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La editorial Terranova nace en Barcelona como respuesta a un doble deseo de su creador, el realizador Luis Cerveró. Por una parte, el deseo de sacar a la luz el trabajo de nuevos creadores, de una generación que dice estar silenciada y, además, el deseo de hacerlo de manera que cada proyecto sea formalmente diferente, dándole gran valor al carácter físico de la edición, redescubriendo el encanto del papel, de los formatos grandes, o del vinilo. Es aquí crucial la labor y la visión de la diseñadora Ana Domínguez, que lleva la parte de dirección de arte y diseño gráfico. Todos estos son los componentes que dan lugar a una línea editorial tan versátil como arriesgada que ofrece productos singulares y muy atractivos. Hablamos con Luis y con Ana para conocer en profundidad todas las claves de Terranova.

El proyecto Terranova nace en 2012, pero no es hasta la primavera de 2014 cuando toma forma de editorial y ve la luz con Schlecker, el libro de fotografías de Rafa Castells. ¿Cómo han sido esos primeros pasos de la editorial?

Luis: Terranova nació a finales de 2012 cuando yo estaba en una productora llamada Canada. Entre otras cosas, tenía que servir para producir bajo ese paraguas los proyectos que mis socios en Canada no estaban interesados en sacar. Así que, durante 2013, Terranova básicamente funcionó como una productora audiovisual, con la que produje un trabajo rodado en Venarés por César Velasco Broca y algunos videoclips dirigidos por mí, porque yo en realidad a lo que me dedico es a realizar trabajos audiovisuales.

¿Cómo es la dinámica de trabajo entre vosotros dos?

Luis: Básicamente elijo los proyectos y me dedico a la financiación y la distribución. Ana es la que se encarga más de la parte estética, del diseño y la dirección de arte, así como de supervisar la fabricación de cada lanzamiento. En realidad, lo hablamos todo bastante. Ella me da la opinión sobre los proyectos en los que nos vamos a meter y yo la mareo un poco con la parte estética, dando mi opinión más sincera y pidiéndole siempre que se aleje de lo convencional. Hay una tensión entre intentar hacer algo actual y no caer en los clichés manidos del diseño gráfico que se hacen hoy en día, los cuales personalmente pienso que se parecen demasiado todos entre sí. Intentamos trascender y construir una editorial a la vez contemporánea y atemporal.

Ana, ¿cuál es tu visión del diseño gráfico actual?

Ana: No tengo una visión muy clara sobre el diseño gráfico actual. Me gusta mirar atrás para inspirarme. Mi visión sobre el diseño gráfico la describiría como equilibrio entre forma y contenido, sin una buena idea no hay nada. El concepto es lo más importante, a partir de la idea nacen todas las decisiones que definirán las características del proyecto.

¿Qué te inspira?

Ana: Lo que más me inspira es estar involucrada en proyectos diferentes y conocer gente que hace cosas interesantes todo el tiempo. A parte del diseño editorial, me encanta la dirección de arte y la ilustración. Desarrollar proyectos en estos tres ámbitos es fundamental para mí. De hecho, creo que no podría parar de hacer ninguna de ellas y centrarme solo en una… Eso me hace ser un poco dispersa, pero así es como soy también a nivel personal (risas).

¿Qué tal acogida han tenido tanto Schlecker, como el primer número de la revista Gong!, dedicado a Mirena Ossorno, las publicaciones que habéis sacado hasta ahora?

Luis: Creo que muy buena, pero este es un tema que me preocupa por no saber apreciarlo de manera objetiva. Toda la gente que me rodea está encantada, pero claro, es la gente que me rodea (risas). Me gustaría saber qué opina la gente no tan próxima a mí, pero como no la conozco, pues no sé cómo llegar a tener esa opinión. Esto que digo parece muy idiota pero no lo es tanto. Cuesta trascender de tu círculo de amigos para tener una opinión sincera de qué tal lo estás haciendo.

Cada número de la revista GONG! irá dedicado a un creador diferente, y éste tendrá carta blanca para mostrar su trabajo. ¿Por qué habéis decidido llevar a cabo un proyecto así?

Luis: Pues hay varios impulsos para llegar a esa idea. El primero es que creo que la mejor manera de presentar a un artista gráfico, ya sea ilustrador, fotógrafo, etc., es sin filtros ni intromisiones. Es decir, que no lo remaqueten ni lo reordenen. Que sea él o ella mismos los que tengan el control. En segundo lugar, a mí cuando me interesa el trabajo de alguien que aparece en una revista siempre me sabe a poco. Como mucho en las revistas le pueden dedicar ocho o diez páginas a alguien. A mí si me gusta, quiero más. En tercer lugar, hay un montón de gente en este país que no sale destacada en ningún sitio. No me voy a poner a teorizar ahora sobre por qué pasa esto, pero el caso es que pienso que también se necesitaba una publicación que reivindicase el talento oculto de aquí. Y por último, hay una variable muy práctica y es que yo tengo tantísimo trabajo y una agenda tan aleatoria, que lo mejor era concebir una publicación que cada número la hiciera una persona sin que ni Ana ni yo tuviésemos una participación excesiva.

El hecho de que cada producto que editáis sea totalmente diferente al anterior, tanto en contenido como en forma, ¿lo veis como un reto o como un estímulo?

