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Se dice que los científicos tienen una mente muy estructurada que les ayuda a interpretar el mundo y a facilitarnos la vida. No obstante, poseer una mente excesivamente cuadriculada puede ser un lastre para la creatividad. Albert Folch quería ser biólogo y dedicar su vida a los animales, pero cosas del destino, su sueño se truncó. Lejos de rendirse, decidió que el camino de la creatividad sería el suyo.

Se dice que las personas creativas no dejan de cuestionar el mundo que les rodea y, para eso, utilizan su capacidad de observación y análisis. No aceptan las cosas como son, sino que las examinan, buscan una razón y, si no es satisfactoria, se formulan nuevas preguntas para obtener respuestas alternativas. Así es Albert Folch. Un creativo apasionado que ha reinventado Folch Studio lejos de los convencionalismos, creando alianzas entre las nuevas estrategias narrativas y el diseño para posicionar la identidad de las marcas en la sociedad líquida.

¿Te crees el mantra ‘Con tu esfuerzo puedes conseguir cualquier sueño’?
Depende. Para alguien que proviene de una familia más o menos estructurada, de más o menos clase media y con unos padres que muestren cierto interés por la educación de sus hijos, suele ser verdad. Con todo ese background, el entorno y la red de contactos, solo falta que le pongas todo el esfuerzo, inteligencia y sentido común de tu parte para conseguirlo. Hay factores que nunca podrás controlar pero los podrás sortear, y con algo de suerte y esfuerzo –a partes iguales– conseguirás tus objetivos. Para un chico de África subsahariana o a un menor magrebí que acaba de llegar en patera a Europa, puede ser que les suene a bullshit, o a frase de ricos europeos. Porque por mucho esfuerzo que le pongan y por mucha inteligencia que tengan, tienen una situación tan adversa que conseguir algo que no sea meramente sobrevivir suena a odisea.
¿Cuáles son tus intereses personales en este momento?
Estoy absolutamente volcado en generar un entorno propicio para el desarrollo de mi familia, absolutamente concentrado en la evolución de nuestra agencia y absolutamente comprometido con mis aficiones: el surf, el deporte y la naturaleza. A esas tres prioridades le sumaría también una profunda preocupación por la situación medioambiental en la que estamos inmersos. El aumento de la temperatura media está provocando un desequilibrio sin precedentes. La huella de nuestra actividad es tan profunda y negativa que no veo de qué manera podemos revertir la situación. Vivimos en una contradicción total, y yo el primero. Eso me martiriza.
En Folch Studio está claro que os habéis adaptado a los nuevos tiempos. ¿Hacia dónde se dirige el estudio en el futuro inmediato?
Queremos desbordar el significado de estudio o agencia. Queremos construir un conglomerado de empresas con múltiples actividades y disciplinas donde encargo, iniciativa propia y colaboración se yuxtapongan. Tenemos una visón poliédrica de la comunicación y buscamos crear una estructura que dé respuesta a esa visión. Folch, por trayectoria, expertise y fortaleza, debe ser una pieza clave y nuclear de esta estrategia, pero necesitará apoyarse en otras empresas e iniciativas para que pueda dar y ofrecer una visión total de lo que está pasando. No creemos en estructuras monolíticas y ultraespecializadas. No queremos ser esclavos de lo que somos, por lo que estamos trabajando constantemente en desdibujar nuestra identidad, nuestra estructura y nuestra definición. El futuro inmediato pasa por conectar creatividad y negocio.
A parte de contar con un equipo multidisciplinar, ¿qué otras claves explican vuestro éxito?
La multidisciplina empezó de verdad cuando me asocié con Rafa Martínez, mi amigo de la infancia. Estudió periodismo y se forjó en la empresa. Su capacidad infinita para generar nuevos escenarios sumada a mis ganas de desbordar constantemente lo que soy nos está empujando hacia una nueva definición e indefinición de nuestra agencia. Pol González, realizador y socio en la productora White Horse, y Josep Puy, socio y director de arte, son las otras piezas clave.
Pol y Josep son increíblemente buenos. Nos gusta lo que hacemos y somos cuatro perfiles muy complementarios, donde todos aportan sin repetirse visiones o miradas. Eso pienso que nos hace poderosos creativamente hablando. A su alrededor estamos construyendo un equipo de gente muy joven, muy motivada y talentosa. Estoy muy contento del equipo que tenemos: multicultural, plurinacional, poliédrico. Tengo la sensación que justo empieza, que ahora sí comienza la segunda etapa de Folch.

