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Montaron su estudio en 2008, en plena crisis, “así que tuvimos que pensar más los proyectos, hacer mucho con muy poco, y creo que esto es bueno”, nos dicen. Con diseños minimalistas, centrados en la importancia de la luz y la sutileza, los espacios creados por Isern Serra y Sylvain Carlet son totalmente armónicos y perfectos, con infinidad de detalles que elevan el proyecto final a otro nivel de sofisticación. Sus diseños han sido expuestos en ciudades como Barcelona, Milan, París, Dusseldorf, Ciudad de México o Beijing, y publicados en revistas especializadas del sector.

Isern nos cuenta cuándo decidió dedicarse al interiorismo: “Me di cuenta de lo que quería hacer la primera vez que entré en el MET de Nueva York, justo cuando estaba haciendo el último curso de bachillerato en Estados Unidos. La sala del templo egipcio de Dendur me impresionó muchísimo; la relación de esa arquitectura histórica real en el contexto de ese edifico moderno me hizo entender la importancia del espacio y cómo su percepción te podía llegar a emocionar. En ese momento decidí que quería hacer interiorismo. No se si nací para esto pero sé que lo disfruto mucho”.

¿Cómo acabasteis definiendo vuestro estilo, ha sido difícil llegar hasta aquí?
Nos gusta la sencillez, la esencia de la idea, intentar hacer mucho con muy poco. Creemos en los proyectos que cuentan historias, que haya un relato detrás de cada idea. Nos consideramos un estudio muy versátil capaz de diseñar oficinas, restaurantes, exposiciones o stands. Y esto lo hacemos porque damos mucho valor al concepto. A partir de un concepto generamos una estética. Obviamente hay una base de calidez, de búsqueda de la belleza.
Digamos que os encargan llevar a cabo un proyecto, ¿nos podrías hablar del proceso creativo?
Nuestro proceso creativo, como explico siempre en mis conferencias, parte siempre del concepto. Intentamos no tener un estilo predefinido, intentamos verbalizar y sintetizar en palabras lo que queremos transmitir, esto sucede tras mucho diálogo con mi socio Sylvain Carlet. Una vez vemos por dónde queremos ir, empezamos a experimentar con el espacio y ver también las posibilidades que nos da. Hay que tener en cuenta que hacemos interiorismo, y que siempre nos enfrentamos a espacios preexistentes, que a veces tienen un carácter que nos permite desarrollar una idea, o a veces son cajas blancas sin ninguna peculiaridad que nos obliga a otro tipo de actuaciones. Previo a este proceso, hay una análisis muy pragmático donde se establece un briefing de necesidades del cliente. No todos los clientes saben lo que quieren, o a veces te piden algo que está lejos de lo que de verdad necesitan, así que nuestro trabajo es entender y sintetizar estas necesidades.
Abarcáis los proyectos desde “la sencillez y la honestidad, dando a la luz una identidad propia que les permite dar a cada proyecto un carácter singular.” ¿Qué hace especial para cada proyecto? ¿Cómo se muestra esa honestidad a través de objetos y espacios interiores?
Intentamos no llenar los espacios de capas decorativas, creemos en la honestidad del espacio puro, el enseñar los elementos arquitectónicos que lo hacen único. También a nivel objetual, este concepto se aplica en el uso de materiales. No utilizar melaninas o materiales que no son y pretenden ser, sino utilizar materiales naturales que envejezcan bien. Siempre que sea posible intentamos hacer espacios atemporales que duren en el tiempo y envejezcan bien. Si tenemos que hacer proyectos efímeros intentamos que sean modulares y reutilizables.

¿Cuáles dirías que son los proyectos que presentan mayores retos?
Acabo de diseñar mi casa junto a mi pareja, Valeria Vasi, y la verdad que lo hemos disfrutado mucho, ha sido el primer proyecto personal donde hicimos en todo momento lo que quisimos. Los proyectos que más nos gustan son los efímeros donde puedes asumir un poco más de riesgo, o las exposiciones, porque no diseñas para vender algo, sino para que el público aprenda, y al mismo tiempo uno mismo también aprende. Quizá el CosmoCaixa ha sido el mayor reto del estudio, por el volumen y complejidad del proyecto. No solo diseñamos el espacio sino que creamos muchos de los módulos, como por ejemplo la bola del mundo o el big bang.
Este proyecto, quizá se aleja un poco de vuestro trabajo habitual…
¡No se aleja tanto, la verdad! El proyecto parte de un juego de luz. Nosotros entendíamos el espacio como si fuera una gran caja negra con un una gran lámpara al fondo (el bloque inundado), que nos permitía jugar con el contraluz de unos grandes planos de cristal transparente de color, que a su vez creaban nuevos matices al solaparse, generando así un degrade que evoca a la gran evolución de la historia de la humanidad. Los tres colores básicos, rojo, verde y azul ayudan al visitante a entender en qué ámbito está, aún teniendo una circulación abierta.
Una cosa que me encanta de vuestros proyectos es la originalidad de los elementos y de las composiciones. Los diferentes espacios que habéis diseñado para Grok Lighting son increíbles. ¿Cuánto tiempo dedicáis a buscar elementos únicos que puedan marcar la diferencia? ¿Qué os inspira a la hora de crear espacios?
En este proyecto concreto queríamos enfatizar el concepto arquitectónico de la marca, y a la vez darle un poco de calidez y sensualidad, por eso optamos por este acabado más mediterráneo, como de cemento a la cal, que le da una pátina de historia, y generamos este juego de paredes curvas, más femeninas, que se combinaban entre sí para generar los diferentes set para las lámparas.
La verdad es que aprendí mucho de la mano del fotógrafo Marçal Vaquer, para nosotros los stands tienen que durar una semana al menos, y esto tenía que estar pensado para que se pudieran mover cada hora. Así que apostamos por cuatro paredes autoportantes curvas y una recta, que se movían y combinaban entre sí. ¡Estamos muy contentos con el resultado!

