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Entrevistamos al diseñador Manuel Bolaño mientras pasa sus últimas horas de vacaciones y se pone a punto para las clases. En su estudio, rodeados de bocetos de algo que podremos ver en enero sobre la pasarela, muñecas, retales, objetos peculiares comprados en viajes, fotografías y dibujos de amigos, o prendas de colecciones pasadas, nos pone al día de su pasado, presente y futuro más cercano y lejano. Empezamos.

Japón y Amberes son dos grandes influencias en tu trabajo, ¿de qué modo te influyen?

Visito Japón desde hace cuatro años. Siempre fue un país que me atrajo mucho. Después de mi primer viaje, quedé tan en shock al ver tantas cosas nuevas y maravillosas, que al volver del viaje era como si no hubiera visto nada. Pensé, tengo que volver para asimilarlo, y así fue año tras año hasta el día de hoy. Ellos van mucho más adelantados en cuestiones de estética o tendencias. Lo que allí se ponen para salir a la calle es lo que verás en España en un año o tres (con suerte). Los jóvenes visten de un modo muy extremado. Siguen las tendencias y las modas hasta en el más mínimo detalle. Hay gente que lleva la estética Ann Demeulemeester o Rick Owens y son capaces de llevar un total look con prendas del diseñador o incluso del desfile. ¡Es increíble! Japón me anima a diseñar. Saco mil ideas para estilismos y me demuestra que aunque a veces me digan: “No hagas esto que no se va a vender”, existe público. Recuerdo una cosa que me dijo Diane Pernet hace algún tiempo: “Una prenda es comercial cuando te la pones y te sientes cómodo. No te pesa ni te tira de la espalda”. Japón me lo ha confirmado. Miu Miu sacó un abrigo de peluche en verano y aunque creas que no se venderá, vas a Japón y te encuentras a una chica que lo lleva a 40 grados.
Mi última colección, Bleu en français S/S14, es la que más influenciada está por Japón, en ella reinterpreto los volúmenes de las famosas Lolitas o cosas que he visto por las calles de Tokio. como mezclas de prendas más casual con vestidos de fiesta. Amberes me influencia de otro modo. Ir a ver exposiciones, a tiendas de diseñadores que admiro, ver los detalles de las prendas, como está confeccionado, ir al desfile de la Escuela de Moda y ver la técnica que tienen los jóvenes diseñadores... Son cosas que me gusta hacer cuando voy allí. También hay mucha gente que consume moda, pero no es el extremo de Japón.

¿Personas y personajes más influyentes en tu vida?

Mis padres, sobre todo mi madre. Amigos como Jordi Bartalot, Reggetona, Gabriel Torres... Isabella Blow, Alaska, Diane Pernet... personas y personajes a los que admiro y me sirven de fuente de inspiración.

Para referirnos a tu trabajo podemos hablar de nostalgia, romanticismo, morriña, puesta en escena efectista, fuerte personalidad, influencias variadas, eclecticismo artesanal, prêt a couture. Pero tú, ¿cómo te autodefines?

Creo que diría lo mismo. Es cierto que tengo dos caras. Una cara más oscura por ser de Galicia (y todo lo que comporta) y otra cara más naïve y romántica, influenciada tal vez, por haberme rodeado de mujeres casi toda mi vida. Además, siempre me ha fascinado el suicidio, pero sólo como "acto poético", a raíz de una escena de la película "Las vírgenes suicidas" de Sofia Coppola.

¿Qué tienes en mente como principal proyecto?

Lo más cercano ahora mismo es empezar las clases como profesor. Aunque hace ya tres años que doy clases, ayer soñé con cómo iba a ser, qué les iba a preguntar, cómo me iba a poner de duro con los alumnos (risas). Además, empiezo con la nueva colección esta próxima semana. Tengo ya algunos bocetos y en breve me pondré a mirar tejidos. Estoy dándole muchas vueltas, tengo ganas de empezar con eso. Esta temporada está inspirada en mis padres, ¡ya les toca! Llevo varias colecciones inspirándome en personas importantes de mi vida y ahora es su momento, es lo que me apetece, lo que me sale hacer.

¿Alguna vez has recibido una oferta de una gran casa de moda?

Pues de Alexander McQueen para complementos y la rechacé. Bueno, más bien en ese momento me encontré con una oferta de empleo en Mango y también había ganado un concurso en el cual me ayudaban a montar mi empresa. Además, me habían aceptado en L'Institut Français de la Mode (IFM) de Paris. No sabía qué hacer y finalmente opté por Mango, aunque solo por un mes, porque comencé con el proyecto de mi propia empresa. No sé si hice bien o mal (risas). También recibí una oferta de Dior. Llevaba tres años con mi marca y era una etapa de mi vida un poco rara. Había ganado 080 con la colección dedicada a mi abuela, "Algo de mí", y justo había fallecido días antes del desfile. Entre eso y otros problemas personales, decidí que no era el momento.

Conceptos de las colecciones. ¿Se te ocurren de repente o tienes una lista de deseos?

Me aparecen (risas). La gente que me conoce sabe que aún terminando la colección en la que estoy trabajando ya estoy pensando en lo que voy a hacer en la próxima. Siempre soy fiel al tema que me viene. Nunca lo dejo para otra colección, aunque a veces hay temas que parecen más de otra temporada y no encajan tanto, así que por no aplazarlos les doy una vuelta. En mis colecciones se ve una evolución. Una primera etapa en la que traté más mis orígenes. Otra segunda etapa en la que traté más mi infancia. Otra tercera en la que traté recuerdos dolorosos, amorosos... Y la actual, una cuarta etapa en la que doy las gracias a mi familia, amigos, personas a las que amo y siempre han estado a mi lado.

