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La simplicidad, la funcionalidad y mucho mimo en los detalles y el diseño son las claves para demostrar que con piezas únicas se puede llegar a un futuro sostenible. Albert Esteve y Max Enrich están aquí para crear ‘cosas’, según dicen. Las que ellos tendrían, claro. Y cuando las veas, tú también las querrás. Gracias a su proyecto Curated by. pueden colaborar con artistas y artesanos locales, apostar por el talento que encuentran a su alrededor, y hacerlo llegar a cada rincón del mundo. ¿A quién no le gusta algo así?
Albert y Max, sois los fundadores de Curated by., una marca relativamente nueva en Barcelona. Pero antes de entrar en materia, ¿cómo os conocisteis? ¿Cuál es vuestro rol dentro de la marca?
Albert: En realidad, Curated by. nació hace unos años con la idea de crear una comunidad entre artistas y marcas. Lo empezamos Berta Bernad y yo. Con los años, el proyecto ha ido evolucionando y Berta, a pesar de seguir en contacto con él, decidió emprender otro camino. El último cambio es la incorporación de Max. Queríamos potenciar el desarrollo de ‘objetos’ y piezas únicas, y sinceramente no se me ocurría nadie mejor para ello.
Max: Para cuando me incorporé, lo hacía todo Albert. Era gracioso verle realizar absolutamente todas las tareas de la marca. Fue en parte por eso que me invitó a incorporarme –dos cabezas mejor que una, y cuatro manos mejor que dos.
Albert: Y así seguimos, ¡yo lo hago todo! Me sigo centrando en las mismas tareas, pero ahora cuento con Max, que se centra sobre todo en el desarrollo de nuevos productos y nuevos clientes.
La mayoría de vuestros diseños tienen un aire escandinavo y minimalista. ¿Cómo los caracterizaríais vosotros?
Max: ¡No vamos tan lejos en busca de inspiración! Nos fijamos mucho más en lo que tenemos delante. Nuestra cultura está cargada de elementos brutales que nos inspiran en todo momento, así que podríamos decir que sacamos la lupa y nos fijamos mejor en lo que tenemos cerca.

En muchos de los productos de Curated by. hacéis colaboraciones con diseñadores o artistas de diferentes disciplinas, como Alexandria Coe (artista visual) o Sasha Lytvyn (fotógrafa). A la hora de crear un producto, ¿quién tiene la última palabra? ¿Qué proceso es el que seguís cuando se trata de una colaboración?
Albert: Intentamos tener siempre una relación cómoda para las dos partes, pero el protagonista es el artista. Queremos que esté a gusto trabajando con nosotros y que se reconozca la mano del creador en la pieza.
Al entablar una relación con los artistas, ¿son ellos quienes os contactan o vosotros tomáis la iniciativa?
Albert: Es un poco de ambas cosas. Si buscamos un perfil o un producto muy concreto, somos nosotros los que damos el primer paso, ya que tenemos muy claro el qué y el quién. Otras veces son los mismos artistas o marcas los que nos vienen con ideas muy interesantes que ni se nos habían ocurrido ni teníamos planeado, y nos captivan de inmediato. 
Curated by. destaca por su calidad artesanal en productos únicos de serie limitada, evitando así la producción masiva. ¿Consideráis esto como el verdadero lujo?
Max: Como dices, ahí es donde se refleja nuestro ‘lujo’, en la calidad con la que realizamos los productos, sin ninguna pretensión o búsqueda de sofisticación. Las series son reducidas debido al tamaño de nuestros productores. Preferimos encargar diez objetos revisados que no montones con un control de calidad inferior. Y hacer series cortas nos permite hacer más colaboraciones y no estancarnos o aburrirnos con un producto. Cuanta más variedad, mejor.
Albert: El lujo lo traducimos en cosas bien hechas. Cada vez que desarrollamos un producto nuevo nos gusta convertirnos en conocedores de la materia. Para desarrollar una vela, por ejemplo, no solo aprendimos a llenar el vaso nosotros mismos, sino que mezclamos unas esencias con las proporciones que creímos correctas, para de este modo crear un olor único que solo nosotros pudiésemos ofrecer. Y así con el notebook que está cosido a mano, los jerséis de lana, etc. Todos nuestros productos tienen una historia detrás.

