YZA Voku admite que su interés por la inteligencia artificial nació de la incomodidad que le producía. Por eso resulta revelador leerle decir que la incomodidad, a veces, “solo es una pausa más larga de lo habitual”. Podemos dar buena cuenta de ello. Si hace un par de años nos reíamos con los memes generados por IA, ahora lo hacemos de lxs que aún no se han ayudado de ella para tareas tan cotidianas como la preparación de un menú semanal. Y es que en un momento en el que los títulos de postgrado sobre inteligencia artificial están a la orden del día, en el ámbito artístico YZA Voku ya es considerado referente y pionero.
El suyo es el pseudónimo de alguien que crea y se sabe en Andalucía, y se nota. Omisión total de nombre, edad, aspecto, ciudad natal, incluso voz (esta entrevista ha tenido que realizarse íntegramente por email para preservar su anonimato), pero no de identidad. Su identidad es tan del sur como lo es su último trabajo, A Gaze From The South, una serie de ocho clips donde desdobla la tradición andaluza para expandir sus fronteras a nuevas interpretaciones.
Director visual y cabeza de Voku Studio, este visionario lleva desde 2021 arqueando las cejas de la industria con sus creaciones, todas ellas atravesadas por la IA. Su trabajo, reconocido por publicaciones internacionales, ya ha acompañado a artistas como The Weeknd, Swedish House Mafia o Dellafuente (recordemos su actuación durante la gala de los premios Goya 2025), ha impactado también en el ámbito comercial con campañas para varias marcas y todo apunta a que seguirá en expansión.
Nadie sabe si YZA Voku frecuenta las Cruzcampos de Sevilla o las Victorias de Málaga, lo que sí podemos intuir es que su predilección por el Della no debe ser casualidad. O quizá sí. No obstante, qué más da. Basta con asomarse ahí fuera, a ese otro mundo de sobreexposición, para ver que esta Andalucía suya, y libre, parece estar gustando.
A Gaze From The South plantea una mirada muy concreta sobre las ocho provincias andaluzas de manera particular. ¿Desde qué lugar nace este proyecto? ¿Por qué ahora?
No sé si el proyecto nace desde un lugar concreto, más bien de una sensación repetida, la de que Andalucía ya estaba demasiado explicada. Y cuando algo se explica demasiado, deja de sentirse.
El formato de ocho clips casi funciona como una serie. ¿Pensaste el proyecto como una narrativa continua o como piezas independientes que dialogan entre sí?
Los ocho clips nunca fueron del todo independientes. Pero tampoco una historia cerrada.
Todo el proyecto se caracteriza por desarrollarse mediante inteligencia artificial. ¿En qué momento entendiste la IA no tanto como una herramienta, sino como un lenguaje propio? ¿Por qué comenzaste a interesarte por ella?
Es una herramienta y empecé a interesarme por ella porque me incomodaba.
Se habla de ti como pionerx en la unión entre arte e IA. ¿Sientes esa etiqueta como una responsabilidad o como algo que simplemente ha ocurrido de manera orgánica?
Lo de pionerx no pesa porque no es una posición, es un momento. Estar ahí antes solo significa que no había mucho donde apoyarse.
En el clip dedicado a Sevilla, una usuaria comentaba que era como si Wes Anderson y Pedro Almodóvar hubieran tenido un hijo. Y lo cierto es que es inevitable ver tu obra y no pensar en dichos cineastas, o en David Lynch, por ejemplo. ¿Estás de acuerdo?
No creo que se puedan evitar del todo. Pero tampoco me interesa confirmarlas. Si alguien ve a Wes Anderson o a Pedro Almodóvar, quizá está hablando más de su memoria que de la pieza. O de cómo necesitamos comparar para entender algo nuevo.
En tus vídeos aparecen muchos elementos que durante siglos han servido para estereotipar Andalucía, pero los retuerces hasta convertirlos en otra cosa. ¿Resulta más complicado desmontar clichés o resignificarlos?
