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“El cine, como la vida, me gusta que me resulte estimulante, no me interesa cuando algo me deja indiferente”, dice Ana Rujas. Palabras que la actriz aplica a su propio trabajo, y que cobran todo el sentido cuando piensas en La mujer más fea del mundo, la obra de teatro que firma junto a Bàrbara Mestanza, o cuando te das una vuelta por su perfil de Instagram de La Otra Bestia  y lees su textos. Dentro de nuestra colaboración mensual con Filmin, y como ella misma explica, ha hecho una selección de películas “influyentes en mi vida y en consecuencia en mi arte”. Si todavía tienes la imagen de aquella chica jovencita que aparecía en series para adolescentes, avisa: “No soy lo que piensas”.

“Desde muy pequeña he visto cine, y solo me quedaba prendida de películas que no entendía, y que hacían que me volara la imaginación y la cabeza, incluso de las que me generaban algo de incomodidad, porque eso no es más que un espejo de algo que no queremos mirar.” En lugar de no mirar o mirar hacia otro lado, Ana prefiere mirar de frente y no quedarse con los brazos cruzados. Utilizar el arte y la creación para afrontar problemas y situaciones complicadas. Está claro que tiene mucho que decir, y algunos proyectos a la vista de los que esperamos saber muy pronto. De momento aquí van algunas películas de esas que una vez vistas se quedan contigo una buena temporada.
Si tuvieras que presentarte a alguien que no te conoce con apenas un puñado de palabras, ¿qué le dirías?
No soy lo que piensas.
¿La niña que fuiste se reconocería en la mujer que eres hoy?
Sí, ha sido y es un camino largo, pero si a ella le enseñaran quién es hoy estoy segura de que le gustaría.
Y a Ana Rujas del presente, ¿qué es lo que más le gusta de aquella niña?
Que siempre tuvo muchísima fuerza, y que soñaba muy grande.
Dices que desde muy pequeña veías cine, ¿qué recuerdas de aquellas primeras experiencias viendo películas?
Alucinaba, el cine quinqui estuvo siempre presente, las películas de Eloy de la Iglesia las veía una y otra vez; es como algo que está intrínseco en mí misma, te atrae algo que reconoces, pero quizás no sabes por qué. Me pasaba eso con esas películas... Recuerdo que otra película que me impactó totalmente fue Los Santos Inocentes, y desde ahí empecé a investigar y a empaparme de cine. 
En tus propias palabras: “Solo me quedaba prendida de películas que no entendía y que hacían que me volara la imaginación y la cabeza”. ¿Qué películas eras esas, nos dices alguna? ¿Ya te gustaban las emociones fuertes de pequeña?
Como decía antes, empecé a investigar sobre ese tipo de cine, quizás al principio cine más histórico/social, La vendedora de Rosas, El crimen de Cuenca, Bigas Luna y Las Edades de Lulú o Jamón Jamón, Bertolucci con Novenccento… Estaba muy despierta, muy interesada en ver y buscar todo lo que me llamaba la atención.
Hoy nos propones una lista de películas “influyentes en mi vida y en consecuencia en mi arte”. Películas cuyo denominador común podríamos desdoblarlo en tres: violencia, sexo y belleza. ¿Dirías que estos tres elementos son de alguna forma el eje vertebrador de tu faceta de creadora?
Sí, totalmente, no podemos hablar de la vida si no hablamos de sexo, de belleza y de la violencia, todo forma parte al final de lo mismo. Me gusta ver cómo han existido creadoras y creadores que han transcendido en el arte y han dejado un discurso. Yo creo que esto no es premeditado sino que sucede, y tiene que ver con lo que dije anteriormente, es algo intrínseco que no se busca, sino que simplemente sucede porque si no morirías.
De todos estos títulos, si tuvieras que escoger los tres que mejor te definen, ¿cuáles serían?
La gran belleza, Mommy y La pianista
¿Cuándo decidiste que querías ser actriz, y qué te llevó a tomar esta decisión? Empezaste jovencita haciendo teatro, ¿verdad?
Sucedió, me metí en teatro con 16 años y lo que me sedujo era recitar textos increíbles, aprenderlos y hacerlos vivir de nuevo. Es una experiencia religiosa. El teatro para mí es algo sagrado, es un lugar sagrado que merece absolutamente toda mi voluntad desde el último pelo de mi cabeza hasta la punta de mi dedo gordo; y si no, no me sirve y no sirve. Siempre me interesó el teatro porque cuando recitas, cuando interpretas algo potente como Lorca, como Shakespeare, como Darío Fo merece un compromiso contigo misma y con la gente que viene a verlo, o me da igual, en la propia sala de ensayo, es un acto de entrega absoluta.