Dada la diversidad de productos y precios, ¿tenéis un solo tipo de comprador? ¿Cómo influye el cliente en vuestro proceso creativo?
Albert: Nos imaginamos un tipo de cliente cuando tomamos las decisiones, pero en el fondo, no lo llegamos a conocer casi nunca. Lo bueno de internet es llegar a todo el mundo, y lo malo es no saber a quién llegas. Pero es evidente que por las características de nuestros productos suele ser un comprador que valora la calidad y el buen diseño antes que nada.
En pleno siglo XXI, donde el consumo rápido está a la orden del día, vosotros os detenéis y arriesgáis por la cultura del slow fashion. ¿Cómo os enfrentáis al mercado, especialmente en España?
Albert: ¡No nos hemos tirado al vacío! Sabemos que hay muchas personas que aprecian las cosas bien hechas –nuestro target objetivo–, y es en ellas en quien pensamos.
Tenéis retailers en Barcelona, Madrid y Roma. ¿Dónde creéis que ha tenido más acogida vuestra marca? ¿Ya tenéis la vista puesta en alguna otra ciudad?
Albert: Un gran número de nuestros clientes provienen del extranjero y creemos que es debido a que hay más tradición y cultura por el tipo de producto que ofrecemos. Están más sensibilizados. Aunque también es verdad que, en los últimos años, el mercado español ha experimentado un crecimiento importante en este sentido. Cada vez hay más marcas orientadas al slow fashion y al locally made.

Definís vuestros productos como simples, funcionales y atemporales, pero ¿cuál es el secreto que os hace diferente a otras marcas de slow fashion?
Max: Más que considerarnos una marca de moda, hacemos ‘cosas’. Cosas como las que nos gustan a nosotros. Las marcas de slow fashion dedican su tiempo a cuidar un tipo de objeto en concreto: la prenda. Cuidan mucho los detalles y miman los procesos. Nosotros hacemos lo mismo, pero no solo con ropa sino con cosas en general. Cosas que pueden ser una camisa, como la que lanzamos ahora, o una bandejita de aluminio que estamos desarrollando.
Curated by. es un espacio donde podemos encontrar gorros, sudaderas, cuadernos, muebles, velas y hasta un cuadro. ¿Hay algo más que os gustaría ofrecer?
Max: Lo que nos divierte es que el espectro con el que jugamos es muy amplio. Queremos desarrollar productos más complejos, pero tiempo al tiempo. Estamos empezando por el principio. Estamos en un momento que consideramos muy interesante porque hay mucho por andar.
¿Habéis pensado en sacar una colección especifica de moda, por ejemplo, o de accesorios?
Albert: Ya llegará una colección de moda, pero más que una colección propiamente dicha consistirá en un par o tres de prendas que combinan entre ellas, por ejemplo. Piezas que se complementen entre sí.

Cada día más marcas se unen a un consumo consciente optando por materiales sostenibles. Esto supone una mirada positiva hacia el futuro. ¿Cómo creéis que se debería incentivar a la sociedad por un consumo responsable?
Albert: Sinceramente no creo que sea algo que se tenga que premiar, sino algo que se ha de hacer.
Max: Yo digo que el concepto ‘sostenible’ dejará de existir pronto. Sostenible será normal y se señalará lo ‘no-sostenible’.
Cada vez hay más negocios, empresas e instituciones conscientes de los problemas que el consumismo y la sociedad del usar y tirar están causando en el mundo. Y en los próximos años, seguro que surgen más. A partir de ahí, ¿cuál creéis que es el siguiente paso? ¿Cómo afrontaría Curated by. una situación ideal en la que todos sean slow?
Albert: ¡Cuantos más mejor! No paramos de descubrir marcas, artesanos y artistas con los que nos gustaría trabajar. Como decía Max antes, estamos en un buen momento. No solo nosotros, sino las marcas y el mercado.

Texto
Eva Sánchez
Retrato
Viridiana Morandini

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