Ana: Para mí es un estímulo sin lugar a dudas, esto fue una decisión de Luis y era parte del briefing cuando me contactó para colaborar en Terranova. Cada proyecto necesita una estética u otra dependiendo del concepto en el que se sustente. Las ideas claras y simples me hacen sentir muy cómoda. Me gusta dotar a los proyectos en los que trabajo de una estética austera, pero a la vez con mucha presencia, en que la tipografía juegue un papel muy importante. Intentar no ser pretencioso y dejar que las cosas pasen por sí solas… que la idea te lleve a la estética.

Los próximos lanzamientos incluyen música, fotografía, cómic... ¿Os gustaría que la versatilidad fuese vuestro sello distintivo, lo que os definiese como editorial?

Luis: Bueno, en realidad creo que la versatilidad no ayuda nada a nivel empresarial. Porque cada lanzamiento exige una difusión diferente. No es lo mismo el circuito de cómics, que el de discos o libros de fotografía. Con lo cual creo que mucha gente, sobre todo a un nivel más práctico, se desconcierta mucho con la línea editorial. Pero no lo he pensado como algo premeditado. En realidad si editas, editas lo que te gusta, y si te gustan cosas así de variadas, pues lo natural es sacar de todo. Pero el sello distintivo debería ser el criterio de lo que editamos. Llegar a crear fidelidad y aceptación para que la gente conecte con el tipo de cosas que lanzamos, por muy eclécticas que sean.

La versatilidad y calidad de los soportes parece algo a lo que dais mucha importancia, ya que cada proyecto es totalmente diferente. ¿Queréis con ello hacer una defensa, o reivindicación del valor objetual de las publicaciones, frente al mundo digital en el que estamos inmersos?

Luis: Sí, eso sí es un eje vertebrador de nuestra actividad. Creemos que actualmente hay demasiada pantalla y demasiada virtualidad en la experiencia gráfica. Los objetos, lo físico, el papel y el vinilo, son un mundo a redescubrir. Estás mirando, pero también tocando y sintiendo a otros niveles que hacen de la experiencia algo mucho más rico, incluso sensual. También es muy importante para nosotros el tamaño. Por eso también hemos hecho algún póster, y queremos hacer más en el futuro, y por eso Gong! es tan grande. No es lo mismo ver una foto en tu iPad que en una página grande, o en un póster en la pared.

Ana, de entre todos los que has llevado a cabo, ¿hay algún trabajo con el que te sientas especialmente identificada, que te defina como diseñadora?

Ana: Amo hacer libros, le estoy muy agradecida a Luis por contar conmigo en este proyecto. Antes de colaborar con Terranova, por cosas de la crisis, me llegaban pocos proyectos editoriales. Los libros son mi pasión. Schlecker fue un reencuentro con este mundo y le tengo mucho cariño por eso, también porque conocí a Rafa Castells… Esa es otra parte que me encanta de este tipo de proyectos, no es lo mismo que trabajar para una marca o para una empresa, es algo muy personal que trasciende al trabajo de diseñador.

¿Cómo veis el panorama de editoriales indie en este momento? ¿Qué os gustaría aportar desde Terranova?

Luis: En mi opinión, es un gran momento a nivel de iniciativas. Hay un montón de fanzines buenísimos y no sólo a nivel gráfico, sino que están volviendo también los contenidos literarios e intelectuales con mucha fuerza, como La Línea Sin Fin, El Burro o Bulbasaur, y eso se tiene que celebrar. También hay un montón de ferias como Libros Mutantes o Gutter Fest, y la gente parece que responde en asistencia. La única nota negativa sería las ventas, pero también hay que entender que la gente no está para gastar mucho. Desde Terranova lo que queremos aportar es fuerza y resistencia. Las cosas están jodidas pero hay que aguantar y tirar para adelante. No es el mejor momento para montar una editorial de artistas jóvenes y minoritarios, pero por eso mismo creemos que hay que hacerlo.

¿Cómo creéis que ha enriquecido el trabajo que desarrolláis en Terranova a vuestros trabajos personales, y viceversa?

Ana: Terranova me ha dado la oportunidad de hacer lo que más me gusta, y trabajar con Luis es muy motivador, conocer gente que hace cosas interesantes en cada proyecto es un lujo. Para mí, es un refugio donde disfrutar de mi trabajo y eso me influye mucho en mi estado de ánimo, a la vez que me hace encarar de otra manera los otros proyectos que realizo.

¿Cuál sería vuestra publicación soñada o ideal?

Luis: Hay cien mil. Pero ahora lo que estamos buscando es abrirnos a contenidos de texto. Ya sea ficción o ensayo. Nos encanta dar visibilidad a fotógrafos, ilustradores y músicos, pero también tenemos muchísimas ganas de reivindicar el texto y la lectura. Estamos buscando autores escritores para empezar a sacar una línea de libros más sobria y centrada en la palabra.

¿Qué proyectos futuros tenéis? ¿Qué rumbo os gustaría que tomase la editorial?

Luis: Pues ya tenemos muy en marcha todos los lanzamientos del otoño e invierno, hasta enero del 2015, con dos EPs (Pacífico y Corte Moderno, que incluye un cómic de Irkus Zeberio), el discolibro Atalaia de Ulldeter & María Prats, un libro de fotografías de Adriá Cañameras y el Gong!#2, que irá dedicado a la estilista y fotógrafa Rosa Codina. El año que viene es un poco misterio, aunque tenemos ya un par de cosas bastante cerradas. Y el rumbo, pues lo más largo, amplio y variado que podamos conseguir.

TEXTO
CRISTINA RAMÍREZ
RETRATO
RAFA CASTELLS

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