El Vida Festival cierra otra edición en la que repite fórmula y resultado. Alejados del núcleo urbano, nos acercamos a la Masia d’en Cabanyes de Vilanova i la Geltrú, invitados por Eastpak. No en vano la firma de mochilas y maletas tenía su propio escenario por donde pasaron artistas como Xicu, Ouineta, Bikôkô o Svetlana. Con su slogan por bandera, ya sabes, “Your Canvas, Built To Resist”, llegamos al festival con nuestras mochilas y riñoneras perfectamente customizadas, porque si hay algo que celebra la nueva campaña de Estpak es la creatividad de cada cual y el arte de la personalización.

Y es que cualquier cosa es buena para expresar lo que llevas dentro, para contar tu historia. Como dicen ellos: “Olvídate de lo impoluto. Olvídate de lo intacto. Se trata de abrazar las huellas que dejas en el camino. Ya sea un dibujo en una correa o un llavero enganchado a una cremallera, estas personalizaciones son señales de identidad. Reflejan vidas reales, trayectorias reales. Eastpak no solo está hecho para durar, está hecho para ser tuyo”. Así que ahí vamos, con un pedazo de nuestra historia bien amarrado a la riñonera que ahora se abre paso entre la multitud para llegar lo cerca que podamos del escenario. En esta edición del Vida hemos hecho pleno: jueves, viernes y sábado. Es un buen tute, sí, pero la experiencia es muy agradecida. Aparte de tener la oportunidad de ver en directo a los artistas de un cartel muy variado (Ca7riel y Paco Amoroso, Supergrass y Future Islands a la cabeza) destacamos la forma en la que lo vivimos. En total fueron treinta y dos mil asistentes en los tres días, una cifra que se repite y que seguramente se volverá a repetir en los próximos años, porque algo que distingue este festival es que se celebra en un espacio ideal para la cantidad de gente a la que se limita. No se crean grandes aglomeraciones, puedes ir de un escenario a otro sin tardar media hora y estás en medio de la naturaleza.
El éxito se suele relacionar con el crecimiento, cuando algunas veces no funciona así. La propuesta del Vida se centra en descentralizar la cultura, traer artistas de talla internacional a Vilanova, descubrir talentos locales para acompañarlos en su crecimiento y ofrecer una experiencia cómoda para todos. Crecer a nivel de números podría implicar la pérdida de algunos de estos valores que, en definitiva, conforman la identidad del festival, así que hay que entender que el margen de mejora en este caso pasa por hacer cada edición más disfrutable, no por querer atraer más público. Una manera de ver las cosas que no solo convence a un público fiel, también a marcas como Eastpak que volvió al festival por cuarto año consecutivo con el escenario La Cova by Eastpak y el ya tradicional mural de la mano del artista Asis Percales. Por su escenario pasaron propuestas de lo más interesantes y nosotros no quisimos perdernos nasa. Vamos por días.
JUEVES
Todos los días tuvimos actuaciones de artistas locales, pero el jueves fueron el plato fuerte. Por La Cova by Eastpak pasaron una lista de artistas que destrozaron el concepto de la música catalana como un género, porque nada tienen que ver unos con otros. El primer concierto del festival lo dió Joina. Su música y especialmente su último disco Entre la mort i el desglaç huyen de lo tradicional o de lo que podrías esperar de una cantante y pianista; no vimos un concierto en acústico, entramos en el universo de su obra pop electrónica. Cambiando radicalmente de energía, Mama Dousha salió con una puesta en escena pintoresca y un grupo a juego que salió con ganas de pasarlo bien. Canciones como Rikiti o Qué Chévere pusieron a bailar y a cantar a un público que el propio artista esperaba que fuera menos numeroso. Por otro lado, Xicu subió el volumen de los bajos y ofreció un show mucho más oscuro que se acercó a un concierto de trap, con lo que nos puso a saltar.
Pero la encargada de poner el escenario patas arriba ese día fue Ouineta, una performer y popstar con todas las letras de ambas palabras que pudo comprobar cómo ya no queda nadie en toda Cataluña que no se sepa DMs. De verdad, devoró en cada una de las canciones, hasta en Bikini Kill que sigue confundiendo a la parte del público más conservadora musicalmente. Ella actúa con la energía al cien todo el rato. La siguiente actuación fue la del grupo Rufus T. Firefly, la rara avis que entre propuestas modernas trajo su rock y cambió de tónica así como de idioma, siendo los primeros que cantaron en castellano. Los últimos en pasar por La Cova by Eastpak este primer día fueron Tiemei, que llegaron cerca de las 2 am y aprovecharon que empezamos a estar cansados para llevarnos al trance.



