De la mano de PHotoESPAÑA y la Fundación LOEWE, Talia Chetrit presenta en el Museo Lázaro Galdiano del 6 de junio al 30 de agosto Bunny, una muestra acogedora y personal que circula entre el simbolismo de la maternidad y las representaciones arquetípicas casi performáticas.
En palabras de la curadora Stella Bottai, esta exposición no es una retrospectiva sino una sucesión de obras que la artista ha ido realizando a lo largo de su vida y donde las imágenes se superponen, se expanden y se transforman. Sus fotografías, derivadas del performance body art, se diluyen entre la ficción y la realidad, haciendo que en algunos momentos el espectador dude de si son recreadas para la cámara o representaciones de la vida misma. Aunque entre ellas puedan parecer distantes al recorrer las salas, hay siempre una unión y sentido que tanto la fotógrafa como la curadora han querido darle, siendo así toda la muestra intencionada. La fotografía se convierte en medio y en objeto, destacando como condición material a través de la cual las imágenes se superponen, se expanden y se transforman.
Chetrit, nacida en Washington en 1982 y afincada en Nueva York, es reconocida por un estilo fotográfico crudo, impactante y desconcertante al mismo tiempo. En las obras expuestas trata temas como la maternidad, el erotismo y la juventud, que se abordan con una irreverencia divertida, mientras que sus sujetos, a menudo familiares, amigos o incluso ella misma, se muestran desde múltiples puntos de vista. El compromiso de Chetrit con la fotografía analógica desde la década de los 90 hasta la actualidad crea una sensación de cohesión entre sus distintos cuerpos de trabajo. Esta rigurosa coherencia del medio permite a la artista transitar sin fisuras entre diversos temas y momentos, incluso cuando están alejados entre sí, y condensarlos en una única secuencia con cada nueva presentación.
Como espectadores, al ver la exposición puede parecer que conocemos a la artista y los aspectos más enigmáticos de su vida, sin embargo, Talia nos ofrece solamente una pequeña parte de lo que ella desea mostrar, dejando así a libre interpretación la relación entre la fotógrafa y el objeto que fotografía. La artista muestra su intimidad creando yuxtaposiciones de su pasado y su presente, y genera una sensibilidad cruda, seductora y performativa. Plasma épocas, fascinaciones y paradojas humanas de una forma que sugiere representaciones arquetípicas, en ocasiones reminiscentes de composiciones y símbolos de los cánones históricos.
Sus obras varían considerablemente en escala, lo que da lugar a cambios notables y a distintas formas de contemplarlas. Mientras que las más pequeñas invitan a la proximidad y la atención, las obras ampliadas a escala monumental imponen una presencia que lleva al espectador a replantearse su propia escala en el mismo espacio.
Siendo la primera exposición individual institucional de Chetrit en nuestro país, Bunny pone de relieve el estilo a la vez inconfundible y esquivo de la artista, así como su destreza para hacer que los espectadores se detengan e interroguen si aquello que están viendo es real o no.
La exposición Bunny de Talia Chetrit se puede visitar hasta el 30 de agosto en el Museo Lázaro Galdiano, calle de Serrano 122, Madrid.
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