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¿Te has adentrado alguna vez en los territorios salvajes de tu mente? Bflecha sí, y así nos lo hace saber en Rutas circulares, el primer single de Kwalia, su nuevo disco. En este trabajo encontramos un recorrido por aquello que, aparentemente, no podemos descifrar. Sin embargo, si vamos más allá, descubriremos que tenemos un poder oculto para comprender lo que se esconde en nuestros pensamientos. Electropop, trap y R&B conviven en Kwalia, pero ninguno de ellos es el que define a Bflecha. De hecho, ningún género es capaz de definirla ya que, tal como ella dice, no le gustan las etiquetas.

Primero de todo quiero felicitarte por tu nueva canción, Rutas circulares. Han pasado cuatro años desde que publicaste βeta. Ahora vienes con fuerzas renovadas y con un nuevo disco, Kwalia. ¿Por qué te has hecho tanto de rogar?

Hola, ¡muchas gracias! En realidad ha sido el tiempo necesario para llevarlo a cabo. βeta salió en noviembre de 2013, después estuve tocando durante todo el 2014, y luego salieron los remixes. En 2015 salió el EP de Specius presente/H2o y a partir de ahí me sumergí en la composición del álbum; así que en realidad es como si solo hubiesen pasado 2 años. Sé que hoy en día todo va muy rápido, y que si no estás sacando música o videoclips cada semana parece que no estás haciendo nada. Pero mi manera de verlo es justamente al revés. Las cosas requieren su tiempo, y no hay que acelerar los procesos ni sacrificar la calidad por la cantidad, sino todo lo contrario: hay que evolucionar, probar cosas nuevas y, sobre todo, vivir. Y para eso es necesario tiempo.
Me parece que tus canciones son bastante atemporales. ¿Lo ves así? 
¡Este es el mayor cumplido que me puedes decir! Mi meta es esa: hacer canciones que transciendan y que perduren en el tiempo, como las canciones populares de toda la vida que le gustaban a mi abuela (pero acorde a la época en la que vivo). La mayoría de los artistas y autores que me inspiran hoy en día son de otras épocas. Pero independientemente de esa diferencia temporal, conecto y siento sus palabras o mensajes de una manera muy fuerte y presente. Lo atemporal nunca pasa de moda. Spinoza lo sintetizó muy bien en el ‘sub specie aeternitatis’, que significa ‘bajo la mirada de la eternidad’; lo que es universal y eternamente verdadero no depende del momento de la realidad al que pertenece. 
Tu música está empapada de un montón de géneros, desde el R&B hasta el electropop, pasando por algún coqueteo con el trap. ¿Te gusta que te clasifiquen dentro de un estilo musical concreto, o prefieres que no te encasillen?
La verdad es que no me gustan nada las etiquetas. Ahora le llaman trap a cualquier cosa, y eso tiene más que ver con la temática que con un sonido o el ritmo. Simplemente los medios y el público centran la atención en estos estilos ahora, pero esas características ya estaban en mi música desde el principio, y han ido evolucionando a medida que estos estilos también lo han hecho. He hecho siempre la misma música: desde mi primera referencia, Ceja de carnival / Kosmic Lovers, hasta hoy. Es lo mismo pero evolucionado y llevado más allá.
De nutrirte de tantos géneros se podría decir que has creado el tuyo propio, ¿no?
La verdad es que eso es algo intencionado que he buscado siempre. Yo quiero ser ‘yo’ y sonar a ‘yo misma’ al máximo. Creo que es lo que te hace diferente. Lo más importante es saber quién eres y mantenerse fiel a tus principios independientemente de las tendencias.

