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Situada en el barrio de Gracia, Magnesia es un pequeño rincón donde encontrar mil y un tesoros relacionados con el mundo de la ilustración. Desde láminas hasta cerámica, pasando por animales de cartón o telas, el cuidado en el detalle y el amor por los productos únicos e inesperados definen el personal ecosistema de la tienda. A pesar de su juventud, ya que de momento solo tiene un año y medio, el proyecto de Leticia Delgado y Ferran Català se perfila como uno de esos enclaves que se vuelven imprescindibles dentro de la ciudad.

Bajarse en la parada de metro de Fontana supone olvidarse durante un rato de que estamos en un mundo donde la producción masiva y la importación made in China están a la orden del día. Pasear por Gracia significa, además de equivocarse un par de veces de calle, descubrir pequeños y originales negocios donde la artesanía y la originalidad siguen siendo la regla número uno a la hora de vender. “Aquí te sientes como en casa. Hay vida de barrio, ambiente de barrio, y ese era el concepto de la tienda, que fuese algo cercano”. Así explica Leticia el motivo de porqué ésta tenía que ser, sí o sí, la localización de Magnesia. “Sabemos que no estamos en una calle súper comercial, pero ya que no es una tienda en la que vendamos cosas que se pueden comprar en cualquier otro lado, también se trata de que la encuentres”. Y es que su oferta se define por ser bastante especial. 

La ilustración era la obsesión de la pareja, así que ese fue el punto de partida a partir del cual construyeron un espacio donde cada pieza ha sido confeccionada por diferentes artistas de todo el mundo. “La ilustración es el denominador común en toda la tienda. Luego está aplicada a diferentes objetos, puede ser una postal, cerámica o un cuaderno, pero siempre gira todo alrededor de la ilustración, que es lo que más nos gusta”. Otro de los leitmotivs por los que se rigen es la búsqueda de piezas originales y artistas poco conocidos. Huyendo de los trending topics del mundillo, la intención es dar cabida a aquellos ilustradores que están empezando o que aún no se han convertido en estrellas. “No queremos grandes nombres, si ya se puede encontrar su trabajo en otros sitios nos parece una tontería traerlos aquí. La idea siempre es buscar cosas nuevas y colaborar con gente muy pequeña. Al final, ¡lo más importante es que sean cosas que nos flipen y que nos gustaría tener en casa! Esa es nuestra filosofía”. 

A raíz de viajar por Estados Unidos, empezaron a echar de menos aquí las cosas que les gustaban de allí. Así fue como decidieron lanzarse a la piscina y dar a luz a Magnesia. El contacto directo con los ilustradores, sin necesidad de intermediarios, fue clave desde un primer momento, y uno de los aspectos más gratificantes con los que se han topado. “La relación con la gente es maravillosa, es lo que más te satisface al final. Cuando notas que hay muy buen rollo y vamos conociéndonos, eso es algo que motiva mucho. Sobre todo porque somos muy pequeños, y cuando alguien en la otra esquina del mundo te da las gracias y está encantado de tener su trabajo aquí, hace mucha ilusión. Y con los artistas de Barcelona, prácticamente se convierten en amigos”. Liekeland, Jaume Montserrat, Wit & Whistle o La Malconttenta son algunas de las joyas que se pueden encontrar en el repertorio de Magnesia, que va evolucionando poco a poco, como el gusto de la pareja. “Siempre andamos buscando artistas nuevos, cosas diferentes que puedan sorprender a la gente. Traemos lo que realmente nos gusta, ¡y de momento parece que también gusta a los demás!”. Efectivamente, parece que hasta ahora el balance de la tienda es totalmente positivo y el público la ha recibido con mucho interés. “Supongo que ahora la gente empieza a pensar que ya no hace falta tener el típico póster de Nueva York de Ikea que hay en todas las casas”, dice Leticia, riendo. “Después de un tiempo de mucha producción industrial, parece que se vuelve para atrás. Productos que no son iguales, con pequeñas imperfecciones que al final hacen que las cosas tengan una personalidad que lo industrial no te ofrece”.

Cambios en el día a día que, al final, también se reflejan en las tendencias del propio mundo de la ilustración. “Ahora se encuentra mucha temática natural, colorida y fantástica, con animales, por ejemplo. Creo que poco a poco se dará un cambio hacia algo más agresivo y menos delicado. Puede que tenga que ver con la época que hemos vivido, la gente tiene rabia dentro y necesita expresarlo de una manera diferente”. Ir creciendo poco a poco es el objetivo de Magnesia. De forma pausada, y con tanto cariño como el que respiran las creaciones que aguarda en su interior.

TEXTO
ANDREA SERVERT

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