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Monstruo Espagueti se presenta en nuestras vidas, día a día, con sus irónicas y críticas ilustraciones de trazo infantil, pero detrás de él, se encuentra Anastasia Bengoechea. Esta joven catalana tiene las ideas muy claras, no duda en explicárnoslas cuando se trata de esclarecer quién es, qué hace, o qué es lo que tiene que decirle al mundo, en estos momentos en los que parece que las redes sociales y los “likes” tienen el poder, y además nos explica su visión del feminismo 2.0.

Monstruo Espagueti nos saca día a día más de una sonrisa pero, ¿quién está detrás? ¿Por qué este nombre?

Mi nombre es Anastasia y vivo en un pueblo cerca de Barcelona. Siempre he considerado que el sentido del humor es mi punto fuerte, y mediante este alter ego me siento libre para escupir todo mi ácido. El nombre viene de la religión americana del Monstruo Espagueti Volador, siempre he sido amante de lo extraño, y lo absurdo cuando me inventaba juegos de palabras o me daba por hacer chistes decía que estaba poseída por el espíritu del Monstruo Espagueti.

Te has formado como publicista y RRPP en Barcelona. También cuentas en tu maleta con una estancia en Londres, ¿estoy en lo cierto? ¿A qué te dedicabas antes de dar vida al monstruo?

Como bien dices, estudié Publicidad en Barcelona, y después me fui a vivir a Londres donde trabajé en una empresa de tecnología en Camden. Estuve allí casi cinco años, aprendí muchísimas cosas, como por ejemplo que no estoy hecha para las oficinas.

¿Cómo y cuándo decidiste dar forma al monstruo que llevabas dentro?

En los fríos y duros inviernos de Londres, empecé un blog de escritura libre, donde poco a poco fui incluyendo dibujos. El tema de los dibujos es accidental, jamás pensé que me dedicaría a ello, pero me permite llegar a más gente, me alegro de haber encontrado la manera de expresarme.

Todas tus ilustraciones tienen un carácter crítico, irónico y con un toque de humor negro, probablemente resultante de tu propia experiencia, ¿es así? ¿Cuánto de autobiográfico hay en tus ilustraciones?

El humor es para mí, no solo una forma de enfrentarme al mundo, sino casi una forma de autoterapia. Por mi contacto con el mundo anglosajón, he podido empaparme de una gran cultura humorística, muy compleja y diversa, y en algunos casos, mucho más gamberra que la nuestra, quizá es a lo que tú te refieres con humor negro. El humor es la gran medicina, y la enfermedad es tomarse en serio a uno mismo. Fíjate en gente como Hitler, no tenía pinta de reírse mucho.

Aparte de tu trabajo como ilustradora y madre de Monstruo Espagueti, trabajas llevando cuentas en una empresa de tecnología, ¿en qué momentos del día te conviertes en Monstruo Espagueti? ¿Qué planta la semilla para que una idea germine y se transforme en una de tus ilustraciones? ¿Cuáles son tus temas más recurrentes?

Ahora mismo compagino mi vida de Monstruo con la empresa familiar, y menos mal que es así, porque no paro de salir en sitios como "artista" pero ¡esta artista tiene que hacer bastantes más cosas para comer! Mis temas más recurrentes son la relación con uno mismo y con los demás, la frustración y las redes sociales. Tengo una cabeza un poco hiperactiva, siempre ando escribiendo en libretas las cosas que se me ocurren. Luego las releo y cuando surge un chispazo que me hace gracia, entonces me pongo con el dibujo.

¿Crees que el frágil, casi aniñado, aspecto físico de tus dibujos te han ayudado a expresar lo que quieres de una forma tan directa? En este sentido se puede decir que tu dibujo de trazo, falsamente ingenuo, también te ha servido para soltar el látigo como quien no quiere la cosa… ¿Lo vemos del mismo modo?

Efectivamente. Creo que son como ese niño con cara de ángel al que te acercas a hacer carantoñas y te mete el dedo en el ojo.

Muchos de tus seguidores se sienten muy identificados con tus ilustraciones, entre ellos yo. Día a día retratas nuestras frustraciones, nuestros sueños y los engaños habituales de las redes sociales, donde pasamos más horas de las que deberíamos, tales como Instagram, Facebook y hasta el “respetado” LinkedIn. ¿Por qué nos dejamos engañar tan fácil por estas tecnologías? ¿Somos tan pringaos como para volver a ellas aún a sabiendo lo que nos espera? ¿Cuál crees que es nuestro futuro si seguimos esta estela? ¿Cuántas horas pasas tú en la red?

