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Son seis personajes muy distintos, con diferentes historias y pasados muy complicados. Pero tienen algo en común: son valientes, fuertes, orgullosos y dejan atrás sus miedos en la semana del World Pride en Madrid, celebrado hace casi un año. Este 16 de marzo se estrena el documental The Best Day of my Life que, dirigido por Fernando González Molina, nos cuenta las historias de Abril, Geena, Timo, Ruth, Nick y Max.

Este documental nos mostrará la complejidad de los cambios de género de Abril y Geena, aunque también nos enseñará la vulnerabilidad de Nick, Max y Ruth, que viven en países donde la homosexualidad está vista casi como un crimen, y nos explicarán qué significa vivir como un miembro de la comunidad LGBT+ en Rusia o Uganda. Aunque también veremos la historia de Timo, un hombre homosexual que es sordo y que usa el deporte como método de lucha activista, mostrándose tal y como es. Hoy hablamos con Abril, Geena y Timo respectivamente para que nos expliquen un poco qué puede significar este documental, también sobre sus vidas y cómo luchan por ellas, y, sobre todo, qué tal lo pasaron en el World Pride y qué significó para ellxs.


Abril Zamora
Hola Abril, eres una de las protagonistas del documental The Best Day of my Life, pero para nuestros lectores que quieran conocerte más, ¿quién eres? ¿Podrías presentarte?
Soy Abril Zamora, actriz, directora y guionista. Soy de Barcelona, pero vivo en Madrid. Tengo treintaiséis años y actualmente estoy en plena transición de género. Ahora mismo trabajo en la serie Vis A Vis, en mi primer personaje como actriz, y también estoy trabajando en una serie para Telecinco que se llama Señoras del AMPA, con Malena Arterio y Toni Acosta. ¡También tengo dos perros a los que amo!
En este documental exploras lo que significa tu nueva vida, pero lo que no vemos es cómo empezó todo. ¿Quién fue la primera persona a la que decidiste abrir tu identidad real y cómo reaccionó?
La primera persona fue mi amiga María Maroto, con la que tengo muchísima confianza. Reaccionó súper bien aunque no se lo esperaba, que es algo común en toda la gente a la que se lo he dicho. Nadie se lo esperaba porque lo normal con estas transiciones es que lo hagas de muy joven. Realmente nunca vi una oportunidad de dar este paso, y por lo tanto, siempre lo llevé como un secreto, hasta que noté que no quería ser una persona de ochenta años y arrepentida de no haber vivido su vida plenamente.
Entonces, cuando estaba con María tenía muchas ganas de contárselo, incluso lo tenía en la punta de la lengua pero me resultaba difícil. En realidad, no me hizo falta decirle, “oye, María, soy una mujer”; ella poco a poco lo fue entendiendo y eso me facilitó muchísimo el camino. Nadie en mi entorno ha tenido ningún tipo de conflicto. Mucha gente se ha sorprendido pero nadie me ha demostrado que esto sea un problema ni nada en absoluto –al revés, de hecho. Además, que yo haya sido sincera ha llenado mi entorno de honestidad y confianza.
Eres directora de teatro, y actriz, ¿lo consideras un refugio? ¿De qué manera te ayuda a sobrellevar la dificultad del cambio?
No lo considero un refugio. De hecho, es mi trabajo, no creo que me ayude a nada relacionado con mi vida personal. Disfruto mucho de esto en todas las vertientes -como actriz, directora y guionista. Es mi pasión, es mi disfrute, pero nunca lo he considerado un refugio para nada.