Tejidos preferidos o que te representan, además de los que ya conocemos, ¿cuáles y por qué?

Los naturales en general, pero sobre todo el algodón. Mi madre dice que me ve más de lino pero yo no (risas). Siempre me atraen los tejidos de costura, los que tienen un trabajo, que además de ser muy bonitos van acompañados de una complejidad técnica. Ahora me está dando por tejidos que estéticamente pueden parecer feos pero no es así. Los tejidos no son feos, hay que saber utilizarlos.

Una vez dijiste que no te gustaba diseñar colecciones de verano, pero con la colección de S/S14 parece que has cambiado de idea... ¿Es así?

Bueno, me gusta más el invierno de siempre, tanto en la vida como en el trabajo. Oscuro, gris, triste, frío, lluvioso... El invierno me parece súper bonito. El verano, en cambio, me parece insufrible. La primavera es muy romántica, sí, pero aún así, como ya he dicho, lo mío es el invierno. Para las colecciones me han gustado siempre las contradicciones. Cosas transparentes que van por fuera y dejan ver lo de dentro. Con mis primeras colecciones pensaba, ¿por qué en verano tiene que haber tanto color? ¿Y por qué en invierno tiene que ser todo tan apagado? Me gusta el caos. Tengo ganas de hacer una colección caótica, con cuadros, topos, rayas... Es un reto.

¿Pasas de tendencias? ¿Todo te guía o te influye? ¿Qué diseñadores te gustan?

Paso de las tendencias, aunque sí es cierto que siempre acabo haciendo algo que está en tendencia, pero porque es lo que respiro inconscientemente. Diseñadores que me gustan, Galliano para Dior, Alexander McQueen, Martin Margiela, Viktor & Rolf que justamente ahora vuelven a hacer lo que hacían en sus inicios y Boudicca. A nivel nacional, Juan Vidal y Krizia Robustella.

Haces que deseemos el verano en invierno y el invierno en verano al ver tus desfiles. ¿Cómo funcionan en tu vida los tiempos de la moda que caducan cada 6 meses?

A nivel personal solo querría invierno. Pero en el trabajo te ves obligado a seguir las pautas y normas, las temporadas. No queda otra.

Cuando llevas seis meses trabajando en la colección, ¿llega un momento en el que estás saturado y quieres pasar página o la presentas y piensas que te hubiera gustado seguir trabajando en ella y seguir disfrutándola?

Al principio, odiaba las colecciones bastante, es decir, no podía verlas. Las fotos y vídeos del desfile, por ejemplo, no era capaz de verlos. Pensaba que podía haberlo hecho mejor o se me ocurrían cambios. Aún me ocurre, pero no tanto como antes.

Desde un tiempo a esta parte las ventas privadas se han puesto de moda, quizá sea por la crisis. ¿Qué opinas?

Existe porque hay stock de muestrario y los diseñadores lo utilizan para hacer “limpieza”, no porque les vaya mal ni nada de eso. Aunque es obvio que hay crisis y se nota. Yo quería quitar esa idea a la gente y me inventé "Un Bolaño al año no hace daño" y próximamente será la tercera edición de este proyecto. Prendas de A/W13 y también S/S13 rebajadas.

Háblanos de tu espacio de trabajo, ¿lo has creado tú solo?¿Cuándo y cómo nace este lugar? ¿Te imaginas en otro sitio o te gustaría un cambio? ¿Con quién colaboras en el proceso de trabajo para el patronaje, corte, confeccion, etc.?

En este piso-estudio llevamos tres años y no me veo en otro lugar. Si llegara el momento de tener que mudarnos por falta de espacio, no me gustaría deshacerme de este piso. Tiene algo especial, la luz que se proyecta, las cosas que aquí se han vivido... Lo convertiría en despacho, o taller, o showroom, o vivienda.
Por otro lado el espacio de trabajo lo comparto con cinco personas, Guillaume que me ayuda con el patronaje, taller y confección, Gabi que me ayuda mucho a nivel creativo o con los desfiles, Marc que se encarga de la comunicación y dos personas más que suelo tener en prácticas. Además de amigos que colaboran puntualmente, como por ejemplo Miguel Leal o Jordi Bartalot.

Proyectos futuros inconfesables...

Casarme (risas), tener un hijo, comprar una casa en Tokio para pasar las navidades y otra en Amberes para pasar los fines de semana (risas), colaborar con otro diseñador...

Por último, ¿algo que no te gusta o cambiarías del mundo de la moda?

La sociedad está reculando, incluso los jóvenes. Eso no me gusta. A veces lo hablo con mi tía, (vivió de pleno los años de la movida madrileña y era muy bestia vistiendo), la gente joven en este país ya no intenta ser diferente a la hora de vestir, no experimenta, no es tan atrevida. Prefieren formar parte de la masa. Cuando ven algo distinto al resto lo critican, no lo entienden. En los ochenta, Fabio McNamara iba con tacones y vestido de mujer, y era lo más. No se, creo que deberíamos tomar ejemplo de los jóvenes japoneses. Sería todo más divertido y enriquecedor.

TEXTO
LAURA GODOY
FOTOS
JORDI BARTALOT

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