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Después del éxito de la exposición titulada Mat Collishaw. Dialogues en el Real Jardín Botánico de Madrid, con más de treinta mil visitantes, la Fundació Sorigué, encargada de traer el artista británico por primera vez a España, ha decidido que su público más cercano también disfrute de este artista con la presentación de The End of Innocence en la nave Planta, localizada en Balaguer (Lleida). Esculturas, fotografías, videos, pinturas e instalaciones forman parte de esta cautivadora propuesta.

Desde que entras en el espacio de la exposición, con sus luces tenues y paredes oscuras, empiezas a sentir el aura que rodea la obra del británico Mat Collishaw, figura clave en la importante generación de artistas británicos conocida como Young British Artists. En la rueda de prensa, Ana Vallés, presidenta de Sorigué y directora de la Fundació Sorigué, señalaba la exigencia de la exposición en cuanto a concepto, arquitectura y técnica. Pues la obra de Collishaw está marcada por una radiografía de la dualidad del ser humano, del equilibro entre lo bueno y lo malo, entre la belleza y el horror, entre la vida y la destrucción. 

Exactamente esa mezcla de emociones dispares es lo que se siente al ver su obra: admiración y angustia. Como Baudelaire en los poemas contenidos en Las flores del mal, Collishaw siente interés por explorar esa parte oscura de la psique y del mundo. Por eso, muchas de sus obras utilizan imágenes tenebrosas –algo buscado tal como nos relataba él mismo en la visita comentada.
Sin embargo, el eje central de la exposición es la nueva era digital, por la cual siente fascinación y a la vez miedo: “Todas las obras de la exposición, aunque algunas de ellas tengan referencias de historia de arte o de la naturaleza, utilizan de una forma u otra la tecnología digital, y esto es algo convergente en la vida de todo el mundo”. De esta forma, a través de obras como The End of Innocence, de donde proviene el nombre de la exposición, Collishaw hace una reflexión sobre si la tecnología digital se está convirtiendo en una nueva divinidad omnipotente.

“Intento utilizar la tecnología en las obras pero también intento comentar lo que está pasando en esta nueva era”, comentaba en la rueda de prensa. Y, precisamente eso es lo que hace tan atractiva su propuesta: su objetivo es comunicarse con el visitante, establecer una conversación, impulsar la reflexión de temas tan actuales como el cambio climático o la responsabilidad de las nuevas tecnologías. Por ejemplo, The Venal Muse reflexiona sobre el cambio climático a través de una flor que a primera vista es muy bonita pero que al acercarte descubres que está enferma: una flor malsana nacida de una tierra contaminada. Collishaw no cree en un arte contemporáneo reservado a las élites culturales, sino que quiere crear un arte accesible a todos.

Paralelamente a la exposición, y siguiendo la visión de la Fundació Sorigué de acercar el arte contemporáneo a todos los públicos, el Área Educativa de la fundación ha diseñado un programa pedagógico presentado este martes 17 de setiembre a la comunidad educativa de Lleida, con actividades y visitas a la exposición para preadolescentes y adolescentes. Alex Palau, psicólogo en Sant Joan de Déu y uno de los organizadores de este programa, destacó en la rueda de prensa cómo con las redes sociales ha aumentado la disonancia cognitiva entre los jóvenes, pues cada vez es más fácil editar nuestras fotografías para alejarnos de ‘la parte oscura’, la parte que no nos gusta y nos provoca sufrimiento, y acercarnos más a nuestro ideal.
Con The Centrifugal Soul, un zoótropo en 3D colmado de flores y aves que bailan danzas de apareamiento una y otra vez sin fin aparente, con el espectro de su desesperación palpitante en la oscuridad, el artista británico se pregunta “cuánto tiempo y atención dedicamos a proyectar nuestra imagen a la gente, en crearla en Facebook o Instagram”. Se basa en la teoría del efecto del alma centrífuga del antropólogo Jeoffrey Miller, quien defiende que la proyección de uno mismo al exterior basada en gustar a los demás provoca un gran vacío interior. Esta es una de las obras más bellas e impresionantes de la exposición. Collishaw confiesa en un momento de intimidad su “obsesión” por crear movimiento en las obras, pasión que traduce en otras piezas como Seria Ludo, otro zoótropo en 3D con forma de lámpara de araña.

Last Meal on Death Row
. Texas tampoco es fácil de olvidar. Se trata de una serie de fotografías tomadas de las últimas cenas solicitadas por condenados a muerte con una estética parecida a los bodegones hispanos y flamencos barrocos del siglo XVII. En Expiration Paintings también reflexiona sobre la fugacidad de la vida y su incertidumbre.

Si quieres penetrar el universo tenebroso de este artista, conversar con las obras y los debates que plantean, y disfrutar de la belleza oculta que reside en la oscuridad, ya puedes visitar esta exposición. Además, a partir del 5 de octubre, Planta inicia una nueva temporada, y a parte de esta exposición y la instalación permanente Ocean Without a Shore de Bill Viola, también podrás visitar el Pabellón Kiefer, donde podrás encontrar tres pinturas del reputado artista alemán Anselm Kiefer.

Texto
Emma Vilagran
Imágenes cortesía del artista y Fundació Sorigué

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