Aún así, estudiaste Comunicación Audiovisual en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, ¿ibas para directora más que para actriz o cómo era la cosa?
Hice hasta tercero de carrera, interrumpí mi carrera para hacer la otra, la de actriz. 
Siempre quise estar detrás y escribir me interesaba, y lo hacía, pero en algún momento de mi vida giré la tuerca y cambiaron algunas cosas, y ahora la tuerca se ha vuelto a girar hacia esa misma dirección a la que apuntaba siempre. Me hace muy feliz volver a coger el timón y dirigirme hacia esa parte creativa que aún no se conoce tanto.
Tras participar en algunas series de televisión (HKM, 90-60-90, Arrayan) y algunas películas, hace un par de años tuviste tu primer papel protagonista en Diana, de Alejo Moreno. Desde luego, una historia fuerte como las que te gustan, ¿qué te resultó más doloroso de aquel rodaje y qué fue lo más excitante o liberador?
No me resultó nada doloroso, por fin alguien me daba algo para lo que valía, trabajar con Alejo Moreno fue otra experiencia brutal; a mí me gusta currar así, con gente con ganas de contar algo que nos haga salir de la zona de confort y que no tengan miedo. El miedo nos paraliza a todos, la gente sin miedo hace que luego podamos estudiarlxs en los libros de Historia; nos ayudan a entender la vida.
Dices que viste La gran belleza de Paolo Sorrentino en un momento en el que te andabas preguntando dónde estaba la belleza de la vida, ¿puedes hablarnos un poco de eso? ¿De esas reflexiones surgió también La mujer más fea del mundo o nada que ver?
Siempre rondaban en la cabecera de mi cama estas reflexiones, que me hacían retorcerme de dolor e incluso caer en ansiedad y oscuridad, quería dar sentido a mi vida, como todas en algún momento dado. La mujer… llegó más tarde para seguir ahondando en esas reflexiones. 
Si pudieses escoger trabajar con alguno de los directores de tu listado, ¿con quién sería y por qué?
Con todas, además no sólo como actriz, me gustaría aprender en el set estando ahí con ellas.
Háblame de La mujer más fea del mundo, ¿cómo surge esa historia junto a Bàrbara Mestanza?
Surge en un momento feo de mi vida, y tuvimos la voluntad de verlo y hacernos cargo, hacer algo con ello.
Has dicho que este es tu proyecto más importante hasta la fecha, ¿es en el teatro donde te sientes más a gusto y dónde te gustaría seguir experimentando? Quiero decir, doy por hecho que quieres seguir haciendo cine, pero imagino que el teatro te da la posibilidad de trabajar de una forma más autónoma sin depender tanto de los demás, pudiendo interpretar tus propios textos…
Sí, siempre haré teatro, el teatro me salvó la vida y le dio sentido, es mi refugio.
¿Desde cuándo escribes? Me gustan mucho los textos que vas publicando.
Escribía mucho en mi época adolescente y universitaria, lo abandoné como abandoné muchas otras cosas y de un tiempo a esta parte lo he recuperado.
Por cierto, tengo una duda respecto a La Otra Bestia, ¿qué es exactamente, un proyecto personal, una compañía de teatro en la que se involucran más personas, tu alter ego…?
La Otra Bestia… dentro de poco podré contar concretamente que es.
Ahora que por fin parece que se acaba el confinamiento, ¿qué planes tienes entre manos que nos puedas contar, estás preparando alguna obra de teatro nueva, sigues con La mujer más fea del mundo, alguna película a la vista?
Vamos a sacar el libro La mujer más fea del mundo y seguiremos girando. También hay un proyecto brutal de teatro con Luis Luque a la dirección que espero poder contar ya. Y hay otro proyecto del cual tampoco puedo hablar mucho, pero que será una bomba real. Y voy a escribir mi primer libro.
¿Cómo has vivido estos dos meses de cuarentena y cómo crees que será el futuro inmediato que tenemos por delante? ¿Crees que realmente esta pandemia marcará una nueva era, o seguirá todo como siempre una vez controlemos el virus?
Todo está muy revolucionado, las personas estamos al límite en todo el mundo, todo está a flor de piel y creo que vienen curvas; no lo tomo como algo malo, creo que también es el despertar de la gente.
Si pudieras pedir un deseo en estos tiempos convulsos, ¿cuál sería?
Que las personas fuéramos más honestas con nosotras mismas y que fuéramos fieles a nuestro amor propio y nuestra felicidad. Lo escribo y me resulta rídiculo, la verdad, porque es una utopía, y mientras escribo siguen ardiendo casas y pegando a mujeres en cualquier parte del planeta, y seguimos sin ir a Angola a solucionar ningún conflicto... Pero sí podemos, por lo menos, ser más honestos con nosotros mismos, reconocernos y perdonarnos.



