Palomo acaba de presentar su colección Fall/Winter 2026, Limbo, con la que abre una nueva etapa tanto creativa como vital. La propuesta coincide con dos momentos clave para la firma: su décimo aniversario y su reciente traslado a Madrid. Este cambio de contexto se traduce en un nuevo enfoque creativo, en el que la calle y la experiencia en la ciudad toman protagonismo, presentando así a un Palomo más real y conectado con la realidad actual, pero sin perder la identidad que ha definido a la casa desde sus inicios.
La colección se construye alrededor de la idea de tránsito, de ese limbo entre quienes hemos sido y quienes seremos. Vestirse, aquí, se plantea como un acto consciente: arreglarse simplemente porque te apetece y no porque tengas un lugar al que ir, por el mero hecho de expresar quién eres. La moda deja de ser un gesto de transformación para convertirse en una herramienta de presencia. En este marco, la tercera colección femenina consolida un armario pensado para acompañar distintas horas del día con prendas precisas, coherentes y despojadas de cualquier elemento superfluo.
En cuanto a los materiales y complementos, la colección explora el contraste y la experimentación estructural, situándose en un limbo entre lo clásico y lo novedoso. Las icónicas flores de piel aparecen como broches y en el calzado, mientras el mantón de Manila se reinterpreta con un acabado pixelado. Sedas estampadas y rasos brillantes conviven con lanas británicas clásicas, y nuevos tejidos de punto aportan formas casi arquitectónicas a las prendas. El fleco de seda actúa como hilo conductor, aportando cohesión al conjunto. Para finalizar, las medias de Emilio Cavallini y las joyas diseñadas junto a Aaron Varon completan una propuesta que habla de tiempo, identidad y de ese instante suspendido en el que todo está a punto de redefinirse.
























