahora?
Daniel: Siempre hemos hecho cosas fuera de la carrera y esto nos unió más. La arquitectura no era lo que menos nos preocupaba, pero teníamos otros intereses. Empezamos a hacer muchas cosas juntos y a viajar siempre que podíamos. En la fotografía de arquitectura es muy habitual incluir un aspecto humano para dar escala a las imágenes y para darle un significado al tamaño que tienen las cosas. A veces, Anna me pedía que apareciera junto a algo en la imagen, para dar composición y escala; otras, se lo pedía yo a ella. Y nos fuimos dando cuenta que estas imágenes nos gustaban mucho pero que solo apelaban a un grupo muy concreto de gente: los arquitectos.

¿Cómo llegasteis entonces a un público más extenso?
Las imágenes que sentíamos que más gustaban eran las que menos en serio se tomaban a sí mismas, las más divertidas. Siempre queríamos que el edificio fuera lo importante de la imagen, pero para que destacara había que ir más lejos, contando alguna historia o jugando con algún concepto dentro de la propia fotografía. Y a lo largo de los años nos hemos ido dando cuenta que, al final, el humor y la creatividad son herramientas increíbles para conectar con la gente. Y todo empezó así, del interés por mostrar un edificio de una forma diferente, capaz de interesar a un público no tan especializado.
Aunque empezasteis estudiando arquitectura, al final os habéis decantado por la fotografía. Y parece que os va bien y tenéis éxito. ¿De cuál de las dos vivís más? ¿Os habéis planteado alguna vez dejarlo y centraros en trabajar como arquitectos más allá de la fotografía arquitectónica?
Anna: Los dos disfrutamos muchísimo de la carrera, pero la parte creativa nos llenaba muchísimo más. Nuestra fotografía no se entiende sin la arquitectura. Pero ahora no volvería atrás. Ha sido algo casual, un camino que ha ido abriendo puertas poco a poco, y realmente disfrutamos muchísimo nuestro trabajo. ¡Lo disfrutamos casi como un hobby!
Daniel: Es curioso porque, cuando empezaba a compaginar ambos trabajos, pensaba que la fotografía era el menos exigente y, ¡todo lo contrario! No he trabajado tanto en mi vida como ahora, que me dedico exclusivamente a la imagen. Cuando eres tu propio jefe es casi imposible dejar de trabajar.
Vuestro éxito en Instagram es innegable: acumuláis casi 700k seguidores entre los dos. Y sin esta plataforma, es posible que no os hubierais podido dedicar a la fotografía. ¿Qué importancia han tenido Instagram y las redes sociales a la hora de promocionar vuestro trabajo? ¿Cómo empezó todo y cómo ha ido evolucionando hasta hoy día?
Anna: Hoy en día, internet e Instagram son herramientas super poderosas para la gente creativa. Tu trabajo puede llegar al otro lado del mundo en cuestión de segundos. En Instagram, más todavía, siendo como es una plataforma tan visual, gráfica y directa. Es una gran oportunidad para que cualquier artista pueda mostrar lo que hace. Sin ella no habríamos llegado donde estamos.

¿Creéis que, sin Instagram, vuestro camino hubiese seguido por la fotografía igualmente?
Daniel: Instagram nos ha dado la oportunidad de trabajar en proyectos muy interesantes. No obstante, lo que realmente me gusta de lo que hacemos es que si no pudiéramos ganarnos la vida con ello, no dejaríamos de hacerlo porque es nuestra pasión. Sin Instagram, seguramente lo haría con menos regularidad, pero seguiríamos haciendo imágenes cuando viajásemos. Y cuando se nos ocurriera una idea, seguiríamos sintiendo la urgente necesidad de llevarla a cabo.
Cada detalle es importante en cada una de vuestras fotografías, ¿cómo es el proceso de creación?
Daniel: Cada imagen es una historia y un concepto únicos. Nacen de una forma diferente o vienen de un sitio distinto. Pero todas tienen un mismo modus operandi, que empieza siempre con un boceto hecho a mano por Anna. Los dos discutimos el concepto hasta que coge forma, ella lo empieza a dibujar, y poco a poco empezamos a ver qué es lo que hace falta para hacer realidad esa idea.
Así pues, el dibujo es vital también en vuestro trabajo.
Es una herramienta muy arquitectónica que heredamos de nuestros días en la carrera, sí. Hoy en día es fundamental para nosotros porque representa el momento en el que decidimos todos los aspectos que tendremos que cuidar en la fotografía, desde la vestimenta hasta la localización, pasando por composición y la escala. Conseguir todo lo necesario para hacer una imagen puede llevarnos días e incluso semanas, ya que en muchas ocasiones, lo que tenemos en mente no es fácil de encontrar y tenemos que producirlo nosotros mismos. Al final, la toma de la imagen es lo más sencillo, lo complicado es todo lo que hay que hacer para llegar a ese punto.