Creo que el cliché es resistente por diseño. Pienso que lo difícil es dejarlo casi intacto y que aun así ya no signifique lo mismo.
En concreto, los clips de este nuevo proyecto están atravesados por lo cofrade y lo religioso, incluso por la tauromaquia. ¿Qué papel juega aquí este imaginario?
Materia cultural que cambia cuando se saca de contexto.
¿Has sentido la reacción del público más vinculado al sentimiento cofrade ante A Gaze From The South? ¿Te preocupaba esa recepción?
No he sentido una reacción clara. O quizá sí, pero no es fácil distinguirla del ruido. La incomodidad no siempre es rechazo. A veces es solo una pausa más larga de lo habitual.
Se suele decir que sin una buena tradición no puede existir la modernidad. ¿Estás de acuerdo con esa idea o crees que la modernidad debe romper necesariamente con lo anterior?
La tradición no se rompe. Se dobla.
El de Granada es el único corto desprovisto de color, excepto por el verde que alumbra la imagen de Federico García Lorca casi a mitad del vídeo. ¿Por qué razón?
Granada pedía silencio. O algo parecido. El color a veces explica demasiado. Y esa imagen necesitaba… resistirse un poco más.
También es el único dotado de voz humana, exactamente la de un extracto editado de una entrevista de Vicente Aleixandre grabada en 1977 por RTVE, donde habla sobre Lorca. Son muchos los artistas andaluces y de fuera que a lo largo de la historia le han dedicado palabras de admiración y respeto al de Granada. ¿Por qué elegiste a Aleixandre?
Elegir a Aleixandre fue una forma de no hablar directamente. No es su persona, es su mensaje.
Encontramos referencias claras a Morente. Todo parece estar enfocado en lo pasado, para integrarlo, de algún modo, en el presente. De haberte centrado en el momento actual, ¿qué artistas andaluces habrías escogido?
Dellafuente.
Málaga abre el proyecto. ¿Por qué empezar ahí?
Málaga abre porque no parece un inicio, y eso permite entrar sin instrucciones.
En el clip dedicado a Sevilla se hace alusión directa a la ciudad como atracción turística y foco de la gentrificación, ¿crees que actualmente se está perdiendo la raíz y la identidad de nuestras ciudades andaluzas?
No sé si se pierde pero sí cambia de forma lo suficientemente rápida como para no reconocerla del todo.
En una industria como la creativa, en la que el uso de la IA suele ser tan denostado a veces, has logrado invertir los roles y tomar las riendas. ¿Crees que esto te ha servido para ser admiradx por tus colegas de profesión o envidiado?
La reacción de otros artistas es difícil de medir, ya que actualmente es más una crítica a estas herramientas. La admiración y la incomodidad se parecen más de lo que parece. Y la envidia suele decir más del contexto que de la obra.
Has comentado en alguna ocasión que el anonimato te permite tomar distancia de tu persona y eliminar ciertos límites absurdos. ¿Cuáles son esos límites?
El anonimato elimina ciertas inercias. La necesidad de explicarse, de sostener una versión fija de uno mismo, de repetir lo que ya ha funcionado.
En una sociedad profundamente expuesta a través de las redes sociales y los medios, no debe resultar sencillo sostener un anonimato.
Tampoco lo es estar expuesto. Son dos formas distintas de ruido.
No eres el primer caso de éxito que opta por mantenerse en la sombra en España, ahí están ejemplos como el mediático Carmen Mola. ¿Consideras que tu obra tendría la misma repercusión si tu identidad fuese pública?
No lo sé.
Pese a las ventajas que el anonimato pueda brindarte a nivel creativo, ¿en lo personal sientes que renuncias o te expones a ciertas dificultades por mantenerte en ese lugar invisible?
Sí.
Tras la repercusión de A Gaze From The South, ¿hacia dónde crees que va a virar el rumbo de tu trabajo a partir de ahora?
Supongo que lo siguiente tendrá que moverse un poco más lejos… o un poco más dentro.