Me encanta porque cuando presentaba mi libro me preguntaron si estaba en contra de las tecnologías, y no te imaginas mi cara. Obviamente las tecnologías son una puta maravilla, nos permiten hacer cosas que antes ni hubiésemos soñado. El problema es el uso que se hace de ellas, y el hecho de que las fabriquen pensando en engancharte, tampoco ayuda mucho. Que la autoestima dependa de los likes es triste, y te lo dice una persona que es la primera que vigila como un águila si suben o bajan. Creo que en el futuro habrá una especie de asignatura en el colegio para aprender a gestionarlas. Yo paso demasiadas horas al día en ellas por ser bastante esclava del Instagram. Además, leo mucho menos y mi vocabulario se está empobreciendo, siento que poco a poco mi cerebro va a ser como un atún en escabeche.

Este año, Monstruo Espagueti salto de Tumblr a una realidad de tapa blanda y 148 páginas, donde el mensaje queda claro “Ojo: Peligro de quedar como un pardillo. Monstruo Espagueti nos ha calado bien calados”. ¿Cómo ha sido el proceso desde que empezaste el Tumblr hasta llega a la publicación final en papel? ¿Tanto crees que nos conoces? ¿Psicóloga u observadora?

El proceso ha sido bastante rápido, teniendo en cuenta que desde que empecé con los dibujos hasta la publicación solo pasó un año y medio. La cuestión de empezar a ilustrar las ideas fue simplemente poder llegar a más gente, y luego le fui cogiendo el gustillo. El factor crucial fue la página de Facebook, y sobre todo el Instagram. Con respecto a lo de conocer a la gente decir que, a pesar de que siempre le he dado bastante al coco, soy la primera sorprendida. Yo pensaba que era una colgada de un pueblo, y resulta que lo que siento conecta con la gente. Es maravilloso.

Han pasado unos meses ya desde el lanzamiento del libro. ¿Te esperabas tanto éxito? Haciendo balance, ¿se te ha quedado algo en el tintero? ¿Qué más incluirías tras estos meses?

No me esperaba tanto éxito ni por asomo, lo único que quiero ahora es seguir aprendiendo y tener proyectos.

Otro de los proyectos en los que te encuentras ahora mismo es dentro del colectivo “Chicas Internet”, el cual hemos visto muy activo en los últimos meses, ¿podrías explicarnos, desde dentro, quiénes sois, y qué mensaje queréis transmitir? ¿Bajo que criterios seleccionáis a las artistas que colaboran dentro del proyecto?

El proyecto empezó con la idea de una exposición colectiva, a medida que se desarrollaba vimos que podíamos alargarlo en el tiempo y funcionar como colectivo. La selección de las artistas es en torno a la exposición, buscamos que haya una coherencia entre los trabajos y que puedan funcionar como un todo. Para la primera expo buscamos llevar la sensación de navegar en un Tumblr, pero en un espacio físico. Nuestra intención es sencilla, celebrar el arte hecho por mujeres, así como llevar a cabo proyectos colaborativos entre artistas.

Más allá de ser protagonizado por chicas, ¿qué tienen en común los proyectos que promovéis? ¿Qué significa para vosotras el uso del color rosa como bandera, cuando es uno de los estereotipos más marcados de la mujer?

Primero puntualizar que no nos consideramos en absoluto abanderadas del feminismo, ¡ni muchísimo menos! Para eso ya está gente con una labor verdaderamente notable como las chicas de Bulbasaur. Nosotras de momento solamente hemos hecho una exposición. Lo que ocurre es que nos esmeramos mucho en la comunicación del proyecto, y se le ha dado repercusión porque se ha percibido como un proyecto fresco y, en cierto modo, puede que más “comercial”. Las fundadoras somos feministas, estamos influenciadas por movimientos como el riot y los colectivos más actuales como The Ardorous, hemos querido hacer algo propio con esas influencias que llevaban años cocinándose en nuestro cerebelo. Chicas Internet quiere centrarse en realizar acciones y exposiciones colectivas, trabajar con ellas los conceptos que nos interesan, como el papel de internet o del selfie, en la construcción de la identidad o en la divulgación del arte, la belleza vista por el ojo femenino, los estereotipos como que la mujer es el sexo débil, o que somos crueles entre nosotras. El uso del color rosa es precisamente porque es el color tradicionalmente femenino y a nosotras nos encanta. Se puede ser femenina, delicada y además una Khaleesi. Chicas Internet, como proyecto, se encuentra también en evolución con nuevas colaboraciones, ahora estamos tramando nuestra siguiente acción para antes de acabar este año pero ¡no puedo dar más pistas!