Nombra un elemento (o un par) sin el cual no podría entenderse vuestro trabajo.
Uno ya es obvio: la luz, le damos mucha importancia. El otro es que, aunque somos interioristas, nos gusta también diseñar elementos de mobiliario que ayudan a crear un espacio único, como por ejemplo las mesas de mármol del restaurante Orvay, o la mesa esfera rosada que hemos diseñado junto a Andres Reisinger para su estudio. También hace tiempo diseñamos la mesa Prisma, un sistema para oficina producido por la empresa Actiu, premio nacional de diseño 2018.
Isern, el haberte formado en Milán y haberte mudado a Bélgica para trabajar habrá nutrido mucho tu forma de pensar y tu estilo. ¿Cómo han influido estas dos experiencias en tu estilo y tu personalidad?
Creo que viajar es muy bueno, de hecho con mi pareja Valeria Vasi intentamos viajar siempre que podemos, y en estos viajes nos gusta ver exposiciones, y más si son instalaciones lumínicas como por ejemplo cuando fuimos a Naoshima y Teshima, dos islas de Japón donde se junta la arquitectura, el arte y la luz. Cada año también intento ir a Milán a la feria del mueble, y desde ya hace cuatro años, no solo vamos a ver sino también a trabajar, ya que diseñamos los stands de Expormim, Enea y Andreu World. Viajar, ir a ver ferias, exposiciones, nutrirte de cultura, creo que es muy importante.
¿Cómo se siente uno al saber que sus trabajos han sido expuestos en ciudades tan importantes como Barcelona, Milan, París, Dusseldorf, Ciudad de México o Beijing?
¡Bien! Aunque ahora creo que tiene casi más valor que te publique una buena cuenta de instagram a que presenten tu producto en una feria, y más ahora que todas están canceladas. Creo que esto va a dar un gran cambio. Aún no sé muy bien cómo va a desarrollarse, pero el aglutinamiento de grandes masas humanas va a tardar en volver, y esto está generando nuevas maneras de vender productos. El mundo virtual esta cogiendo cada vez más peso y ahora los render ya son tan reales que no puedes distinguir lo que es real o no.
Creo que es importante tener proyectos que te permitan salir de tu ciudad y te den a conocer. Diseñando producto es más fácil porque es el elemento el que se mueve. Pero, por ejemplo, en 2015 ganamos un concurso para diseñar la exposición de Barcelona en un palacio cerca del Duomo, dentro del marco de la Exposición Universal de Milán, no sé si llegaron a pasar cuatro millones de personas, una bestialidad. Un proyecto comisariado por Toni Massanes, director de Fundació Alicia creada por Ferran Adrià. También hemos sido invitados por el Icex a dar una ponencia en la Beijing Design Week, y nuestra mesa Prisma ha sido expuesta en las principales ferias de diseño.

¿Hacia dónde creéis que evoluciona el sector de la arquitectura/interiorismo/diseño industrial? ¿Habrá cambios significativos en un futuro cercano?
Creo que los estudiantes cada vez salen técnicamente más preparados. En Barcelona hay muchas escuelas de diseño con muchos estudiantes buenos. Dicho esto, pinta que va a ser difícil encontrar trabajo, creo que, como comentaba antes, todo lo público va a sufrir un cambio y todo lo domestico va a tener un crecimiento, la gente está cada vez más en casa y aún no sabemos cómo va a evolucionar.
Por otra parte, también veo que el mundo virtual está cogiendo mucha fuerza. Estudios como SixnFive o Andres Reisinger entre otros están haciendo proyectos muy potentes para grandes marcas.
¿Algún consejos para quien quiera emprender una carrera en este sector?
Trabajad mucho, muchas horas. El diseño no es un trabajo, es tu pasión, es una obsesión.

Texto
Adrián Gomis

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