En medio del ruido que atraviesa la escena experimental actual, aparece el colectivo venezolano weed420, nacido en internet con el objetivo de convertir el caos en lenguaje propio. Lejos de estructuras convencionales, su sonido mezcla hip hop, electrónica, noise, reggaetón o salsa en piezas que funcionan como collages sonoros: densas y totalmente inmersivas.
El proyecto está formado por varios integrantes, aunque la banda en directo se articula en torno a Gato, Juan Zamora, Samuel, Juan Diego y Álvaro, que colaboran desde distintas plataformas. Debutaron en 2025 con Amor de encava, un álbum marcado por la nostalgia y la cultura urbana venezolana, y un año después han publicado Esto no es un show, donde llevan su propuesta aún más lejos con temas de hasta diecisiete minutos, sin colaboraciones y llenos de abstracción. Entre memoria, ruido y originalidad, weed420 no se explica: se experimenta. Aprovechamos su paso por La Casa Encendida en Madrid para sentarnos con ellos y conocerles mejor.
Para conoceros mejor, y en honor a vuestro nombre, ¿sois más de índica o de sativa?
Gato: No me acuerdo cuál es la que calma y la que no; esa vaina no existe en Venezuela, puro crispin. Juan Zamora: No consumimos ningún tipo de droga, sustancia o estupefaciente que afecte nuestro sistema nervioso central. Samuel: Yo soy bien sanito, así que pa’ mí un té de canela y clavo. Juan Diego: Belmont.
Y ahora más en serio, ¿quiénes forman weed420 y qué papel juega cada uno en el colectivo?
Gato: Somos siete ahorita, cada uno hace de todo: todos producen, todos hacen visuales, todos hacen música. En cuanto a la banda en vivo, ahorita somos cuatro. Samuel: Estamos en constante intercambio de ideas y ejecución, eso es lo que más me gusta. Los quiero mucho y me hacen muy feliz.
Álvaro: Tenemos diferentes roles dependiendo del tema, pero principalmente somos cinco músicos (Juan Zamora, Juan Diego, Gato, Samuel y Álvaro); h0tn1k es nuestro rapero principal y Glitch se encarga del aspecto visual del colectivo.
No os definís por un solo género, sino que experimentáis con reggaetón, noise, salsa, trap o merengue, entre muchos otros. Se puede decir que vuestra música es una especie de collage. ¿Cómo construís los temas con tanta variedad?
Samuel: Tenemos muchas influencias y gustos por la música de todas partes, así que las canciones pueden comenzar con una o dos referencias hasta que crecen y maduran con la ayuda de todos, y luego llega el momento de soltarlas.
Álvaro: Ayuda mucho haber vivido en un ambiente tan ecléctico y ruidoso como son las áreas metropolitanas de Venezuela. Crecer con música popular acá basada en fusión ayuda bastante a materializarlo todo, nosotros solo agarramos de lados diferentes.
Gato: Gran parte de nuestro trabajo está basado alrededor de samples; es interesante porque puedes ser muy libre. La mayoría de las veces es como armar unos legos parte por parte, empiezas con una base y le construyes encima capas y capas, teniendo en cuenta que puedes modificar la forma del lego.
Hay momentos en los que los samples, las voces y el beat se mezclan hasta volverse indistinguibles. ¿Buscáis que el oyente se pierda dentro del sonido?
Juan Diego: Lo veo más como una consecuencia. Adoptamos parte de este sonido principalmente porque nuestros equipos no eran los más acordes.
Samuel: Depende del momento, ¿no? Pero a veces la emoción va hacia allí. Te pierdes y así es como te vuelves a encontrar.
Gato: Sí, estoy seguro de que los muchachos del grupo también buscan esta pared de sonido porque lo ruidoso puede ser armónico. Tenemos muchas influencias individuales y en conjunto que contribuyen a este gusto por el ruido. Cuanta más bulla, mejor.
Álvaro: En lo personal, amo mucho el efecto del wall of sound que se crea cuando tocamos; me recuerda mucho a escuchar música en vídeos muy viejos en YouTube, de 240p, y que se oiga todo tan nublado a comparación de la grabación oficial. Esa carga a veces me transmite más que buscar claridad en el sonido.
Como curiosidad, ¿fumáis en vuestro proceso creativo? ¿La hierba os ayuda a encontrar inspiración?
Gato: Realmente no fumamos, solo es un chiste gracioso llamarse así (risas) #anarquía. Para buscar inspiración, hablamos entre nosotros, escuchamos música que nos gusta y vivimos.
