Si bien todo empezaba en el centro de Valencia con un homenaje a Le Club, del que hablaremos más adelante, la fiesta seguía en el TEM, Teatre El Musical. Esta antigua sala de cine de los años 20 se convirtió en una completa sala futurista, donde artistas pasaron por su escenario a envolvernos con todo lo que está por venir, combinando la música con la tecnología más abstracta, pudimos disfrutar de actuaciones como las de Yamila, que alternando los sonidos del violonchelo clásico con los sonidos directamente salidos de sus aparatos analógicos nos transportó a través de los poderes alucinatorios de la música con su último trabajo Visions. Pero sin duda los más esperados fueron el show de Playmodes, dirigido por Santi Vilanova (de Vila-Real, Castellón), era la primera vez que traía su ambicioso software musical, un deleite tecnológico que fue trasladado a nuestras orejas gracias al cuarteto clásico Cuarem Quartet. En el TEM pero, aún quedaban muchas actuaciones, como las de Mortiz Simon Geist, que junto a sus pequeños robots construidos con sus mismas manos, nos sorprendió a todos enseñándonos ni más ni menos que el futuro de la música electrónica.
Ya bien entrada la noche Valenciana, La Sala Canal se convirtió en una máquina del tiempo que permitió a todos los asistentes volver una vez más al pasado para revivir las grandes noches de Le Club, que esté año celebraría su 22º aniversario. Durante el transcurso de la noche pasaron por la sala artistas de la talla de Jasss, Miss_Tra, LucíaGea o SergiPalau.
Pero Le Club no podría ser Le Club sin sus DJ residentes, Vladímir Dynamo, Nacho Marco, Fran Campos... y por supuesto no podía faltar H4L 9000. Es aquí donde todo cobró sentido, porque este DJ, antiguo residente muy querido en lo que fue Le Club, es ni más ni menos que Antonio J. Albertos, organizador de este maravilloso festival, donde el pasado se encontró con el futuro y el arte se encontró con la tecnología haciéndonos vivir a todos los asistentes en tres volúmenes: Todo lo visual, el espacio y por supuesto el sonido. Un sonido que durante décadas ha convertido Valencia en un referente musical y cultural de nuestro país, un espíritu que aún perdura y que gracias a toda la organización de Volumens lo seguirá haciendo muchos años más.




