El color de la granada
- Serguéi Paradzhánov, 1968
Un tratamiento poético de la vida de un cantante armenio. Está en mi lista de básicos como la Biblia. Las imágenes como palabras.


Enter the Void
 - Gaspar Noé, 2011

El cine de Gaspar Noé para mí es como el santo grial, hubiera puesto cualquiera de sus películas. La violencia como pilar básico en su cine, la violencia natural, propia y destructora del ser humano en su máxima expresión de realidad.


El Decameron
- Pier Paolo Pasolini, 1971

Esta película me volvió loca por completo, la he visto muchas veces. Es la primera parte de una trilogía, y está basada en algunas historias del libro de Boccaccio. Pasolini es totalmente contundente, desconcertante y un adelantado a todas las épocas.


La pianista - Michael Haneke, 2001

Otro de los directores que no pueden faltar en mi lista. Vi este desgarro de película con 13 años y se convirtió en una de mis películas favoritas.


Fish Tank
- Andrea Arnold, 2010

Es brutal, todas las decisiones de la directora son impecables. Es una cinta dolorosa y cruda, no pude apartarme de la pantalla a pesar de los impulsos de no querer seguir viéndola.


Spring Breakers
- Harmony Korine, 2013

Sexo y violencia en estado de gracia. Es una película hipnótica, puede resultar superficial pero a mí me resultó un espectáculo visual de fantasía violenta muy inspirador.


El último tango en París
- Bernardo Bertolucci, 1972

Amor siniestro que muta de inocente a una relación; lo que entra en juego aquí es la atracción pura, no cabe otra cosa que el deseo animal. Es una cinta cruel y fue muy polémica. El límite entre una película artística y una película enfermiza.


Pi, fe en el caos
- Darren Aronofsky, 1988

Angustiosa, obsesiva e inclasificable. Una película salvaje, tiene su estilo propio y único por eso me gusta.


Mommy
- Xavier Dolan, 2014

Sensible y violenta, esta película simplemente es genial. Terminé de verla y no daba crédito a la genialidad que acaba de ver, no podía parar de llorar. Me gusta cuando ves algo que te conmueve tanto que te deja días pensando en aquello que has visto.


El desprecio
- Jean-Luc Godard, 1963

La decadencia poética.


La gran belleza
- Paolo Sorrentino, 2013

La expresión de la belleza: la no belleza que es en sí misma la auténtica belleza. La vi en un momento importante de mi vida en el que andaba preguntándome dónde estaba la belleza de la vida.

Texto
Yolanda Muelas

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