“Realmente nunca vi una oportunidad para dar el paso de cambiar de sexo, y por lo tanto, siempre lo llevé como un secreto. Hasta que noté que no quería ser una persona de ochenta años y arrepentida de no haber vivido su vida plenamente.” Abril Zamora
Este documental tiene tintes de lucha contra una sociedad que, lamentablemente, no es lo suficientemente abierta como para entender la situación de muchas personas como tú. ¿De qué manera piensas que puede ayudar The Best Day of my Life a esta lucha?
Yo creo que puede ayudar muchísimo por la visibilidad que da y por el hecho de contar historias súper diferentes entre sí, que nos muestran reflejos distintos de lugares muy diferentes del mundo. Algo que ha hecho que yo, que vivo en Madrid, me sienta muy afortunada de estar en un entorno como en el que vivo. Aunque todavía nos queda mucho trabajo que hacer en España, hay muchísimos casos de agresiones tanto homofóbicas como transfóbicas. Muchas veces miramos a otro lado y creo que el documental habla de tolerancia y de libertad, y espero que la gente se vea identificada con el mensaje, pues creo que va más allá de la vida de los protagonistas.
Creo que vamos a notar cómo estos conflictos siguen latentes y no debemos mirar a otro sitio; debemos centrarnos y seguir luchando. Es impresionante ver cómo siguen las cosas en Rusia o en Uganda, como nos cuentan los demás personajes. Vivir en Madrid me hace sentirme afortunada de vivir en una sociedad donde dos chicos puedan cogerse de la mano libremente en contraste a esos otros países.
Durante el documental, vemos cómo os vais preparando para el gran día, ¿qué tal fue? ¿Cómo de importante fue esa experiencia y cómo ha afectado a tu vida?
Fue un momento muy especial pero lleno de sensaciones contradictorias. Me puse mi primer vestido como chica, que compré con mi madre; eso fue muy bonito al principio. Pero luego me vino a la contra y creo que no estaba preparada psicológicamente porque acababa de empezar mi transición. Todavía tenía el cuerpo muy de chico, creo que me dejé llevar por la corriente, por la emoción del momento y por las ganas de ser yo misma. Puede ser que me apresurara y posiblemente debería habérmelo tomado con más calma, pero como estaba siendo todo muy emocionante y yo me sentí tan libre, pues lo hice.
A la mínima que vi que la gente se venía a hacer fotos conmigo porque se pensaban que era un chico vestido de chica me sentía un poco disfrazada. Por otro lado, hubo momentos maravillosos. El día en sí fue muy bonito y especial. Estuvimos en la carroza, conocí a gente, me divertí muchísimo, y realmente tuvimos la sensación que Madrid era el centro de la libertad mundial en ese momento. También compartirlo con el resto de protagonistas, de ver cómo los chicos de Rusia disfrutaban de su amor a los ojos de los demás y no había ningún tipo de conflicto.
Para concluir, hoy, casi un año después del World Pride en Madrid, ¿cómo ha evolucionado tu vida? ¿Qué esperas del futuro?
Mi vida ha evolucionado muchísimo. Tanto que, a veces, cuando veo imágenes del documental, me cuesta mucho reconocerme. He cambiado muchísimo tanto física como emocionalmente. Por supuesto sigo siendo la misma persona, pero creo que hay cosas en mi vida que he aprendido a llevar de un modo muy diferente, como más sosegado o más calmado. No sé qué espero del futuro. No espero nada tampoco, lo que he aprendido es a vivir el presente sin pensar en el futuro, en mis metas, y disfrutando del camino a mi manera.


