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Inti solo ha hecho que empezar. Muchos la descubrimos gracias a la llegada del famoso programa Drag Race a España, donde fue una de las concursantes. Su paso fue tan corto como polémico. Tras una nominación donde presentaba un potente look inspirado en sus raíces bolivianas, decidió abandonar el concurso porque consideraba que no se la estaba juzgando como merecía. Fuese como fuese, fue un gran motivo de debate entre los fans del show y las redes se inundaron de opiniones de todo tipo, cuestionando si fue una valoración racista por parte del jurado. Sobre todo, al ver que su personaje estaba estrechamente ligado con su cultura indígena.

Sea como sea, su breve e intensa aparición fue también un altavoz para las personas trans no binarias, poniendo sobre la mesa que “para ser trans no necesitas hormonas ni ningún papel de un psiquiatra que te diga que eres una persona trans, no necesitas nada”, como bien dijo en uno de los episodios. Y no solo eso, sino que también dejó ver la realidad que muchxs viven al tener que convivir con la disforia. Sus mensajes reivindicativos no se pasaron por alto.

“Nuestros cuerpos son políticos, si eres apolítico es porque tus derechos no están en juego o no tienes que luchar por ellos porque ya los tienes. Yo con el hecho de existir, siendo una persona migrante, marrón y trans, ya estoy haciendo política en mi día a día”, nos dice. Y es que la historia del drag y del ballroom se remonta a lo mismo, así que su arte no se podía desvincular de ello. Qué mejor que escuchar lo que aún tiene por decir una artista como Inti, que se quedó sin poder demostrar al público todo lo que ella representa. Y sin duda, también nos adentramos al espíritu reivindicativo que lleva consigo allá donde va.

“Todos somos racistas en el sentido de que podemos oprimir a otras personas con nuestros privilegios y ni nos damos cuenta.”
Para empezar, ¿en qué se diferencia tu persona con la Inti que se sube a los escenarios?
Al principio en nada, Inti era José y José era Inti. Inti era (y es) una extensión de mi personalidad. Es todo lo que llevaba dentro y quería expresar y no sabía como hasta que descubrí el drag. Después del programa he tenido que convertir a Inti en un personaje y alejarlo de mi persona por mi propia salud. Como dice RuPaul, soy una persona introvertida enmascarada en extrovertida. Cuando tu pasión se convierte en trabajo dejas a un lado lo espiritual y te conviertes en una profesional, pero creo que de momento no he perdido mi esencia.
Inti significa el Sol en quechua, dios de los incas. ¿Por qué te decidiste por este nombre? ¿Y qué conexión guarda con el personaje drag que representas?
Quería un nombre corto y que la gente pudiera acordarse, también es verdad que Anti de Rihanna es una de mis discos favoritos. Pero primordialmente quería hacer honor a algo que tenga que ver con mis raíces de las que siempre estaré orgulloso. El quechua es uno de los treinta y seis idiomas oficiales de Bolivia, y el que hablaban mis abuelos por parte de padre. Tiene que ver mucho con mi drag, ya que las deidades de las personas indígenas son la naturaleza, y el drag me vino de una manera muy orgánica. Las personas trans y las drags somos personas espirituales que, de alguna manera, después de tanta oscuridad buscamos la luz e intentamos trasmitirla.
Vayamos a tus inicios, en una entrevista decías que el drag fue una manera de evadirte de los ataques de ansiedad y el pánico social que sufrías. Fueron tus padres quienes te regalaron maquillaje para tu cumpleaños y, de hecho, tu madre hace uñas de gel en Sykaly y tu hermanx René es bailarinx. Estáis todas muy conectadas con el arte performativo, ¿viene de familia?
Totalmente. Mi abuela era bailarina y gimnasta rítmica y mi abuelo era músico. El arte y la cultura siempre han estado latentes en la familia. Pero es súper típico en Latinoamérica, al que no sabe bailar se le mira mal.
¿Y de qué manera te ha ayudado su apoyo?
Muchísimo. Yo ya sabía que lo que hacía era normal e incluso podía tener éxito, pero ver que tus familiares a los que siempre has admirado y visto como ejemplo te dan su valoración positiva, o incluso se convierten en tu fan número uno, es bastante agradable.