En el resto escenarios, la tarde arrancaba con un set pequeño y un concierto íntimo e intenso de la mano de Júlia Collado Riu, que apareció sola dejando todo a su cargo, y se apropió de nuestras almas por unos minutos con su nueva propuesta de pop experimental. De allí pasamos al show inaugural de La Big Band de la Ludwig Band, con dieciséis músicos sobre el escenario que reforzaron el directo de la aclamada banda catalana. Fue el primer concierto en el que sentimos que estaba todo el festival allí y se sintió como una bienvenida. La idea del secret guest es algo que nos gusta mucho y esta vez era imposible decepcionar cuando estos invitados misteriosos resultaron ser Figa Flawas. Qué decir de ellos, ya eran los reyes de las fiestas populares antes de sacar La Marina està morena, imaginad ahora.
Aprovechamos el subidón de la sorpresa y nos fuimos al siguiente concierto al que nos acompañaron hasta los mismos Figa Flawas, el de Mushka. Si hay alguien haciendo música en catalán que mueva masas es ella, y en este concierto la vimos especialmente killer. La camiseta con el mensaje “Why always me?” le dio ese carácter que inspiró Flow Balotelli y que contrasta con la versión más sensible que también vimos de la de Vilassar. Quedándonos en los escenarios grandes, pudimos disfrutar de la voz de pablopablo, con una propuesta sentimental que nos perforó y llegó hasta lo más profundo de nosotros. Algo así fue también escuchar las canciones de Daisy de Rusowsky, que combinó la máquina de su show habitual con esta otra versión suya. Para ambas situaciones contó con la ayuda de su amigo del alma Ralphie Choo, presente tanto para Bby Romeo como para Valentino. El cierre quedó en manos de Nusar3000, que nos hizo exprimir toda la energía que nos quedaba a base de ritmos tan duros como bailables.
VIERNES
Con el sol pegando como no lo hizo en todo el fin de semana, nos plantamos de nuevo en La Cova de Eastpak para abrir la tarde con Bluai. Musicalmente y estéticamente, un grupo country pop, ¿lo que vimos sobre el escenario? Un grupo de amigas de Amberes que vinieron a Vilanova a disfrutar como las que más, que alargaron las canciones todo lo que pudieron y que terminaron los solos de guitarra en el suelo. Definitivamente entendieron la vibra. Tras una pausa de dos horas, Alosa cogió el relevo. Son la prueba de que el folklore catalán se puede modernizar y que aunque pasen los años la gente lo sigue valorando. La versatilidad de dos artistas como Irene y Giulietta consigue generar la sensación de que no se necesita más para hacer una banda y un directo completo. Convirtieron el Vida en una fiesta de pueblo.
Una de nuestras favoritas de esta edición fue Bikôkô. Dio un show completo en el que no solo combinó idiomas (tiene canciones en castellano, inglés, francés y catalán), sino que también combinó estilos y formas de llevar su música al directo. Siendo el R&B el pilar sobre el que se mueve, cantó las canciones donde la percusión juega un papel más importante con banda; de esta forma ganaba movimiento y se permitía bailar. Fue cuando se sentó delante del teclado cuando vimos el potencial de su voz y se creó un momento mágico a la medianoche. Aun así nos quedamos con ganas de marcha, momento ideal para que se pasara Julia de Arco. Es caótica y descarada, si no no hubiera puesto Raaah! de nombre a su EP; y así es como suena un poco, con una producción que busca sonidos fuertes que te desestabilizan y te activan a la vez. Así se cierran las noches, ¿no? Con techno potente para que quieras seguir e ir a un after, o a los DJ sets que teníamos al lado.