Geena María
Hola Geena, eres una de las protagonistas del documental The Best Day of my Life, pero, ¿quién eres? ¿podrías presentarte para nuestros lectores y lectoras?
Yo soy Geena María, soy actriz, modelo, y también he hecho mucho teatro. Me defino como una persona muy natural, como una más.
Durante el documental y, a diferencia de Abril, te queda muy poco para finalizar tu cambio. Pero al principio de todo, ¿quién fue la primera persona a la que le confiaste tu identidad real y cuál fue su reacción?
La primera persona fue mi hermana. Aunque realmente, cuando yo sabía lo que me pasaba pero no sabía cómo exteriorizarlo ni sabía qué palabras ponerle a lo que me sucedía, había una chica en Almería que en ese momento tenía quince años y que desde los 13 años había cambiado de chico a chica. En Almería se escuchaba mucho. Se llamaba Andrea y muchos decían que era travesti. Era una chica muy bonita. Yo, en esa época, que tenía Tuenti, la agregué y le escribí, presentándome y contándole que me estaba pasando lo mismo que a ella –quería saber si yo sentía lo mismo.
Esa niña fue muy noble, me llevó a una tienda, me ayudó a comprarme un pantalón de chica, una blusa, y maquillaje. Las dos nos fuimos a un parque a fumarnos un cigarro mientras ella me pintaba, me vestía, etc. Me dio una imagen, una identidad. Ese mismo día me ayudó con un empujón y sí, fue la primera persona que lo supo. Pero la primera persona oficial a la que se lo conté fue a mi hermana, que es la unión más grande que tengo. No podía evitarlo. Si se enteraba después, por otra gente, no me iba a sentar bien.
Lo que hice fue sentarlas, a ella y a mi abuela –que ya no está–, y se lo conté a las dos. Mi abuela se reía y me decía: “pero si eso es una moda y a ti te gusta, ¡pues haz lo que quieras!”, y mi hermana le decía: “que no, mami, que es no es moda, que se siente mujer”. Y mi abuela respondió: “pero ¡cómo se va a sentir mujer, si es un hombre!” Con el tiempo lo fue entendiendo y lo aceptó como quien más, hasta el punto de comprarme pendientes, pulseras, de todo. Me tenía como su niña. A mi hermana no se lo supe decir mirándola a los ojos. De hecho, se lo dije cuando íbamos en mi moto y dábamos un paseo porque no era capaz de mirarla a la cara, y cuando paré la moto y me giré, lo único que recibí fue una sonrisa. Mi hermana también sale en el documental y es mi gran apoyo.
Eres actriz, y fue algo que descubriste muy joven, mientras estudiabas. ¿De qué manera el escenario y los guiones te han servido como zona de confort? 
Sí, fue en el colegio, yo tendría doce años y no me gustaba lo que hacían de extraescolares, ni el fútbol, ni nada. Tampoco en ese momento me iba a apuntar a danza con las niñas, siempre se reían de mí y eso lo potenciaría. Me sentía muy aislada en el colegio, pero en el momento en el que pusieron teatro, cuando yo tenía doce años, estuve ahí metida (¡hasta los 18!).
La verdad es que sí me ha servido como zona de confort. Cuando estoy delante de una cámara contando algo sobre mí o poniéndome en el papel de una persona, me entrego un montón y el tiempo se me pasa muy rápido, lo disfruto mucho. No tengo grandes experiencias aún, pero en todas las cosas que he podido ir haciendo lo he pasado genial. La verdad es que más que actriz me encantaría ser presentadora, ¡es que es lo mío!

“Al final, pequeños detalles como, por ejemplo, que alguien te trate de señorita o que te hablen en femenino, merecen la pena mucho más que esas miradas o risas en el autobús.” Geena María
Este documental no solamente habla de la lucha y el activismo, sino de la libertad y la valentía. ¿Cómo has sido valiente desde que abrazas tu identidad real? ¿Qué retos se te han impuesto desde entonces?
He perdido a mucha gente, he sentido rechazo, ha habido miradas, comentarios, etc. Todas estas cosas han formado parte de mi vida hasta que llega un punto que te lo pasas todo por… por ahí, sí (risas). Al principio te afecta mucho, te planteas y piensas si te has equivocado. Al final, pequeños detalles como, por ejemplo, que alguien te trate de señorita o que te hablen en femenino, merecen la pena mucho más que esas miradas o risas en el autobús.
The Best Day of my Life engloba la semana antes del World Pride, y la cabalgata final. ¿Qué tal lo pasasteis? Hoy, casi un año después, ¿qué te has llevado de Madrid?
Lo pasamos en grande y conocimos a mucha gente que ve cómo eres en realidad. Para mí fue luz, alegría, todo positivo. Mi corazón iba a mil en todo momento. El día de la premiere del documental, de hecho, tuve un poco de ese sabor en la boca. Hoy, un año después del rodaje, Madrid me ha invitado a vivir aquí. Llevo seis meses en esta ciudad, he conocido al hombre de mi vida (aunque lo conocí en verano, en mi pueblo). Él trabaja aquí y justo cuando yo acabé la temporada de trabajo en verano me fui a la gran ciudad a buscarlo. De hecho, ahora vivo con él y su familia me acepta muchísimo. El documental me ha dado fuerzas para salir de Almería y buscar lo que siempre he añorado, una pareja y una familia que me vea como una chica y nada más.
Para acabar, una vez volviste de Madrid, ¿cómo evolucionó tu vida a partir del World Pride? ¿Qué esperas del futuro?
Espero seguir ayudando y siendo una imagen de lealtad a todo el colectivo transexual. Seguir teniendo y enseñando la fuerza que tengo a todas estas personas. También quiero transmitir mi libertad y mostrarla para que las personas transexuales vean que no tienen nada de que avergonzarse.