¿Y te sigue ayudando hoy en día con tu salud mental?
Sí, y más o menos puedo vivir de ello si muevo bien mis cartas. Siempre he dicho que mi drag es usar mi cuerpo como lienzo y si no pudiese expresar y soltar todo lo que llevo dentro, no sé qué sería de mí.
Habiendo vivido entre Amberes y Madrid estos últimos años, ¿qué diferencias destacas entre la escena ballroom en España en comparación con la de Bélgica?
En Bélgica está empezado, comparando con la escena española que lleva unos años ‘en proceso’ y crece cada día. La base de la escena allí en Bélgica es de personas racializadas para elevar a personas racializadas, gracias a la House of Ninja y Lasseindra (la pionera de Europa). En España queda muchísimo que aprender sobre antirracismo.
Con respecto a esto, ¿crees que el panorama español de drag es racista? ¿Y la escena ballroom? ¿Dónde te sientes más cómoda?
Todos somos racistas en el sentido de que podemos oprimir a otras personas con nuestros privilegios y ni nos damos cuenta. Es verdad que las drags racializadas no tenemos las mismas oportunidades de trabajo que las europeas blancas, y además muchas están en trámites de papeles. Mientras sea difícil conseguir entrar al Reino de España siendo una ex colonia, y mientras sigan existiendo los Centros de Internamiento de Extranjeros, queda mucho antirracismo por delante. Me siento mil veces más cómodx en ballroom, me salvó la vida. Es el único sitio donde puedes ser marrón y femenina y se celebra.
Sin duda, tu mensaje como artista es potente y activista, siempre haciendo hincapié en la lucha por las personas racializadas y a la descolonización. ¿Qué opinas de las personas que critican y manifiestan que el drag y lo político no deberían mezclarse?
Nuestros cuerpos son políticos, si eres apolítico es porque tus derechos no están en juego, o no tienes que luchar por ellos porque ya los tienes. Yo con el hecho de existir, siendo una persona migrante, marrón y trans, ya estoy haciendo política en mi día a día. Hay artistas que participan en el arte del drag para desconectar de la realidad, pero yo soy todo lo contrario, me gusta mostrar una realidad cruda, la mía. El vivir con dos estigmas: ser trans e indígena.

Estoy de acuerdo con lo que decías cuando abandonaste Drag Race España de que no te estaban sabiendo valorar, y más sabiendo cuáles son los orígenes del drag. Por lo que he visto, mucha gente sí que admira tus actuaciones en El Gran Hotel de las Reinas, la gira oficial del programa. ¿Cómo estás viviendo el recibimiento del público?
Sin ballroom no existiría Drag Race, sin una mujer trans afrolatina no hubiera existido ballroom. Siento que he tenido mi redención gracias a la gira, y ha sido una manera de pedir perdón a mis fans por no haberme retirado de la competencia. Les quiero mucho y qué mejor manera que disfrutarme en persona y simplificada, no en una pantalla y haciendo algo que me han dicho. Al inicio del show no recibo aplausos, pero después ven de lo que estoy hecha.
En tu paso por el programa diste mucha voz al colectivo trans y de personas no binarias. Formando tú misma parte de esta comunidad, viviste momentos en los que te abriste y fuiste vulnerable. Como RuPaul siempre dice “vulnerability is strength” (la vulnerabilidad es la fuerza) pero, ¿por qué te sentiste con la necesidad de compartir en voz alta por lo que estabas pasando? ¿Fue con la intención de que la gente supiera más sobre ello o simplemente lo hacías por ti?
No sentí la necesidad, fue un vómito de palabras y sentimientos que tenía muy guardados, no tuve un break para desahogarme y seguir grabando; todo ocurrió muy rápido. Pero creo en el destino y pienso que lo que dije pudo o puede ayudar a algunas personas.
Yo fui con la idea de mostrar una imagen diginificada, empoderada y glamurizada de las personas indígenas en España, no obstante, y como tú bien dices, el llorar no te hace más débil, es fuerza. Fue por mí, por las que no están y por las que vienen. Somos las futuras ancestras. El saber es poder, hay que contrastar e intentar devorar la información. Gracias a que ahora se nos ha puesto un nombre a las personas trans y no binarias, existimos. Parece una tontería pero ayuda mucho. Existíamos, existimos y existiremos.
Y para Inti, ¿qué artistas han sido sus referentes?
Tengo muchos referentes, recuerdo ver un vídeo de Charles Jeffrey para i-D sobre la escena club kid de Nueva York. De ahí explotó mi curiosidad, empecé a ir a bares de Madrid (colándome, obviamente) a ver cómo era la escena de allí. Ahí descubrí a La Prohibida, Supreme, Kika e incluso conocí a Pupi Poisson.
Mis referentes crecieron gracias a internet, entre ellos el más relevante para mí ahora es RuPaul, luego mis hermanos, Fka Twigs, Twiggy Pucci Garçon, Leiomy Maldonado, Kevin Aviance, La Veneno, Divine, Grace Jones, etc. Me asombró mucho las cosas que hacían: el maquillaje, la performance, las canciones, los sonidos, las palabras… Y me lo llevo al corazón.
Para acabar, cuéntanos un poco sobre lo que podemos esperar de ti. ¿Qué planes de futuro tienes? ¿Algún proyecto en mente que nos puedas contar?
Inti no ha muerto todavía. La primera temporada de Drag Race España se ha acabado oficialmente, pero La insolación Runway Diva de Bolivia Big Fat Pussy, ¡no!
Como proyecto a corto plazo quiero sacar el tema Q’iwa en streaming junto a muchas sorpresas más. El proyecto en mente que no puedo contar es que Q’iwa va a tener hermanitxs…

Texto
Giulia Ramírez
Fotos
Patricia Vizcaino

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