Juan Diego: Yo solo Belmont. La inspiración la saco de mi día a día, de lo que vivo o de lo que me gusta.
Hace unas semanas pasasteis por Madrid, en el festival Electrónica en Abril, en vuestra primera gira europea. ¿Qué preparasteis para este evento?
Gato: Armamos un set de entre cuarenta y cinco minutos y una hora combinando temas de discos anteriores y otros nuevos. A menudo va cambiando mientras lo ensayamos. También tiene canciones que ya hemos tocado en vivo antes, tipo fan favorites. Van mutando cada vez que los tocamos, ya que es bastante improvisacional.
Juan Zamora: Electrónica en Abril fue increíble, una producción genial y un público muy bonito. Fue un show muy especial para nosotros porque tuvimos a nuestro amigo Dexonia como invitado, un gran artista con el que tenemos un remix de su canción Alien en nuestro último mix de NTS, Estoy viviendo.
Juan Diego: Dexonia estuvo en Alien y además ayudó con noise y texturas en el resto del show, fue nuestra primera colaboración en vivo. Fue muy linda la experiencia en Madrid, ver a tantos venezolanos hizo que se sintiera como una hermosa reunión.
Amor de encava (2025) tiene influencias de salsa, concretamente de la salsa baúl, un subgénero propio de Venezuela. ¿Qué características tiene este estilo?
Gato: Es música para bailar triste, muy rítmica y considero hasta cierto punto que es un trance con las melodías en bucle. Además, suele ser erótica y romántica. Buenas vocales, la mezcla es cool, ¡a la gente le encanta bailar esta vaina! Y con mucha razón.
Samuel: Creo que en un principio sí que había una certeza de que se trataba de cierta clase de deep cuts y selecciones de salsa romántica que se fueron popularizando y mezclando hacia un sonido ralentizado, más sensual, más sentimental… ¿Puedo llamar a DJ Sueldomínimo para esta pregunta (risas)?
Juan Diego: Además, está muy presente en las encavas y fiestas de nuestro país.
Venezuela lleva años viviendo bajo un gobierno autoritario, lo que ha generado un fuerte sentimiento de desesperación y soledad. ¿Qué os interesa reivindicar o expresar desde ahí?
Samuel: Que Venezuela le pertenece al pueblo venezolano; no a una persona, viva o muerta.
Juan Diego: Desde un principio no era nuestra intención expresarlo de una manera tan abierta; sin buscarlo quedó remarcado en nuestro proyecto por simple vivencia diaria: esa desilusión en las calles o la despedida de miles de familias. Hoy en día sí que hemos buscado remarcarlo un poco más, sobre todo en nuestro último proyecto, Estoy viviendo, intentando demostrar la persecución, hambre, abandono y dolor de nuestro país, donde aún todo sigue igual. Además, en una época actual donde la mayoría de los artistas dentro del país ignoran la realidad del mismo, nos sentimos en el derecho y la necesidad de alzar la voz ante el enmascaramiento que se vive acá.
Gato: Nuestro trabajo trata de la identidad que se nos ha arrebatado y/o malentendido a lo largo del tiempo. Uno es una persona como cualquier otra, solo que no hemos tenido la voz para poder demostrarlo. Juan Zamora: Creo que nos interesa expresar la nostalgia que se puede vivir en un país donde nada es igual, donde todo el mundo se va y el que se queda tiene que callarse.
Álvaro: Resiliencia. Mucho arte que ha salido de acá termina siendo bruscamente censurado a gran escala y, desde que tomamos un enfoque de mostrar más la inconformidad del día a día que se vive acá, sentimos importante recalcar que aún hay pueblo luchando y que el arte es una forma importante de expresar eso, y siempre lo ha sido; el pueblo no hace gaita que le vaya al totalitarismo.
Como artistas, ¿qué papel juegan el arte y, más concretamente, la música, en un entorno que muchas veces es desfavorable?
Gato: Creo que funciona como terapia, escape y fantasía. Ha sido bastante crucial a lo largo de mi vida para sobrellevar los pesares y no volverme loco, y sé que también ha sido así para los demás del grupo. Además, es un gran punto de conexión, ya sea simplemente hablando de música o bailándola en los lugares donde se reproduce.
Juan Zamora: Para mí siempre ha sido la forma de expresarme, pero en un país como Venezuela, donde hacer música es tan difícil, quizá se ha convertido en la manera de no darme por vencido y también en una forma de protestar de manera no verbal.