Timo
Hola Timo, eres uno de los protagonistas de The Best Day of my Life, pero para los lectores que no te conozcan, ¿puedes presentarte?
Me llamo Timothée-Paul, pero podéis llamarme Timo. Soy francés, tengo treinta y dos años y me crié en París. También soy enfermero, activista y, como podéis ver en el documental, un apasionado de los deportes. Al igual que el resto de protagonistas, pertenezco a la comunidad LGTBIQ: soy homosexual. Pero lo que me distingue del resto es que soy sordo hablando francés –usando la lengua de signos francesa–, y esa ha sido, sin ninguna duda, la particularidad que más ha influido en mi vida. Mi comunicación con los demás ha estado condicionada siempre por esto. Nacer sordo en una familia de oyentes significa crecer luchando por conciliar dos mundos diferentes que, a menudo, no son compatibles y que además tienen un tamaño muy desigual.
Mi historia está marcada por la constante necesidad de adaptarme para sobrevivir y, paradójicamente, eso que a priori puede parecer una gran desventaja –que lo es–, con el tiempo se convierte en una poderosa herramienta de crecimiento personal. Cuando tenía seis años entré en contacto con el deporte, en concreto con la gimnasia artística y, desde entonces, no he dejado de hacer acrobacias. Hace cuatro años me interesé por el salto de trampolín y puedo deciros que ha sido un verdadero hallazgo. Supongo que cualquiera que practique estos deportes puede sentir esa inefable sensación de libertad que concede la tensión, el movimiento y la velocidad de estos deportes: es un ejercicio de introspección que, de repente, estalla hacia afuera, a través del cual también me expreso y me comunico. Ah, el deseo de comunicación... ¡Cuántos límites y barreras he traspasado sin darme cuenta, agarrado a ese caballo desbocado!
En el documental nos cuentas los problemas de ser gay y sordo, pero, cuando descubriste tu sexualidad por primera vez, ¿quién fue el primero en saberlo? ¿Cómo reaccionó esta persona?
Las primeras personas a las que les dije que era gay fueron mis amigas Sylvia y Julie. Se lo conté a las dos a la vez con tan solo quince años. Cuando alguien me pregunta si tuve miedo en ese momento pienso de nuevo en todo lo que me ha marcado ser sordo: mi necesidad de comunicarme estaba muy por encima de cualquier miedo. Mi salida del armario tuvo un inicio reconfortante: las dos se lo tomaron de maravilla, quitándole importancia y felices de que nos conociéramos mejor. Hoy en día las dos siguen siendo grandes amigas, y tuve mucha suerte empezando así. Si uno se siente respaldado es más fácil sobreponerse cuando, de repente, te topas con alguien para quien sí le supone un problema que tú seas gay.
Eres saltador de trampolín, ¿cómo te ayuda este deporte como zona de confort? ¿Puedes luchar por los derechos LGBT+ desde este trampolín?
Se debe saber que cuando los alumnos sordos están escolarizados en una escuela adaptada, la mayoría tienen su casa lejos. Eso significa que no pueden verse por la noche fuera de la escuela y tampoco los fines de semana. De esa manera, practicaba deportes con los oyentes por la noche en el pueblo donde crecí. Empecé por la gimnasia artística, que ya es un deporte individual. Sin darme cuenta, sin preguntarme, seguí en este deporte durante veinte años porque me comunicaba solo con el entrenador, no con un grupo. En el trampolín, en el salto y en la plataforma, he seguido de esta misma manera: lo importante era el contacto con el entrenador en el mundo silencioso, y me olvidaba del resto porque no podía tener todo como los demás podían. Además, el entrenador se comunica con todo el mundo uno tras otro, nunca juntos como por ejemplo en el futbol.
Sobre mi lucha LGBT+, tengo una filosofía muy interior que hace que actúe a fuego lento para sensibilizar al mundo que no está acostumbrado a las diferencias. Siempre tengo en mi mente la frase de Harvey Milk: “para cambiar el mundo, se debe salir del armario”. ¡Es tan evidente para mí el hecho de comprender! El público no puede evolucionar a mejor si nosotros no salimos del armario porque sigue creyendo ser lo único en el mundo. Sin encontrarnos, sin conocernos. Necesitan tiempo para acostumbrarse, así que se debe salir del armario pronto. De verdad, ¡la humanidad es una panoplia de tantas diferencias! Así que actúo de esta manera.
Siempre estoy de competición con la camiseta de los Gay Games que me regalaron en mi participación en Cleveland en el año 2014. En la parte de atrás de esta camiseta está escrito “Juguemos juntos contra las discriminaciones” para que todo el mundo lo lea, con toda mi esperanza de que eso les haga reflexionar. Tengo el objetivo de cambiar la diferencia de algo tan evidente. Todo el mundo que se ha cruzado conmigo en las competiciones por Europa sabe que soy homosexual por esta camiseta y me han aceptado muy bien, sin problema.