¿Seguís el mismo proceso para fotografiar en vuestros viajes, u os dejáis llevar por lo que os vais encontrando en cada ciudad?
Anna: Nuestras imágenes siempre tienen dos componentes: la arquitectura, que obviamente siempre está presente, y la idea, la historia que queremos transmitir. Cuando viajamos no nos encontramos con estas localizaciones tan especiales por casualidad, ¡ojalá! Es verdad que cuando uno está de viaje hay un poco más de lugar para la improvisación, pero por lo general solemos ir con los deberes hechos y nuestras localizaciones bien estudiadas. Cuestiones como la escala, el soleamiento, o el cómo llegar a ese sitio es imprescindible tenerlas calculadas de antemano cuando tienes pocos días en una ciudad a la que puede que tardes mucho en volver.
Por lo tanto, la improvisación no es lo vuestro.
Todo lo que aparece en la imagen está pensado y planeado, no es casual. Realmente, la parte más sencilla es la fotografía. Algunas de ellas requieren montaje, pero lo que es el shooting es lo más sencillo porque está todo planeado.
¿Creéis que con vuestro trabajo conseguís acercar la belleza del mundo de la construcción a vuestros seguidores? ¿Es este el objetivo que perseguís?
Daniel: A mi me encantaría que fuera así, la verdad. No nos dedicamos plenamente a la arquitectura, no creo que estemos mejorando la ciudad con nada de lo que hacemos, pero sí sabemos que a través de nuestras imágenes se genera mucha conversación en torno a los edificios. Cuando queremos hablar sobre una arquitectura en concreto buscamos hacerlo a través de una historia divertida y creativa, en lugar de seria y abstracta.
Anna: Todo el mundo vive y/o trabaja dentro de un edificio. Siempre estamos rodeados de arquitectura, y sin embargo, en la sociedad actual, la arquitectura se entiende como algo elevado sobre lo que solo unos pocos tienen la oportunidad de opinar, cuando debería ser un tema del que todos deberíamos preocuparnos.

Otro elemento protagonista en vuestras imágenes sois vosotros mismos, que con vuestra simpatía le dais este toque divertido que os caracteriza –porque está claro que el sentido del humor es tan importante como el edificio. Así pues, ¿consideráis que aparecer en las fotografías supone parte de vuestra identidad?
Anna: Creo que en realidad no es tan relevante, aunque pueda parecerlo. No entendemos nuestra fotografía sin el componente humano, eso es cierto, pero el hecho de que aparezcamos nosotros mismos es más una cuestión de inmediatez y rapidez. También nos gusta incluir otros ‘personajes’; hemos trabajado con modelos e incluso bailarines en el pasado, y es algo que disfrutamos mucho, ya que cada uno aporta algo diferente a la historia.
Por otra parte, es evidente el minimalismo y el uso de formas geométricas en vuestro trabajo, así como el juego de colores o la composición. ¿Cómo encontráis y seleccionáis las localizaciones con los elementos adecuados y deseados para crear el arte visual del resultado final?
Daniel: Tenemos una cierta deformación profesional, y cuando vemos una localización especial, tratamos de guardarla por si en un futuro resultara útil como telón de fondo de alguna idea que aún no se nos ha ocurrido. Las imágenes son siempre la unión de un concepto y una localización, son dos elementos vitales que tienen que ir de la mano. Siempre usamos lo que hay disponible: arquitectura y luz natural. Y a veces, hacer que todo esto confluya puede ser más complejo de lo que pueda parecer.
Y hablando de localizaciones, ¿cuáles son los cinco edificios favoritos de cada uno?
Daniel: En Berlín, el Meininger Hotel Berlin Airport, donde el exterior está formado por los colores del arcoíris. También allí puedes encontrar la Marie-Elisabeth Lüders House, un edificio gubernamental precioso. Y para acabar, te diría el Petersen Automotive Museum en Los Angeles; el atrio de la Université Pierre et Marie Curie, en París; y el parque Superkilen Urban de Copenhagen.
Anna: También la Muralla Roja, en Alicante, un sitio que nos tiene enamorados y en el que hemos tenido la suerte de poder trabajar varias veces.

“A lo largo de los años nos hemos ido dando cuenta que, al final, el humor y la creatividad son herramientas increíbles para conectar con la gente.”
Por lo que he visto en vuestras cuentas de Instagram, hace poco habéis estado en Berlín, una ciudad en la que, creo, cualquier arquitecto moriría por ir. Su arquitectura destaca por los contrastes por la división del muro entre este y oeste, la historia que se respira en los edificios todavía por reconstruir o marcados por la guerra, etc. Es arriesgado preguntar, ¿pero es vuestra ciudad favorita? Si no, ¿cuál es ese lugar que os vuelve locos?
Anna: Berlín nos dejó totalmente fascinados, es una ciudad con una arquitectura impresionante. Su cultura visual es muy potente y, por eso, todo está diseñado de manera muy delicada. Copenhague también nos gustó mucho, es una ciudad llena de colores.
¿Qué os enamoró definitivamente de estos sitios?
Daniel: El diseño alemán, en general, tiene algo que nos fascina: el orden. Lo limpias y ordenadas que están las ciudades, arquitectónicamente hablando. En sitios como en España parece que cada uno hace la guerra por su cuenta, es más aleatorio y más rico en contrastes en ese sentido. Sin embargo, alucinamos con el diseño de sitios como Múnich, Berlín, o también Copenhague. Se nota que todo ha pasado por un proceso de diseño muy estudiado.
Decidme algún sitio en el que nunca hayáis estado y al que desearíais ir.
Daniel: Asia es un continente que casi no hemos pisado, y Tokio parece un lugar super interesante por el que seguir explorándolo.
Anna: También nos gustaría volver a Estados Unidos. Lo vemos en películas y series, pero no es lo mismo verlo que vivirlo.

