Por lo que entre guiños al universo anime, luces de neón, farolillos tradicionales, y proyecciones del icónico Tekken puedes probar platillos tradicionales como los riquísimos Shumai, las típicas Gyozas o los míticos Springrolls, pero con una vuelta de tuerca que les sienta muy bien –y bastante picante, también– de hecho, si pedís Ebi Chilli (langostinos salteados con salsa chili coreana) no olvidéis pedir un cuenco de arroz para acompañar. Aunque creo que el nombre del restaurante no hace tanta referencia al grado de fuego que te va a salir por la boca con su comida, sino al rollo divertido y gamberro que se crea entre el personal, los comensales y los cocktails que tampoco te puedes perder.
¡Ah! Antes de que me olvide, no os perdáis el Taco Robata (pulpo robata con salsa cantonesa y shichimi) y el Chilli Crab Bao, que no hace falta mucha explicación, pero por si acaso, es un Bao de cangrejo softshell rebozado con salsa chili. Y poco más que añadir, simplemente id, probadlo y pasad un buen rato, ya que sino seréis de los pocos bichos raros que queden en Barcelona por hacerlo.














