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¿Qué mejor que ayudar a comunidades desfavorecidas que mediante el diseño y de forma horizontal? ¿Y si además eres capaz de unir marcas, ONGs, y la comunidad creativa? Pues esto es lo que están haciendo Ricardo Sanfelíu, Diana Martín, y todos los artistas sumados al proyecto de Here We Are Collective, un colectivo que se formó para dar respuesta a la pregunta, ¿cómo atacar la problemática de la economía infinita en un mundo finito?

La idea parece fácil a primera vista: unir ONGs y marcas que compartan filosofía y valores para crear un producto bonito, único, que se venda bien, y cuyos beneficios puedan destinarse a un objetivo para ayudar a la comunidad. Pero claro, luchar a contracorriente contra la lógica capitalista que impera y contra el legado histórico de la caridad y el sistema de ayuda vertical no es tan sencillo.

Sin embargo, gracias a la tenacidad, esfuerzo, ilusión y pasión de todos los implicados, parece que la iniciativa ha empezado con buen pie: la marca barcelonesa Gimaguas, fundada por Claudia y Sayana, ha creado un bolso en colaboración con las mujeres que ayuda la ONG Bassari Africa en Senegal. Y cuando se hayan vendido todos y hayan recaudado el dinero necesario, Here We Are Collective construirá un taller de batik (una técnica para teñir tejidos) para que las mujeres puedan autogestionarse. Hablamos con Ricardo para conocer más a fondo el proyecto, qué resultados han obtenido hasta ahora, y qué colaboraciones esperan en el futuro.

¿Quiénes formáis Here We Are y cómo nació la idea de crear este maravilloso proyecto?
Somos Diana Martín, Ricardo Sanfelíu, las ONGs y marcas participantes, y todos los colaboradores creativos que han formado, forman y formarán parte del proyecto. Son todas las personas que han escuchado, nos han abierto vías, nos han dado consejos y han colaborado comprando el producto de la primera colaboración.
Here We Are nace de una manera rebelde. A lo largo de estos años y de maneras distintas, tanto Diana, creativa de publicidad, como yo (Ricardo), diseñador de estampados en moda, nos hemos encontrado en muchas situaciones en las que hemos tenido que entregar nuestras ideas a grandes marcas en las que no creíamos. Partimos de una pregunta que nos preocupaba: ¿cómo atacar la problemática de la economía infinita en un mundo finito? Y simplemente le dimos la vuelta desarrollando una fórmula de proyecto que emplazase a la persona y el planeta tierra en primer lugar.
En Here We Are trabajáis por unir marcas con ONGs mediante el diseño. ¿Por qué decidís centraros en esta actividad creativa?
Por un lado, teníamos claro que para cambiar cosas nos hacía falta echar mano de instituciones formales y expertas, es decir, ONGs. Estas tienen el problema que, aunque desarrollen tareas increíbles, en muchos casos no llegan a potenciarlas mediáticamente por falta de medios creativos. Y por el otro lado, para tener un impacto social, nos hacía falta un escaparate con visibilidad, es decir, las marcas. Y el problema de estas es que, aunque cada vez son más las que se esfuerzan en desarrollar iniciativas conscientes, suelen pinchar en sus acciones.
Y en medio de eso llegamos a la figura de Here We Are. Creamos este concepto de colaboración en el que marca, ONG y creativos construyen algo juntos para ayudar a una causa. Nosotros participamos activamente del proceso creativo, ponemos al servicio a profesionales implicados en el cambio y nos encargamos de asegurar que la colaboración tenga sentido tanto para la ONG como para la marca.
La pregunta de por qué mediante el diseño tiene una fácil respuesta: no somos médicos, ni ingenieros, ni maestros, ¡diseñar es lo único que sabemos hacer! Además, nuestra filosofía de cooperación tiene un punto básico, la ayuda de igual a igual, huimos por completo de la tan antigua ayuda piramidal de rico ayuda a pobre. Para poder cooperar con una ONG, la ONG también nos tiene que dar algo a cambio. Y ese algo viene del único idioma universal que hay, el arte.
Usamos el diseño como herramienta de lucha porque es visceral y tiene el poder de emocionar. Podemos ver imágenes de desnutrición, estadísticas de la pobreza, noticias alarmantes sobre el cambio climático, pero cuesta que la gente reaccione ante ellas porque parece que quedan lejos. El diseño sin embargo puede influir en el comportamiento de las personas y en su compromiso, la creatividad llega al corazón.