“No queremos ser esclavos de lo que somos, por lo que estamos trabajando constantemente en desdibujar nuestra identidad, nuestra estructura y nuestra definición. El futuro inmediato pasa por conectar creatividad y negocio.”
¿Cuál es el proyecto que va a tener mayor repercusión?
Acid House. El proyecto plantea un nuevo reto distinto de todos los anteriores. Un proyecto poliédrico que busca conectar creatividad y negocio. Un proyecto que busca desdibujar definiciones y significados. Un proyecto donde la arquitectura tiene un rol claramente comunicativo estético y estratégico. Un espacio que busca la permeabilidad con la calle, que explora la docencia bajo nuevos planteamientos y nuevos espacios físicos. Un proyecto donde lo digital y virtual se entremezclan con lo experiencial y físico. Una iniciativa con varios tentáculos: café, arte, docencia, mentoring, editorial, etc.
Habéis presentado sus instalaciones en Poblenou (Barcelona) hace pocos días. ¿Qué más quieres compartir al respecto?
Acid House nace de la necesidad de compartir y conectar creatividad y negocio. Es un proyecto conceptualizado y desarrollado por Folch. En él, estamos impulsando un nuevo formato educativo de la mano de Vice y Elisava. Uno llamado Nuevas Narrativas y otro llamado Blanding. El primero busca explorar nuevos formatos audiovisuales y pretende formar a chicos y chicas con otro mindset, otro ojo. Mucho más descarado, menos paternalista y más incisivo. En el de blanding buscaremos construir el contrapunto al branding tradicional. Kill the father. Todo ha cambiado, no tiene sentido seguir formando de la misma manera que lo llevábamos haciendo los últimos veinte años.
La función del logotipo se desdibuja, se debilita en pro de la irrupción y el nuevo rol del contenido. Una marca no puede ni debe comunicarse mediante logotipo, una marca es una emisora de contenido y por ende de pensamiento. Esta nueva realidad lo cambia todo. Además también hemos montado una cafetería con Nomad y tenemos un espacio window gallery donde vamos a comenzar a generar contenido. Por si no fuera poco, estamos trabajando en nuevos formatos audiovisuales para ser realizados en la sala polivalente y tenemos alojadas varias empresas en las salas de trabajo. Por último, estamos desarrollando la edición de una publicación con Temas de Hoy de Planeta.
Has entendido como pocos las ventajas de las nuevas tecnologías para narrar historias que pueden atraer al gran público. ¿Qué posibilidades ofrecen los contenidos transmedia?
Uff, ¡imagínate! Antes solo imprimíamos imágenes en soporte papel. Ahora podemos explicar y narrar historias con todo tipo de recursos audiovisuales. Sinceramente, ante este panorama, seguir diseñando tarjetas de visita, papelerías corporativas, brochures, posters y postales me parece una pérdida de tiempo, para el que te la encarga y para el que la tiene que diseñar. Creo que la profesión debe renacer. Un diseñador gráfico tiene por delante un panorama que no puede afrontar solo desde la disciplina del diseño gráfico y eso, claro está, produce un cortocircuito.
¿Cómo abordas un nuevo proyecto? ¿Qué le pides al cliente y qué te resulta imprescindible para empezar?
No creo en el encargo definido. Prefiero que de una conversación, donde cada uno aporte su punto de vista y su análisis, salga una relación profesional donde uno ayuda al otro y viceversa. No me gusta la palabra encargo, ni me gusta la palabra servicio. Genera una jerarquía demasiado tóxica. No me gusta que nos hagan competir. No me gusta que me digan que estamos entre dos o tres o cuatro estudios. Es como si cuando conoces a alguien que te atrae y con él/la cual quieres construir una relación, le dices que estas entre él/ella y tres más…
A un cliente le pido que no piense como cliente igual que yo dejaré de pensar como prestador de servicios. Juntos construimos. Como dice un buen amigo de República Dominicana, es como un partido de tenis: ambos deben golpear bien la pelota, fuerte y bien dirigida para que el otro la pueda devolver con la misma intensidad e intención. Si uno da golpes flojos o excesivamente previsibles, el partido se torna aburrido y monótono. No hay progresión. No hay partido.

