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El piso superior del Nike Box Barcelona está más lleno que nunca. ¿El motivo? El workshop exclusivo organizado por Nike Women para presentar su última colaboración con la cantante Bad Gyal: un corto documental de su última experiencia en Jamaica de la mano de la marca y el pre-lanzamiento de su nuevo single.

Los presentes, un público ecléctico: desde caras conocidas hasta algún afortunado seguidor de la cantante. Eso sí, como no puede ser de otra manera, todo tipo de zapatillas Nike llenan la sala. Pero la atención ahora se centra en unas en concreto, unas Nike Air Force 1 blancas que asoman por debajo de la pantalla en el centro. Y todas las miradas están fijas ahí, expectantes, aunque la proyección acaba de finalizar.

En el ambiente aún resuenan las últimas notas de una canción. Un tema que ya desde la primera toma de contacto sabes que no va a ser la última vez que escucharás. Lentamente sube la pantalla. Aunque en realidad, no es ningún secreto quién se esconde detrás. Piernas delgadas, pantalón deportivo, y ahí están, las características uñas imposibles, deslumbrantes, que le dan a las manos una particular forma de moverse. Sujetan un micrófono. “Hola… qué raro esto”, ríe Alba, más conocida como Bad Gyal, mientras poco a poco, la pantalla termina de subir. Por fin, toda su figura se hace visible.

Alba cumple muchos estereotipos femeninos juntos (y extremados): cuerpo delgado, enfundada en conjunto ceñido, pelo rubio larguísimo, pestañas extralargas y unas uñas que merecerían un artículo aparte. Pero aun así, algo funciona distinto. Probablemente la diferencia tenga que ver con la actitud y con algo que ella misma ha declarado en múltiples ocasiones: cuando mueve el culo, lo hace porque quiere y no porque tú quieras verlo. Y punto. No hay más que discutir.

Después de eso, comienza una charla entre ella y la DJ Tita Desustance en la que Alba explica su última colaboración con Nike y el documental que se acaba de proyectar: un testimonio de su último viaje a Kingston para empaparse de la cultura del dancehall, conocer de cerca el baile y profundizar en sus raíces y tradiciones. Todo ello, de la mano del coreógrafo jamaicano Zidan Xqlusiv, su mentor durante el trayecto. Habla también de su nueva tema, que momentos después presentará en exclusiva para los asistentes del workshop. Unknown Feelings es una canción inspirada en un paso de baile que nace como resultado de esta experiencia y del contacto directo con el corazón de Jamaica.

Para finalizar la velada, acompañada del propio Zidan y de la coreógrafa y miembro de su crew, Magalí, un dancehall show. Alba y Zidan invitan a los presentes a unirse. “Esto no es un evento de modernos –dijo de pronto cantante–; algunos venís muy guapos pero hoy va de bailar, de pasarlo bien y de aprovechar la oportunidad”.

Momentos antes de comenzar el show pudimos sentarnos a conversar un rato con ella en privado, en un ambiente más tranquilo, y charlar sobre su carrera, su relación con el dancehall, esta reciente experiencia en Jamaica apadrinada por Nike, y sus planes de futuro.