¿Dirías que Arkestra Discos también ha creado su propio sonido?
En verdad Arkestra Discos tiene un sonido característico. Tanto Mwëslee como yo venimos de mezclar y pinchar diferentes estilos desde siempre, sobretodo cuando no estaba bien visto mezclar la música electrónica más underground con la más mainstream. Yo creo que no tener prejuicios es fundamental. Recuerdo que a mediados de la década de los 2000 hubo un movimiento de beats instrumentales y, aunque mi música era similar, había muchos prejuicios respecto a las voces: si rapeaba estaba bien, pero cantar ya no le encajaba tanto a la gente. Y ya ves, ahora todo el mundo canta, ¡hasta los raperos!
Tengo curiosidad por saber si la palabra Kwalia tiene algún significado.
Está inspirada del término filosófico ‘quale’ (‘qualia’, en plural). Pero no está pensado para utilizar su significado original, sino para crear uno nuevo. ‘Qualia’ es el conjunto de las cualidades subjetivas de las experiencias individuales: la rojez de lo rojo, o lo doloroso del dolor. Me gustó el matiz de que son distintas y únicas para cada persona que las experimenta, y no se pueden explicar. Y pensé en el disco como detonador de nuevos ‘qualia’, es decir, de diferentes experiencias únicas que cada oyente sentiría al escucharlo.
Cuéntanos la filosofía que hay detrás del disco.
Vivimos en el imperio de la imagen, de la apariencia, de lo superficial. Kwalia habla exactamente de lo contrario: de buscar lo esencial, lo verdadero, la sustancia genuina. De buscar en lo invisible lo que nos hace únicos. Es una respuesta a la época en que vivimos, a la inmediatez, al cinismo, al no mojarse, a la gente que no lleva las gafas de ‘Están vivos’. Mientras componía el disco leí Palomar, de Italo Calvino, y hacia el final había una frase que decía: “[…] no podemos conocer nada exterior a nosotros mismos pasando por encima nuestro, el universo es el espejo donde solo podremos contemplar lo que hayamos aprendido a conocer en nuestro interior”. Kwalia es una expedición a esos lugares donde podremos contemplar la imagen original de su réplica en el espejo. Y desde allí emprender nuevas vías y proyectar nuestro ‘yo’ en potencia.
¿Cómo ha sido el proceso creativo de Kwalia?
El álbum está producido por mí y coproducido por Mwëslee. Entre los dos estudiamos cómo transcribir todo lo que te he dicho antes a nivel sonoro. Todos los temas empiezan en un lugar y acaban en otro totalmente diferente. Intentamos representar todas las ideas a través de sonidos, y plasmar esos conceptos de estructuras laberínticas, bucles o de niveles distintos en la música. Fue más como crear un diseño sonoro cinematográfico para crear una narrativa a lo largo del álbum, pero sin perder el acabado de canción pop y los estribillos pegadizos.
La idea para tu primer disco era que fuese entendido como un viaje por lo desconocido. Por lo que hemos escuchado en Rutas circulares, el primer single de Kwalia, parece que vuelves a explicarnos una historia. Supongo que es importante profundizar sobre algún tema concreto en cada disco, ¿no?
Sí para mí es fundamental; es lo que lo diferencia de un disco con canciones sueltas. Entiendo un disco más bien como un mecanismo que funciona como una unidad: los conceptos, las estructuras de los temas, la portada… forma parte de un todo. Creo que lo bueno es que puede tener varias lecturas. Se puede escuchar disfrutando de las melodías o de los ritmos, pero quien quiera ir más allá también podrá descender niveles y descubrir las referencias escondidas (como un bonus para los oyentes que quieran profundizar un poco más). Al final, el disco lo termina la persona que lo escucha.

El viaje del que hablamos consiste en descifrar los rincones ocultos de nuestra mente, tener la capacidad de buscar en la realidad ese punto que nos ayude a escapar de la monotonía. ¿Nos descifrará Kwalia la salida de este laberinto?
Espero que, por lo menos, deje más cerca de la salida que de la entrada (risas). Como te decía, habrá gente que lo escuche y se quede en el primer nivel, pero la idea es descender varias capas. La idea tampoco es resolverlo; quizás nunca podremos salir del laberinto porque, a lo mejor, es una paradoja o un bucle extraño. Pero por lo menos nos hará saber que estamos dentro de él, y podremos aprender a lidiar con cuestiones que no entendemos, aprender a lidiar con lo abstracto.
Podríamos decir que las teorías científicas son una fuente de inspiración bastante potente en tu música, ¿no? Lo digo porque hace unos años comentaste que te habías sentido atraída por la métrica de Alcubierre. Incluso en Rutas circulares juegas con la Escalera de Pentrose y con el algoritmo de Tremaux.
Sí, como lo son también la filosofía y el arte. Para mí son diferentes maneras de aproximarse a las mismas cuestiones, a lo que no entendemos, pero desde distintos ángulos.
Haciendo una retrospectiva a tu carrera, ¿qué diferencias crees que hay entre la Bflecha de Ceja de carnival y la de Kwalia?
Pues creo que es bastante parecida (risas). La de Kwalia tiene más experiencia, claro; se ha llevado más hostias y por ello ya no es tan inocente. Poco a poco se va soltando y va perdiendo el miedo a ser más ella, y cada vez tiene más claro que sus influencias vienen más de dentro que de fuera, pero sigue con la misma pasión y optimismo que la primera.
Para acabar, ¿qué tienes preparado para los próximos meses?
Estoy trabajando ahora en el nuevo directo, en el que quiero reflejar al máximo todas estas ideas; presentar este disco a lo largo de lo que queda de año, y seguir trabajando en nuevos temas.

Texto
Lluís Giménez

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