¿Qué reconocimiento social tiene el diseño español actualmente?
No sé qué decirte… Creo que depende del día en que me lo preguntes seré más optimista o menos. Cuando soy pesimista, creo que a la sociedad española le queda muchísimo recorrido. Instituciones públicas y privadas no son demasiado conscientes del rol estratégico del diseño y de su poder de transformación. Siguen pensando en nosotros y en lo que hacemos como simple accesorio estético cuando en realidad lo que somos y lo que hacemos debe estar en el core de cualquier iniciativa, producto o servicio. Siguen pensando que negocio y creatividad son dos temas separados cuando en realidad son vasos comunicantes. ¿Por qué es el departamento de ventas el que tiene que interlocutar con el diseño? El marketing mide a corto plazo y no sabe valorar lo intangible.
Sin embargo, los días optimistas, pienso que el nivel de profesionales en España es tan bueno que marcas e instituciones no están a la altura. Tienen miedo. Les damos miedo. Esos días pienso que más pronto que tarde todos deberán ponerse en nuestras manos. Cuando pierdan el control porque ya no conecten con la sociedad, entonces vendrán a nosotros. Veo un futuro prometedor. Nuestra obligación es estar ahí, estar siempre al día y nunca dar nada por sabido. Comprender en todo momento lo que está pasando y saber responder con profesionalidad y valentía y defender siempre el trabajo bien hecho, bien ejecutado, inteligente, estratégico y contundente.
Como tantos otros oficios, en los últimos años, los diseñadores habéis tenido que adaptaros a las nuevas exigencias del mercado. Parece como si no bastara con su habilidad creativa. Ahora se os pide que también seáis emprendedores y manejéis bien todo el proceso productivo. ¿Crees que es compatible?
No solo compatible sino imprescindible para abrirse paso en esta jungla. Con ser buen diseñador no basta. Hay que pensar de forma creativa, hay que ser emprendedor antes que diseñador. El diseño debe dejar de mirarse al ombligo, abrirse y relajarse. Hemos sido demasiado endogámicos y eso nos ha llevado al aislamiento. Hay que asociarse con otras disciplinas para que el diseño florezca y genere proyectos de valor. No hay que montar estudios, hay que montar empresas.
¿Cuáles son los principales desafíos para los jóvenes diseñadores en España?
Comprender y conectar con el contexto. New present new rules. Hay que trabajar para generar influencia, para que los futuros interlocutores que tengamos estén en el mismo mindset que nosotros. Para que eso ocurra, hay que conectar creatividad y negocio. Lo vuelvo a repetir, es nuestro mantra. A priori parece que debe estar conectado pero no lo está. Hay que trabajar para conectarlo.
¿Cómo valoras la saturación de imágenes que nos asalta cada día a través de infinidad de soportes?
Precisamente debido a esa saturación de imágenes, me obsesiona el generar contenido de valor. Estético, bello, inteligente, estratégico, que te interpele, que te incomode y que te cambie. Si no lo conseguimos, lo único que añadimos es más ruido a un contexto ya saturadísimo. Detesto lo mediocre, lo malo, lo flojo, lo cobarde y lo estúpido. Me gusta incomodar, sí. Me gusta mucho Instagram. A través de él observas y conoces la mirada de los demás, cómo ven el mundo, su mirada fotográfica y por consecuencia el pensamiento. Descubres gente con una mirada impresionante y súper enriquecedora. Me parece interesantísimo.
Es una red social que ha cambiado muchísimas cosas. Siempre digo medio en serio y medio en broma que Instagram son las nuevas revistas. Antes en el metro la gente leía revistas, libros y periódicos. Hoy están mayoritariamente en Instagram. Hay que aprovecharlo y utilizar este canal para llegar a ellos y darles buen contenido.