Sois un grupo de creativos que realizáis este gesto de manera altruista. ¿Cómo lo compagináis paralelamente con vuestros trabajos?
Digamos que el día tiene veinticuatro horas y una jornada laboral entre ocho y diez, las que quedan se llaman Here We Are. Vivimos tanto el proyecto que nos encantaría acabar dedicándonos a esto. Lo cierto es que si queremos crecer, tendremos que encontrar una manera de monetizarlo.
¿Qué fue lo que os llamó la atención de la ONG Bassari Africa, que trabaja con mujeres de Pais Bassari en Senegal? ¿Por qué decidisteis ayudarlas a profesionalizar su arte y así poder autogestionarse? ¿Podríamos decir que es vuestro primer proyecto?
Es el primer proyecto de, esperemos, muchos más. Cuando se nos ocurrió la idea, llamamos a muchísimas ONG. Algunas no lo veían claro y otras no entendían nuestro lenguaje. Afortunadamente, Susana Torre, la coordinadora de Bassari Africa, nos cogió el teléfono hace ya cosa de un año y confió ciegamente en nosotros. En cuestión de dos meses estábamos en Senegal trabajando en nuestro proyecto y ayudando a la ONG en las tareas creativas. Después de esos días nos enamoramos de Pais Bassari y sus habitantes. A partir de ahí no había marcha atrás, había que trabajar duro con ellas para mejorar sus condiciones sí o sí.
Sin internet, móviles, ni stories. Fueron días muy reales de conocer a fondo a las personas, aprender conjuntamente y alucinar con el ingenio africano. En Senegal no se tira nada, se repara. Y la fuerza de las mujeres es extraordinaria. Se juntan en colectivos, nombran a una presidenta y juntas trabajan por una misma idea. Se organizan así desde hace siglos. Nos encantó poder vivir el proyecto Bassari. Vimos mucha energía en las mujeres de allí, bondad y a un colectivo abierto a la cooperación extrajera, a trabajar juntos.
Gimaguas, la marca creada por Sayana y Claudia, elabora sus prendas con material artesanal, seleccionando cuidadosamente los productos hechos por artesanos generalmente de África, América Latina e India. ¿Fue su filosofía lo que os decidió confiar en ellas? ¿O hay más motivos?
Necesitábamos a una marca con un amor especial por la artesanía. Y es que para este proyecto era imprescindible porque los beneficios de la colaboración se destinarían a construir un taller para la elaboración de Batik, así que debíamos acudir a una marca que supiera valorarlo. Y fue tan fácil como contactarlas y accedieron sin pensarlo. Ahora más aun sabemos que fue una gran elección. Su implicación en el proyecto sería inconcebible sin su trayectoria y valores tanto personales como de marca. Tenemos un grupo de Whatsapp que es casi como un walkie talkie, nos informamos de todos los movimientos del proyecto al instante.

“Usamos el diseño como herramienta de lucha porque es visceral y tiene el poder de emocionar.”
El DIY es la filosofía detrás de vuestro primer producto, que se puede convertir en un bolso, un pañuelo e incluso en una camiseta. ¿Cómo surgió esta idea?
Gimaguas suele tener productos versátiles y eso nos encanta. Y la verdad que la idea surgió de manera muy espontánea. Enseguida coincidimos en que lo mejor sería hacer algo sencillo pero distintivo, de ahí que decidiéramos hacer un producto que pudiera funcionar de varias maneras y tanto para verano como para invierno. El impacto ecológico que puede tener un producto que responde a varias funciones es increíble.
Los dos bolsos están diseñados con los dibujos de las chicas de la ONG. Con el 100% de los beneficios, es decir, los diez mil euros necesarios, construiréis un edificio-taller de Batik para sus madres. Un gesto que me parece muy bonito y simbólico. De esta manera, las mujeres de Bassari podrán profesionalizar su arte e introducirse en el mercado de Dakar, y de este modo, darles la posibilidad de autogestionarse y no depender de la ONG. ¿Podéis contarnos un poco cómo está la situación en Bassari para estas niñas y mujeres?
Pais Bassari es una de las zonas más remotas de Senegal. Está muy aislada de todo, le separa Gambia, y está a diecisiete horas de Dakar, la capital. Es una de las zonas más pobres del país. Las mujeres sufren una especial desigualdad ahí. Concretamente en la zona donde trabaja la ONG Bassari Africa, las niñas que cumplen 12 años dejan la escuela para dedicarse a tareas para ayudar a sus familias. Se pasan cuatro horas yendo a buscar agua y otras cuatro para moler el grano.
Además del hecho de que cuando tienen unos 15 años se casan como método de subsistencia y empiezan a tener hijos. Y siguen así toda la vida, dedicadas plenamente a las tareas domésticas y sin poder acceder a una educación formal ni mucho menos a una profesión. De hecho, los datos dicen que el solo el 35% de las niñas reciben una educación primaria, el 6% acaba yendo al instituto y el 0,04% tiene estudios universitarios o, lo que es lo mismo, menos de la mitad de un décimo de persona.
Entonces, ¿Bassari Africa ayuda a formar a estas mujeres?
Sí, Bassari Africa trabaja para impulsar a las mujeres mediante la formación en oficios y dándoles las herramientas necesarias para que desarrollen una profesión. También les enseñan francés y contabilidad. Bassari Africa cree que ellas son las portadoras del cambio ya que las mujeres africanas que sí consiguen trabajar invierten el 90% de sus ingresos en mantener a sus familias, frente al 35% en el caso de los hombres. Ellas son el motor del continente.
Esta pequeña ONG en tan solo dos años ha conseguido, junto con la comunidad, construir varios pozos y molinos, mejorando las condiciones de vida de estas mujeres y reduciendo así el tiempo que dedican a tareas domésticas, lo que les permite dedicarse a tiempo completo a una educación y a una profesión en su taller de costura y en el nuevo atelier de Batik que queremos construir.