“Me sentía tan afortunado de encontrarme cara a cara con los activistas rusos y con Ruth, de Uganda. Me pregunté cómo podían apagar esa llama de libertad, un fuego que no habían conocido nunca antes, para protegerse de nuevo. ¡Qué horror!” Timo
Hablamos del documental y tu trabajo como activista. ¿Cómo seguiste con esta lucha cuando volviste del World Pride?
El World Pride Madrid me reafirmó la manera en la que yo actúo, y no podía equivocarme en eso. Actúo como lo que soy de verdad; voy siguiendo con mi vida y nunca disimulo. No escondo que, aunque no haya ido a otros países homofóbicos, mi actuación natural les enseñe algo más de humanidad. Quiero añadir que quiero agradecer el trabajo de los organizadores de la exposición de los cuarenta años de la lucha LGBT en España. Fue todo un honor encontrar a Boti, saber su historia y hablar con ella. Es muy importante saber y darse cuenta que, sin todas estas personas lucharon (no solo por nuestra humanidad, sino por nuestra generación también), el estado en que estaría el mundo ahora sería muy diferente. No me lo puedo imaginar. ¡Tenemos mucha suerte actualmente!
En este documental, tu problema no es una barrera para comunicarte con los demás protagonistas. ¿Fue refrescante ser parte de este grupo de gente? ¿Cómo fue la experiencia en el World Pride Madrid?
Teníamos con nosotros el corazón de humanidad por encima de todas nuestras diferencias, y ya sabíamos que éramos todos iguales. Es por eso que nos acercamos mucho a pesar de la barrera idiomática. Conocer a Geena y a Abril y compartir la experiencia con ellas fue todo un honor para mí. Me sentía tan afortunado de encontrarme cara a cara con los activistas rusos y con Ruth, de Uganda. Son muy, muy valientes por luchar en sus países de origen, que son muy homofóbicos y tienen leyes contra ellos. Fue todo un honor encontrarlos y me entristeció cuando volvieron a su país después de la semana en Madrid. Me pregunté cómo podían apagar esa llama de libertad, un fuego que no habían conocido nunca antes, para protegerse de nuevo. ¡Qué horror!
Para finalizar, hoy, un año más tarde, ¿cómo ha evolucionado tu vida? ¿Qué esperas del futuro?
Durante el rodaje tenía dificultades con mi trabajo de enfermero, y la semana en Madrid me recordó un sueño olvidado que tenía cuando era pequeño, influido por el amor de mi madre hacia España: vivir en este país. Con dinero ya ahorrado, me atreví a mudarme a Madrid. ¡Qué bonita experiencia he vivido aquí! La ciudad me ha iluminado y he encontrado la respuesta a mis preguntas: siempre debes escuchar al chico que se encuentre dentro de ti mismo, porque este chico es lo más puro de lo que eres.
El documental The Best Day of My Life se estrena el 16 de marzo en España.

Texto
Sandra Iglesias

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