“Antes solo imprimíamos imágenes en soporte papel. Ahora podemos explicar y narrar historias con todo tipo de recursos audiovisuales. Creo que la profesión debe renacer.” 
Cuéntame cómo surge la idea de crear Eldorado, dedicada a la aventura, el viaje, el tiempo y la naturaleza, conceptos que parecen estar en peligro por la ferocidad del hombre.
Eldorado nace del agotamiento de estar hablando siempre de lo mismo. Nace de la necesidad de hablar de algo que no suceda y no surja en la ciudad. Nace del hastío sobre lo urbano y de las ganas de explorar lo no urbano. Surge de un viaje, de la contemplación que te permite la espera. De un ensayo fotográfico de la mano de Dizy Diaz en un surftrip a Marruecos. Con ese material en la mano, con mi socio Rafa Martínez decidimos conceptualizar un proyecto de viajes.
El primer paso fue el construir una publicación papel, pero pronto vimos que eso no nos transportaba a ningún escenario nuevo y decidimos repensar todo el proyecto y construir todo un entorno y ecosistema digitales donde narrar esos viajes. Eso nos llevó al audiovisual, de ahí a montar la productora White Horse y a comprender que la narrativa, el contenido, es lo que realmente necesita la comunicación, y que las identidades y el diseño son una pieza muy importante pero que ya no son tan relevantes como antes. 
Es de obligado cumplimiento recordar que estuviste muy implicado en los inicios de METAL.
Sí, reconceptualizamos el proyecto. Transformamos lo que hasta aquel momento había sido AB, que fue un referente para mí. Entre Yolanda, Joan y nosotros le dimos un vuelco. Nuevo nombre, nuevo formato, nueva línea editorial. Estuvimos 25 números aproximadamente trabajando juntos. Adquirimos una experiencia valiosísima, velocidad, capacidad de reacción, conocimiento en producción, en edición de foto, en maquetación, etc.
¿Qué recuerdas de tus años en la Facultad de Geología y en qué medida has podido aplicar esos conocimientos a tu proyecto actual?
Guardo un recuerdo tiernísimo de esa época. Yo tenía que ser biólogo. No había nadie más motivado que yo ni con más interés por la biología que yo. Pero una mierda de sistema que premia la nota y no la motivación me excluyó de la posibilidad de estudiar Biología en la UAB por 0,025 décimas de punto. Como segunda opción puse Geología, y ahí sí entré. Estaba convencido que sería científico, pero fui incapaz de superar las asignaturas de matemáticas y estadística. Era demasiado complejo para mí y no considero que los profesores que tuve me ayudaran mucho a superar esa complejidad. No trasmitían ningún tipo de motivación al estudiante, y para eso creo que hubiera sido mejor que no se dedicaran a la docencia, sinceramente… No les culpo, simplemente no ayudaban en absoluto.
Tiré la toalla el segundo año, no hice ni el esfuerzo de intentar aprobarlas. Estaba pasando algo mucho más intenso y divertido junto a mí en ese momento. La irrupción de la música electrónica nos lanzó a montar una productora con la cual montar eventos para ganar el dinero suficiente que nos permitiera independizarnos a los 18 años. Eso me conectó a una escena totalmente nueva e interesantísima: música, moda, arte y diseño. Era una rave al lado de una misa. Nos tiramos de cabeza. Dejé geología y todo mi sueño de convertirme en científico y comencé a estudiar diseño gráfico. La geología y la biología son conocimientos imprescindibles para tomar consciencia de quien somos y de donde venimos. Lamentablemente, aún hay demasiada gente que no entiende que somos simples simios con una altísima capacidad de construir herramientas. Simple y llanamente eso. Y que deberíamos aprender a convivir en nuestro ecosistema y no cargárnoslo. Formamos parte de él, no somos ajenos a él.
¿Cómo fueron tus inicios?
Sí a todo. Sí a un trabajo gratis, sí a un encargo para mañana y trabajar toda la noche, sí a trabajar de camarero en bodas muchas horas cada fin de semana para pagarme el alquiler del piso, pero a cambio poder ser independiente con 18 años. Independizarse tan joven tiene un alto precio. No pude viajar, dejé de ir a esquiar, no pude tener coche, etc. Todo lo que ganaba lo dedicaba a poder vivir y ser independiente. Esa situación actuó de filtro. Solo me dediqué a lo que era importante para mí, sin distracciones ni gastos superfluos. Los pocos ahorros que conseguí freelanceando los invertí todos en irme a vivir al extranjero y estudiar fotografía. De esa experiencia regresé ya con la firme convicción de profesionalizar mi situación y me empoderó definitivamente, dejando atrás vergüenzas, idiomas por aprender, etc. Me dediqué a mí y a trabajar.

