Si indagamos un poco sobre los estudios del transhumanismo –una filosofía que se solapa con tesis tecnológicas y político-sociales– nos encontramos con una opinión dividida, entre los que lo califican como ‘la idea más peligrosa del mundo’ y los que piensan que se trata de un ‘movimiento que personifica las más audaces, valientes, imaginativas e idealistas aspiraciones de la humanidad’. Como bien expresaba Max More, “El humanismo tiende a confiar exclusivamente en los refinamientos educativos y culturales para mejorar la naturaleza humana, en tanto que los transhumanistas quieren aplicar la tecnología a la superación de los límites impuestos por nuestra herencia biológica y genética.”




















