El pasado 11 de enero, Rose Byrne se llevó a casa un merecidísimo Golden Globe a la Mejor Actriz de Comedia o Musical. Una categoría algo irónica, ya que el largometraje no tiene nada de musical y hasta la actriz, al recoger el galardón, bromeó diciendo que no cantaba en la película. If I Had Legs I’d Kick You se estrenó hace un año en el Festival de Cine Sundance, y desde entonces el fenómeno no ha hecho más que crecer. Ahora, al fin, llega a los cines españoles traducida como Si pudiera, te daría una patada.
Byrne también recibió el Oso de Plata a la Mejor Interpretación protagonista en el Festival Internacional de Cine de Berlín, mientras que tanto ella como la directora han acumulado infinitas nominaciones durante la temporada de premios. Este es el segundo largometraje de Bronstein tras Yeast (2008), que dirigió y escribió junto a Greta Gerwig. En este caso, la distribución está en manos de A24, una productora que sigue creciendo y acumulando taquillazos como Marty Supreme, Aftersun o Babygirl. 
La película retrata la maternidad desde un lugar opuesto a su idealización. Linda (Rose Byrne) es una madre que vive atrapada en una negación constante ante la enfermedad de su hija. Bronstein rompe con la romantización de la maternidad cuando esta exige lo máximo de una persona, enseñándonos una experiencia llena de estrés, aislamiento y sentimiento de culpa que se acaba volviendo insoportable. La cámara captura a Linda a través de primeros y primerísimos planos que nos obligan a observar su rostro cansado y sus ojos al borde del llanto. 
Los días se repiten de manera monótona: visitas médicas, comprobar el estado de su casa inundada con un agujero en el techo, las noches en un motel de cuarta, comprar alcohol y fumar sin cesar, entrando en un bucle que parece no tener salida. Los sonidos en la película son uno de los elementos más importantes: el de los objetos, los silencios prolongados y la voz de la hija preguntando, ¿nos vamos a morir?, hacen que el espectador no pueda desconectar, manteniéndolo en una tensión constante y abrumadora.
La trama comienza cuando se abre un agujero considerable en el techo de su piso, que acaba inundándose, quedando inutilizado, una metáfora que nos acerca al estado mental de la protagonista. Además, la película misma actúa como un agujero negro, una fuerza que te atrapa y no te deja apartar la mirada. Pasan varias noches en un motel donde conoce a James (A$AP Rocky), que se convierte en un apoyo para ella y su hija, pero Linda rechaza su ayuda (aunque la necesite), como la de todo el mundo. Su marido es una figura distante y ausente que solo aparece a través de llamadas y refuerza la carga emocional que vive Linda al tener que cuidar de su hija sola. 
Linda es terapeuta, escucha y aconseja a otros mientras es incapaz de ayudarse a sí misma, y además va a terapia en su propia consulta con su psicólogo, interpretado por el presentador Conan O’Brien. Esta contradicción sostiene el núcleo del film: saber qué hacer no significa ser capaz de hacerlo, y la búsqueda constante de la perfección se convierte en una trampa, y Linda ha caído en ella. Especialmente por las expectativas que se ponen en las madres, de quienes se espera que puedan cargar con todo. Como inciso, también llegaba a la gran pantalla hace poco Die My Love, protagonizada por Jennifer Lawrence y Robert Pattinson, donde también había un acercamiento a aquellas madres que no dan más de sí y se ven superadas por la realidad.
El nivel de disociación de Linda es tan alto que la cara de la hija no se ve en ningún momento. Aun siendo su principal preocupación, no aparece hasta el final, cuando en una escena de desesperación, Linda corre hacia el mar, adentrándose en él en un intento de desaparecer. Las olas la devuelven a la orilla y, por primera vez, vemos la cara de su hija, que la devuelve a la realidad. 
Si pudiera, te daría una patada no ofrece respuestas claras y no tiene un final feliz; nos invita a cuestionarnos la maternidad, la culpa y el agotamiento mental al intentar llegar a un nivel de perfección imposible para cualquier persona. Una experiencia tan intensa que al salir del cine uno tiene la sensación de haber escapado de un agujero negro que pensabas que te iba a engullir.
LEGS01_Photo by Logan White. Courtesy of A24.jpg