¿Tenías referentes?
Jaques Cousteau siempre ha sido mi ídolo de niño. Vi todos sus documentales. Profesionalmente hablando, crecí muy influenciado por Mevis & Van Deursen, Paul Boudens y Jop Van Bennekom. Me convertí en diseñador en Base, junto a Marc Panero y todo el equipo del que formé parte. Ahí aprendí a ser buen diseñador.
Como Cousteau, tienes una relación muy estrecha con el mar. ¿Cómo lo explicas? 
A los 30 decidí hacer un cambio radical en mi vida. No pude hacerlo todo de golpe, pero poco a poco fui consiguiendo distintas metas. Dejar de fumar y cuidarme eran las más importantes. Decidí hacer surf después de un viaje a Canarias donde entré al agua por primera vez. Me enganché. El surf fue un bálsamo en un momento duro. Me di cuenta que, gracias al surf, mi contacto con el mar era constante y que ello me permitía conectar con lo que yo siempre había sido de pequeño, un enamorado de la naturaleza.
Salí del armario y decidí expresar esa pasión a través de mi estilo de vida y a través de mi trabajo siempre que fuera posible. Y me desprendí de toda la tontería que había ido acumulando durante tantos años debido la excesiva importancia que habían adquirido la ciudad y mi trabajo. Me liberé de lo no esencial y me dediqué a reconectar con todo aquello que siempre me había definido.
Diría que tus trabajos, además de reflejar tu mirada sobre una vivencia, invitan a poner en juego varias ideas. Parece como si además de compartir las imágenes de un viaje, quisieras compartir tus pensamientos. ¿Es así?
Absolutamente. Cada una de las imágenes que generamos o compartimos habla de nosotros. En el hecho de generar, escoger, editar y difundir una imagen hay una voluntad de compartir lo que somos. Me gusta, me divierte y me interesa. También me agrada generar tensión, incomodar, generar debate y controversia. Son pruebas de stress para todos. En función de nuestras reacciones, respuestas y opiniones, nos definimos y nos conocemos.
Esta época, en la que estamos asistiendo impasibles a varios naufragios, ¿cómo la defines?
Solamente hay un gran naufragio, el único importante: el medioambiental. O somos capaces de sobrevivir a él y adaptarnos, o nos extinguiremos. O peor aún, se generarán conflictos de gran magnitud por el acceso al agua y a los territorios menos hostiles. El panorama es desolador. El ser humano se adaptará, pero reduciendo su número de ejemplares. La Tierra se recuperará seguro, pero igual sin nosotros en ella. Siento ser tan pesimista.
Me gustaría que comentaras las siguientes reflexiones de Rafael Argullol recogidas en su libro El cazador de instantes. “Hablamos mucho pero decimos poco, miramos mucho pero vemos poco: lo superfluo rodea el reino de lo auténtico como la espuma de las olas roda la boca del remolino. Y sentimos pavor de ser engullidos”.
A veces creo que muy poca gente entiende la verdadera magnitud de las cosas. Miramos y solo vemos nuestra escala, pero a una escala mayor y a otra menor, están pasando tantas otras cosas que si supiéramos observar… La Tierra se comporta como un líquido pero a una velocidad tan lenta que la percibimos como un sólido. Una playa aumenta y retrocede periódicamente en ciclos de centenares y miles de años, un río inundará zonas que ni pensamos cada cien o doscientos años, un tsunami tarde o temprano azotará nuestras costas. En un pequeño rincón de un árbol hay infinidad de animales que sobreviven cada día, que se matan, se canibalizan y se comen entre ellos. Plantas que crecen y ocupan el espacio de otras que acaban muriendo por falta de luz.

“El error de medir la vida por el rasero del éxito es que quien se crea la ilusión de habitar en el cielo de los indiscutibles pronto comprobará que su estado natural se halla entre el purgatorio de los discutidos y en el infierno de los fracasados”.
Uff, purgatorio, cielo, infierno… ¡Qué jodido suena todo! Yo lo veo mucho más sencillo: hay que balancear entre la necesidad de éxito individual (todos necesitamos algo de éxito) y la necesidad del éxito colectivo.
“Hay que tratar sin contemplaciones a los envidiosos. E incluso con el refinado placer de aumentar los motivos de su envidia”.
(Risas) Bueno, lo entiendo, pero es un poco cruel. Yo creo que hay un envidioso en cada uno de nosotros. Son sentimientos humanos, no hace falta castigarlos; sí conocerlos, educarlos y dominarlos. No existe la envidia cuando hay realización personal, cuando uno acepta quien es.
“Un acto de valentía es derribar el templo que has erigido para adorarte”.
Muy de acuerdo. Un acto de valentía es siempre volver a empezar.
¿Cómo se asimila haber creado en tan poco tiempo uno de los centros más puntero de diseño y contenidos de nuestro país?
Bueno, yo bajaría el soufflé. Te agradezco las palabras pero aún nos queda trayectoria y recorrido. Seguiremos trabajando para ganarnos la confianza de los que quieran trabajar con nosotros. A más confianza, mejores resultados.
¿Algún sueño incumplido?
Ser biólogo y dedicar mi vida al estudio y conocimiento de los animales.

Texto
Sergi Doladé
Retrato y fotos
Marc Medina

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