Hace poco, en una entrevista a Andrea Ferrer, editora de la revista Ponytale, declaraba que actualmente muchas chicas se suben al carro del feminismo por encontrarse en un momento cool. ¿Crees que esto es así? ¿Qué pensáis de algunas artistas, como Marina Abramovic, que dicen que no es feminista y que el feminismo no es necesario?

Podríamos decir que el 2014 ha sido el año de la historia donde más se ha escuchado la palabra feminismo en los medios. A mi juicio es mejor que esté de moda y se hable de él, ya que quizá una chica de 15 años pueda interesarse e investigar sobre lo que significa, y sobre todo, en cómo aplicar ciertos conocimientos a su vida que al final es lo que importa. Como dice Catlin Moran, “nadie quiere formar parte de un club de académicas amargadas que te señalan lo que haces mal”. Por desgracia es la percepción que mucha gente tenía hasta ahora. Sin embargo, si viene Beyoncé y te dice “¡ey! El feminismo mola”, pues mucha gente dirá ¿y eso qué es? Aunque, esta habiendo una lenta transformación social que, como en muchos casos, empieza por el underground, y poco a poco, va calando en todos los aspectos de la sociedad. El que quiera verlo solo como una moda, está cegato o es un pesimista. Lo que sí es cierto es que los medios son especialistas en hacernos aborrecer hasta lo más auténtico, en el 2014 estoy segura de que el feminismo se consideró a nivel comercial como “tendencia”, eso hace que la gente lo aborrezca y le parezca un coñazo. Recuerdo descojonarme cuando Karl Lagerfeld montó el desfile de Chanel como una manifestación pro derechos de la mujer. Fue como ¡venga, ahora tú también! Aunque de todos modos estamos acostumbrados a que las marcas se apropien de símbolos culturales, grupos de música e incluso valores, sin ningún miramiento, obviamente con el único propósito de hacer caja, así que con esto no iba a ser diferente.

Todavía vinculada en el espacio del arte y del feminismo, durante el siglo XX, las prácticas feministas se vinculaban a una perspectiva liberal, principalmente de inclusión, a través de un discurso contradictorio en el que, por un lado se pedía la conservación de cierta identidad familiar y por otro, la descripción de las mujeres en el espacio público como portadoras de derechos. Ahora mismo, sin embargo, se utilizan otras formas para entender el feminismo, una que es especialmente paradójica, lo describe desde la corporalidad, no solo desde el discurso de los derechos o de la inclusión, entre las seguidoras de esta tendencia se encuentran otras chicas famosas en las redes como Petra Collins o Arvida Byströms. ¿Cuál es tu relación frente a un feminismo que se describe desde este espacio?

Una vez más, las redes sociales han facilitado la creación de contenidos independientes, eso ha favorecido que surjan artistas como las que mencionas, accesibles para todos y con un discurso implícito que habla de libertad sexual, de belleza no-tradicional, y también de nuevas estéticas. Eso está cambiando las reglas de juego. Parece ser que, el fin de la tiranía estética que hemos vivido hasta ahora, está más relacionada de lo que pensamos con otras tiranías más profundas, y esa idea me parece fascinante para seguir desarrollando en el plano artístico porque sigue dando de sí. No creo que sea coincidencia que fuera justo en el año 2014 cuando el feminismo estaba en boca de todos, que empezamos a oír hablar tanto de modelos de tallas grandes, o de agencias especializadas en modelos diferentes como la Anti-Agency.

Volviendo a tus ilustraciones, ¿cómo te ves y a monstruo en el futuro? ¿Cuál es tu próximo proyecto?

Lo que quiero es seguir aprendiendo y currando mucho. Ahora me lo tomo con más calma, lo compagino con otro trabajo que me permite cierta libertad, ya que de momento no me da para vivir. Quizá para el año que viene me plantee empezar otro libro. Os aseguro que hay monstruo para rato.

TEXTO
DAVID FERNÁNDEZ
FOTO
CÉSAR SEGARRA

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