Os definís también como storytellers. ¿Por qué? ¿Qué mensajes queréis transmitir a vuestros seguidores?
Daniel: Cuando ‘hacemos’ una fotografía, en realidad, más bien, la creamos. La palabra fotógrafo para nosotros conducía un poco a error. Nosotros no hacemos fotos, contamos historias a través de imágenes.
Anna: Buscamos contar historias sin palabras que puedan ser entendidas en todo el mundo sin necesidad de explicarse. 
Habéis colaborado con muchas marcas. Cada vez que contactan con vosotros para hacer una nueva colaboración, ¿cómo afrontáis el reto de un encargo?
Daniel: Nos encanta que se pierda el límite entre un anuncio, una obra de arte o una publicación en Instagram. La publicidad también puede ser una forma de arte, siempre que haya creatividad detrás. Algunas de las imágenes que hemos hecho trabajando con clientes son de las que más orgullosos estamos. Cuando nos llega un producto, nos gusta ver qué tiene de especial y diferencial, y cómo lo podemos traducir en una imagen.
Poned un ejemplo de alguna colaboración hecha.
Hace unos meses, una marca de perfume nos pidió una imagen para promocionar su última fragancia. Generalmente, estos productos se muestran en publicidad de la misma forma. Imágenes elegantes y muy bien hechas de personajes famosos junto al producto en cuestión en un tamaño menor, sin una relación explícita entre el perfume y la persona que lo representa. Nosotros queríamos que la imagen fuera también estética, pero que al mismo tiempo contara algo sobre el producto.
En nuestra imagen, una joven con un vestido veraniego se perfuma de tal forma que, al pulverizarse, el contenido del frasco crea la ilusión de una rodaja de sandía que transforma la vestimenta de la chica. Así, explicábamos en una sola imagen quién es el público objetivo, en qué estación del año se iba a lanzar, y a qué olía exactamente el perfume.

¿Qué creéis que ofrecéis vosotros que os diferencia de otros artistas?
Anna: Siempre cogemos encargos que nos dejen libertad a la hora de crear, y cuando nos comprometemos con un cliente, lo damos todo. Cuando una marca contacta con nosotros es porque va buscando algo concreto: una imagen divertida y creativa donde la luz, el color y la geometría son siempre los protagonistas principales.
Parece que nunca se os acaben las ideas, pues todo vuestro trabajo es personal, único y diferente. ¿Dónde encontráis la inspiración para hacer fotos tan originales?
Anna: No hay nada tan inspirador como el día a día. Suena algo cliché, pero es verdad. Muchísimas de nuestras imágenes tienen un trasfondo cotidiano y sencillo que demuestra que la inspiración te puede llegar cuando menos lo esperas.
Daniel: Ayuda mucho que seamos dos, también. Yo antes hacía fotografía de arquitectura, y Anna hacia ilustración y diseño. Al unir esas dos cosas empezamos a tener la línea de trabajo que tenemos hoy. Estoy casi seguro de que si trabajásemos por separado no estaríamos donde estamos.
¿Qué otros fotógrafos o artistas os sirven de referencia?
Daniel: Nos sentimos mucho más cerca de ilustradores que de fotógrafos, realmente. Generalmente, el fotógrafo espera a que las cosas sucedan para poder capturarlas. El ilustrador tiene que crearlas de cero, enfrentándose al papel en blanco y transformando ideas en algo visual que no necesita explicación, que es lo que buscamos hacer nosotros con nuestras fotografías.


Entonces, ¿qué ilustrador destacaríais?
Hay un ilustrador francés que nos gusta mucho, Jean Jullien. Todo lo que hace es una maravilla, tiene una sensibilidad, y una manera de trabajar con las líneas, la geometría y el color que nos encanta.
A parte de algunos encargos que os piden, he visto que principalmente vuestras fotografías son hechas por placer, y siempre sin dejar de lado vuestra esencia. Así pues, ¿tenéis algún proyecto especial o más grande de cara al futuro?
Daniel: Acabamos de volver de Dubái, donde hemos formado parte de un documental que saldrá en la CNN. Junto a ellos hemos recorrido la ciudad en búsqueda de esa nueva voz artística que está poniendo a Dubái en el mapa de una forma totalmente diferente. También hemos ido hasta Miami hace nada para descubrir junto a Pantone el color del año 2019. ¡Ah! Y también estamos preparando una exposición para comienzos de 2019 en París.

Texto
Mònica Màrquez

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