Mientras, en los otros escenarios, Yerai Cortés salía junto a un coro de cantaoras. El sonido de la guitarra, a manos del virtuoso, encandiló al público que, cada cierto tiempo, lanzó piropos y silbidos, y el coro lo acompañó tanto con la voz como con unas palmas que ayudaron a crear subidones de vértigo. El estreno del escenario de El Vaixell nos ayudó a bajar las pulsaciones. Nos quedamos maravillados con la actuación de la cantautora y multiinstrumentista Ichiko Aoba, que se mimetizó con el espacio con un gorro de marinera y cantó con un tono que requiere una sensibilidad y una paz que aquí sería contracultural. Las nueve y cuarto estaban marcadas con el subrayador por todos los presentes: era el turno de Ca7riel & Paco Amoroso. Podías ver su cara en todos lados: en las camisetas del público, en las camisetas de los integrantes del grupo y hasta te la mostraban ellos si querías, que les gusta mucho posar. Si bien técnicamente aún dicen tener síndrome del impostor, a nivel de show es muy difícil ponerles un pero. Disfrutamos todos y cada uno de los segundos que estuvieron sobre el escenario.
El ritmo no paró en los escenarios grandes, a partir de entonces con los grupos internacionales. Kae Tempest nos transmitió la fuerza de sus letras con su forma de rapear esencialmente sentida, mirándonos a los ojos a todos aquellos a quienes alcanzaba a ver. Más tarde, The Lemon Twigs nos hicieron volver por una hora a los 70. Los hermanos D’Addario tienen unas formas, una estética y un estilo, en definitiva, del pasado, y eso nos llama la atención porque es paradójicamente novedoso, claro. En directo pudimos ver que son tan distintos como naturales y divertidos. Pasamos de indie-rock a synth-pop con los alemanes Zimmer90, un grupo muy joven que aparenta serlo todavía más. Hicieron un show vivo pese a las exigencias de los instrumentos estáticos, creando loops, moviéndose todo lo que podían y contando también con un buen juego de luces.
SÁBADO
Here we go again, de vuelta a La Cova de Eastpak. Esta última jornada la inauguró Joseluis junto a su banda, todos murcianos. Fue tan natural como siempre, con su estilo noventero cantó las canciones que él mismo ha compuesto inspirándose en su vida, con la única voz que tiene y con su nombre de pila como nombre artístico porque tanto en el estudio como en directo se muestra tal y como es, y en parte ese es su encanto. Después fue el turno de azulceleste, el grupo formado por un dúo que en directo suma tres componentes para darle más cuerpo a su propuesta. Su sonido es un indie pop especialmente sensible por el contenido de sus letras y el registro agudo de la voz que canta. Fue un concierto de esos en los que el tono agudo te lleva a apretar las cejas durante unos segundos y gritar “wuh!” cuando termina.
Si a alguien le faltaban fuerzas llegando a la medianoche solo tenía que pedirle un poco al siguiente artista que se subió, Bernat, creador del proyecto Bernarda; él tenía para dar y repartir. El artista catalán subió con una banda en la que había teclado, guitarra, bajo, batería y un saxo, que nos dió la vida sobre todo en momentos finales de algunas canciones. Su propuesta loca nos tuvo saltando y moviendo la cabeza como locos, lo que suponemos que era su plan. Para cerrar el escenario y encarar las últimas horas del festival con energía festiva, tuvimos a Svetlana, que si saben de algo es de esto. Es ver esas corbatas y pensar en Aserejé versionado. Mucha gente fue hasta La Cova para verlos, supongo que pasaría por su cabeza “¿de dónde ha salido este ejército de marranas?”. Y así nos despedimos de La Cova de Eastpak, un escenario en el que como habéis podido comprobar, vimos y vivimos de todo.





Durante el día también nos acercamos a El Vaixell, donde vimos dos actuaciones que no nos dejaron indiferentes. El valenciano Pep Gimeno “Botifarra” hizo gala de su cante tradicional delante de un público catalán al que se refirió como germans (hermanos) y aprovechó las pausas para hacer reflexiones importantes sobre la diversidad y nuestros orígenes. No todo fue tan intenso, también tuvimos música de carnaval, dicho con sus palabras. Una de las grandes actuaciones de este Vida 2025 fue, sin duda, la de Roserona. Acompañada únicamente de Néstor, el guitarrista, salió a dar un concierto en el que parecía que estuviera en el salón de su casa. Descalza, podía empezar una canción escurriéndose de la silla, levantarse, pasearse por el pequeño escenario y terminar en el suelo sintiendo cada palabra que cantaba, todo ello moviéndose a su gusto sobre un ritmo cambiante con la esencia jazz que le caracteriza.
Nos encantaron estos conciertos más cercanos, pero había que volver a los escenarios principales. Supergrass acogió al público con gustos más clásicos en lo que fue lo más cercano que tuvimos a un concierto de rock de los de toda la vida, o sea, un regalo para los más nostálgicos. Una de las apuestas que hizo el Vida en su momento ha vuelto después de coger popularidad y lo ha hecho con las mismas ganas que la primera vez: estamos hablando de Benjamin Clementine. Su estilo vanguardista y su gabardina larga lo hacen inconfundible, y su mensaje ya ha calado en todos nosotros, no se nos quitará de la cabeza que “tempus fugit”. Luego vino el turno de Future Islands, la longeva banda de synth-pop cuyo cantante parecía que se quedaba sin aire del esfuerzo, pero que como fuera, logró terminar y dejarlo todo en el concierto. Ya con la sensación de que nos quedaban pocas horas de festival, llegó el grupo británico de raíces africanas Ezra Collective, que toca con un solo propósito: traer alegría. Nos dejaron claro que es lo que llevan en la sangre.
El cierre del festival quedó en las mejores manos, las de Chico Blanco, que hizo una sesión de dos horas en la que pinchó y puntualmente cantó. Entre la electrónica y las luces, dio la extraña sensación de estar en un interior al aire libre, sintiendo la música como si estuviéramos entre cuatro paredes pero respirando el mismo aire fresco que respiramos durante estos tres agotadores y maravillosos días.

Supergrass

Ca7riel y Paco Amoroso

Kae Tempest

Mushka