Has comentado que siempre te ha interesado mucho el dancehall y el baile, y que solías seguir por redes a dancehall queens de Jamaica. Resulta curioso que una chica de 19 años de un municipio pequeño como Vilassar de Mar tenga ese gusto por una cultura que le queda tan lejos, ¿no? Porque además lo del dancehall en España siempre ha sido algo minoritario, no ha habido nunca una auténtica corriente fuerte ni nada. ¿Cómo crees que se dio eso?
Cuando empecé a meterme en todo esto no había mucha cultura de dancehall en España. Y si la había, se encontraba en un entorno con el que yo no estaba en contacto. Sí que es cierto que en 2005 (más o menos) hubo un mini boom de música caribeña, por ejemplo de soca, un género que viene de otra isla de allí. Entonces sí que salieron varios hits que se comercializaron y llegaron a Europa y Estados Unidos.
Fue cuando descubrí, por ejemplo, a Sean Paul. Yo tendría siete u ocho años y recuerdo haber pedido su disco a mis padres, que al final me regalaron. Así que en realidad, desde muy pequeñita, he estado escuchando esa música, aunque en ese momento no sabía de dónde venía ni en qué idioma cantaban. Me preguntaba qué significaba y claro, nadie me lo podía responder porque muchas palabras no eran ni en inglés, era patois.
Luego, cuando me hice algo más mayor (doce o catorce años), fue cuando de verdad me fui acercando más a todo esto. Tenía ordenador y acceso a internet, así que podía ir a Youtube y ver y elegir entre muchísima música. Aunque sea desde aquí, de alguna manera lo acabas haciendo muy tuyo; lo concibes como algo muy cercano.
Con todo esto, imagino que poder visitar Jamaica, la meca de todo aquello por lo que siempre sentido tenido tanta pasión, debió ser muy especial. ¿Cumplió expectativas o quizás lo tenías algo idealizado?
Cuando vas por primera vez piensas que vas a estar como uno más, que lo vas a disfrutar un montón, que lo vas a entender todo. Pero cuando llegas, no es así del todo porque la realidad es que eso es suyo. Tú estás allí de observadora, viendo cómo hacen su vida. Porque el dancehall es eso: su vida. No lo puedes coger solo por el baile ni por las canciones. No. Todo se complementa. Son muchas cosas las que juntas y que, al final, crean ese estilo de vida. Y además, cada uno tiene su papel en este juego: artistas, bailarines, productores, estudios, etc. Así que al final, en realidad, es otro juego, no el tuyo. Yo estoy acostumbrada a jugar aquí. Aquí estoy en casa, muy cómoda. Allí es otro mundo.
Ahora, gracias a Nike, has tenido la oportunidad de volver. ¿Cómo ha sido la experiencia esta vez?
La segunda vez ha sido muy distinta a la primera. Por ejemplo, he conocido a mucha gente en los estudios de grabación. En España, alquilas una sala unas horas, entras, pagas, y te vas. Allí es diferente. Quedan todos en un estudio, traen sus bebidas, sus cosas, y pasan la tarde. El estar allí hace que te enteres de cómo piensan, escuchas el idioma, sus expresiones, etc. También te empapas de cosas diferentes según el plan en el que vayas. En una clase de dancehall, por ejemplo, vives cosas totalmente diferentes. Aprendes los pasos pero también sobre la cultura y la historia, porque ellos se preocupan en enseñarte para que entiendas de dónde viene.
Seguramente, estar allí en Jamaica y poder tener contacto con su gente y con los orígenes de lo que más te gusta te habrá dado nuevas perspectivas del dancehall y de la cultura de allí en general. Una mirada más pura que la que podamos tener desde fuera. ¿Qué cosas ves diferente ahora?
Ahora tengo un trato mucho más natural con cualquier persona de ese país. Entiendo más el idioma, su pensamiento, sus costumbres, etc. Y supongo que la tercera vez que vaya entenderé aun más.
O sea que tienes planeado volver.
Sí, claro. Tengo pensado ir todas las veces que pueda porque, básicamente, creo que tengo que estar allí y nutrirme de todo. Así que primero por inspiración, por supuesto. Pero además creo que cada vez les gusta más lo que hago y me valoran más como artista. Así que ya tengo planeado regresar a principios de este próximo año.
¿Crees que todas tus experiencias y lo que has aprendido de visitar este país se reflejarán también a nivel musical, o eso va por libre?
Estoy yendo a Jamaica, nutriéndome de toda su cultura, inspirándome en todo aquello, etc. Al final, el resultado es lo que yo hago, un conjunto de muchas más cosas. Pero claro, es una de mis fuentes de inspiración más grandes. Además es por esto por lo que me siento responsable, en cierto sentido, de hacer algo para la cultura de allí, para que se haga más grande. Apoyar en todo lo que yo pueda.
Desde luego, está claro que en España ahora cada vez hay más conciencia de lo que es el dancehall y de dónde viene la inspiración de lo que haces. Pero hace poco se metía todo en el mismo saco (trap, dub, etc.)
Ahora ha cambiado un poco porque hay más información y porque nos hemos esforzado en explicar las cosas. Y aun así, siendo muy sincera, no creo que nadie haya explicado bien de dónde viene todo en lo que me inspiro. Hay mucha falta de conocimiento al respecto y no se puede hablar de algo si no se sabe.
De hecho, sueles insistir en que no tratas de hacer dancehall, que simplemente es una cultura hacia la que sientes mucho respeto y que siempre ha sido una influencia fuerte para ti. Pero respecto a tu música, no te paras a pensar demasiado en si es más electrónica o más jamaicana. Lo dejas fluir todo de forma bastante libre y no te gusta encasillarla en un estilo concreto. Pero a pesar de todo, tu nombre siempre va ligado a ‘reina del trap’, ‘reina del dancehall’, etc. ¿Con cuál te sientes más en sintonía? O por lo menos, cuál te molesta menos.
No me siento identificada con ninguna, la verdad. Si tuviese que ser reina de algo, sería reina del business, ¿sabes? De cómo me lo he montado. Es la verdad, fíjate en mi carrera. Desde que empecé cuando tenía diecinueve años, siendo una niña prácticamente, muy inocente, he hecho siempre mi movida. En este país hay mucha preocupación en mirar a los demás y por eso mucha gente se queda estancada. Yo he mirado por mí y creo que es una de las cosas que he hecho bien. Estoy contenta. Sé que las cosas no son gratis. Soy una persona trabajadora, que se esfuerza, y eso da resultados. Así que lo dicho, si soy reina de algo, supongo que es de montármelo bien.
¡Desde luego! Está claro que estás en un momento muy bueno en tu carrera. Prueba de ello, por ejemplo, tu alianza con Nike. Acabas de ser imagen en España de su colección Tech Pack y ahora además acabas de realizar junto a ellos este proyecto en Jamaica, recogido en el documental que acabáis de presentar. ¿Cómo ha sido esta experiencia de trabajar con una de las marcas top a nivel mundial como es Nike?
Me alegra mucho que en 2018 una marca como Nike esté apostando por proyectos como este, la verdad. Hace unos años parecía imposible que a una marca así le pudiera interesar cómo vive la gente de Jamaica, su baile, su música –algo que nos queda tan lejano. Así que se agradece mucho y además lo veo muy al día con lo que toca ahora mismo. Y mira todo lo que hemos conseguido. Gracias a Nike todo esto ha sido posible y me lo han puesto todo muy fácil.

Texto
Blanca Quintanilla

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