Para evitar obras vacuas, confían en la asociación Raposu Roxu, que se ocupa de la mediación artística entre habitantes y artistas. Por ejemplo, es el caso con Matth Velvet. El artista francés está interviniendo un mural de 18 x 10 en Olloniego, que fue la capital minera del centro de Asturias. Como homenaje a este pasado industrial y para honrar la memoria histórica, su pieza va a estar basada en fotos e información que los vecinos del sitio le han ido enviando. O la estadounidense Mina Hamada, que está interviniendo el Colegio Poeta Ángel Gonzálex, y cuya pieza también estará basada en el material que le han proporcionado los vecinos. En su csaso, pero, los estudiantes de este centro y también deñ Carmen Ruiz-Tilve.
El talento internacional sigue con los holandeses Hedof y Joren Joshua. Aunque nunca antes han trabajado juntos, su pieza a cuatro manos es un ejercicio de colaboración también con algunos de los vecinos, en este caso, un grupo de deportistas, que les ha ido enviando imágenes de referencia de deportes típicos asturianos como la corta de tronco o la llave. También hay artistas españoles en el programa, claro. De hecho, una es asturiana incluso: Catalina Rodríguez Villazón. Licenciada en Farmacia e Ingeniería Medio Ambiental, dejó su trabajo para perseguir su pasión: el arte. Aunque está especializada en acuarela, Catalina afrontará el reto de su primer mural con un tema que le va al dedillo: un homenaje a Margarita Salas, una bioquímica también asturiana que en la década de los 60 consiguió trabajar en la New York University, pionera en su campo y discípula de Severo Ochoa. Para acabar, la vasca Udane Juaristi, mejor conocida como Udatxo, cuyo interés gira en torno a las escenas cotidianas y la calle.