Parece que funciona bien de momento.
Todas estas mejoras, además de los centros sanitarios y microcréditos que les han concedido para destinarlos a la agricultura y ganadería, han conseguido abrir los ojos escépticos de los hombres de la zona, que se han dado cuenta del gran potencial que tienen las mujeres. Ahora son ellos los que se implican en la construcción de las granjas o animan a sus hijas a tener un taller propio de costura, ¡un cambio colateral muy positivo!
Este es el primer proyecto, pero imagino que no el único. Decidnos, ¿qué otros frentes abiertos tenéis ahora mismo? ¿En qué más estáis trabajando?
De momento seguimos trabajando en la colaboración Gimaguas x Bassari Africa. Hay muchas cosas por hacer: hay que vender todos los bolsos y tenemos un viaje a Senegal programado para seguir de cerca la construcción del edificio, que no es poco.
A la vez estamos tanteando ya nuevas colaboraciones y mirándolo con mucho cariño. Este primer proyecto ha funcionado muy bien, el reto está en encontrar una marca y una iniciativa que casen igual de bien. Eso es lo que va a marcar la verdadera trayectoria de Here We Are. También nuestro objetivo es formarnos, estamos documentándonos mucho. Es importante hacer las cosas bien, no solo tener una buena iniciativa.
Me imagino que no es cosa fácil, ¿con qué dificultades os habéis encontrado a la hora de realizar el proyecto?
Nos damos cuenta que, ahora que tenemos una identidad, un ejemplo de colaboración y un buen feedback nos es más fácil tirar millas. Hasta ahora ha sido un poco nadar contramarea, todo costaba muchísimo, siendo pequeños y sin dinero es complicado que te contesten ciertos e-mails. Pero como ya hemos comentado antes, no nos quedaba otra más que sacar el proyecto. Somos muy tozudos. Bien es cierto que quien acepta a participar en esto se entrega al 100%.

¿Qué pensáis que es lo más interesante y enriquecedor de vuestro trabajo?
Dos cosas fundamentales: devolver en la medida de lo posible a las personas y a la tierra los recursos que por nuestra educación y coordenadas hemos arrebatado, y conocer a gente que va en la misma dirección que nosotros. Nos hace sentir que no estamos chiflados.
Hay gente que no suele colaborar con ONGs, ¿creéis que el hecho de vender un producto de una marca determinada hace que lleguéis a más gente y que se animen a colaborar con la causa?
Totalmente, el propósito es concienciar y cambiar las formas de consumo. La filosofía es entrar como el caballo de Troya, con un empaque de marca, atrayendo al consumidor mediante un diseño y un discurso consciente. También creemos que es el momento perfecto, el consumidor tiene más poder que nunca. Su compra funciona como un voto y creemos fuertemente que el nuevo modelo de empresa ya necesita un pilar social y responsable para tener la fidelidad del consumidor.
¿Cómo está yendo de momento el proyecto? ¿Qué futuro esperáis para Here We Are?
De momento llevamos más de la mitad de los bolsos vendidos y estamos muy felices. Suponemos que el ritmo de venta va a bajar a partir de ahora; el objetivo es muy ambicioso y aunque tenemos fe absoluta en que conseguiremos los objetivos, no podemos decir que no nos preocupa. Así que a todos los que estén leyendo esto, echadle un vistazo al proyecto, ¡necesitamos vuestra colaboración!





Texto
Clara Muñoz

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