Samuel: Permite cantar y bailar cuando no se puede gritar, nos acerca a quienes tenemos lejos, nos recuerda la belleza de la que somos capaces. Somos más grandes que lo que nos pasa. Juan Diego: Nos desahogamos en él. Cuando el entorno es desfavorable siempre buscamos resolver de cualquier manera, y de allí salen las mejores ideas.
Personalmente, creo que vuestra música no está hecha para entenderla, sino para sentirla. ¿En qué estado mental o emocional tiene más sentido escucharos?
Gato: Creo que gran parte de la música del grupo ha venido de un lugar de tristeza o desilusión, sirviendo para drenar este pesar en sonido. Llorar es difícil, y hablar en voz alta sobre cómo te sientes también. Buscamos hacer música expresiva, agridulce y visceral.
Dentro de vuestro tour europeo pasasteis por ciudades como París y La Haya. ¿Pensáis que vuestra música se recibe de manera muy distinta en estas ciudades a como se recibe en Venezuela?
Gato: Ya habiendo regresado del tour, nos sentimos muy agradecidos de cómo la gente recibe y disfruta nuestra música en estos lugares. Realmente es muy impresionante; la gente baila y grita un montón, mucha emoción (risas). Siento que es gente que puede estar más abierta a sonidos menos convencionales.
Juan Zamora: La verdad, así fue; es increíble cómo fuera de Venezuela podemos tocar en sitios con más de cuatrocientas personas y ver todo un sitio lleno disfrutando mucho nuestra música. Samuel: Creo que siempre se va a comunicar lo más universal, que es lo humano. Celebrar y recordar y estar orgullosos de quienes somos y de dónde venimos, y nuestra música es también una invitación a eso.
Juan Diego: Fue muy notable la diferencia afuera que acá adentro, más que todo por la cantidad de gente y emoción en cuanto al público. Igual en mi país se ha vivido de una manera muy linda y emotiva, pero afuera es otra cosa. Si me lo preguntas, quisiera que esto pasara más dentro de Venezuela.
Vuestra forma de promocionar música nunca ha sido la típica de otros artistas. ¿Qué significan para vosotros Discord y Facebook?
Gato: Discord lo usamos a veces pa hablar paja; Facebook es como este lugar loco donde a veces la gente promociona música (risas). Sitios como RYM nos han ayudado bastante en la difusión de nuestra música, y hemos podido ver el aprecio de la gente a nuestra obra. Samuel: No tengo Facebook desde hace mucho y Discord es una buena red, pero no es mi lugar favorito de internet. Si tengo tiempo libre, me gusta leer archivos de prensa musical de décadas pasadas.
Álvaro: Apenas empezamos era nuestro principal medio para conseguir gente que estaba interesada en producir y hacer lo que en su momento era lo último que iba a dar el grupo; ahora son redes que realmente usamos muy poco afuera de hacer llamadas y compartir en directo los tracks que estemos haciendo.
Elegís la plataforma Bandcamp como red donde compartir vuestro trabajo y promocionarla. Es la que funciona mejor para los artistas independientes, pero, ¿hay algo más allá de eso?
Gato: Es una gran plataforma. Siento que sucedió como por ejemplo con SoundCloud también, que sirvió como un lugar de reunión para personas de nichos específicos, un hogar para música menos común. Eso es lo que me gustó de cuando descubrí la plataforma de chamo y decidí montar música ahí.
Álvaro: Existen diferentes medios para promocionarse como artista independiente; otro donde hemos aparecido y tenemos entrevista inclusive ha sido Nina Project. Parte de nuestros proyectos no están en streaming aunque quisiéramos por el tema del pesado uso de samples.
Para acabar, y metiéndonos de lleno en el lenguaje y tendencias digitales, ¿cuál sería vuestro dream blunt rotation?
Gato: Chamo, buena pregunta. Creo que realmente sería una vaina tipo Oneohtrix Point Never, Chester Bennington, Panda Bear de Animal Collective y FKA Twigs. ¡Twigs debe de ser panísima! Juan Zamora: No consumo ni consumiré ningún tipo de droga, estupefaciente o sustancia ilícita que afecte mi sistema nervioso central. Sin embargo, diría José Rafael Guzmán, Emilio Lovera, ChatGPT modelo GPT-4, Laura Pausini y Daniel Johns. Samuel: Mis compañeros de banda, sin duda. También se me ocurre un montón de gente muerta, pero no sé qué tan factible es eso. Y el Monstruo Comegalletas.
Juan Diego: Simón Bolívar y yo, 1 vs 1.
Álvaro: Eric Cantona, Danny Brown y Juan Zamora.
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