Según la nueva estrategia de Nude Project, la experiencia de ir a una tienda ya no se limita a ir a comprar ropa. La nueva flagship store de la marca ahora se trata de una experiencia 360º. En un nuevo local de la calle Boters número 6 de Barcelona, ahora moda, arte y arquitectura viven en absoluta convergencia y armonía, haciendo de una tienda un epicentro cultural.
Ya abrieron su primera flagship en Madrid hace unas semanas y la ciudad que les vio crecer no se podía quedar atrás. El próximo sábado 25 de abril, Nude Project abre las puertas de la Masía Gallery, un plan de marca que no solo abarca lo ambicioso sino también lo personal. Como una loa a sus raíces, el proyecto viaja años atrás. El local se inspira en una masía que los abuelos de Bruno Casanovas (cofundador y director creativo de Nude Project) reformaron, convirtiéndola en una reputada galería de arte donde llegó a exponer el mismo Salvador Dalí. 
Dicen que de tal palo tal astilla, y de esta manera es como Bruno Casanovas y el team Nude Project han decidido que la nueva flagship store va a ser un enclave de exposición rotativa de diferentes artistas emergentes, mayoritariamente catalanes. Por otra parte, la tienda también contará con obras permanentes creadas por Filip Custic, reconocido por sus universos visuales disruptivos, y Pedro Hoz, quien reinterpreta elementos clásicos desde una estética urbana.
El local es el más grande de Nude Project hasta la fecha y como no podía ser de otra manera, el diseño del templo va de la mano de El Departamento, quienes han concebido el local como un ejercicio de introspección narrativa. Un viaje a las raíces, tanto de la marca como del mismo Bruno. Dividido en dos niveles, la planta baja está dedicada a la venta mientras que el piso de arriba es el que albergará la exposición rotativa. 
Pese a la novedad del proyecto, una de las características que ha definido a la marca tal y como la conocemos es el construir un buen imaginario visual, y de esta manera lo han vuelto a hacer. La tienda respira un vívido diálogo entre orígenes e innovación. “El resultado es un lugar donde la arquitectura y el arte trabajan juntos para contar quién es la marca”, explican Alberto Eltini y Marina Martín, los cofundadores de El Departamento.
Un proyecto como este necesitaba un evento y una fecha que diera la talla. Y así ha sido. La Diada de Sant Jordi (no hay día que consiga representar más a Barcelona) ha sido la excusa perfecta para construir el ecosistema visual del evento –una cena de presentación con performance incluida– alrededor de las rosas. Cada detalle estaba medido al milímetro: un abanico diseñado por Carlota Pérez de Castro, tarjetas personalizadas, y una larga mesa llena de flores junto a una tarta di rose han sido solo algunos de los elementos que han dejado a los asistentes boquiabiertos.
Pero los organizadores han descartado la idea de utilizar la inmensidad del local para el evento, haciendo que toda la acción suceda en el piso de arriba,  lo que sugiere que la curación de invitaciones ha sido también muy meditada. La cena pedía a gritos un ambiente íntimo (iluminación cálida a la luz de las velas, y todos reunidos alrededor de una larga mesa). 
Para el final, la temática de las rosas y el telón de fondo de Sant Jordi han pasado a un segundo plano con la performance de la artista Carlota Pérez de Castro junto a una bailarina, que han usado pintura, macetas y sus cuerpos para presentar una obra performática como broche final de la noche. 
Este ha sido solo el preludio de todo lo que pasará en Masía Gallery, que está a punto de abrir al público. Si este sábado estás por Barcelona, acércate al número 6 del carrer Boters, nos lo agradecerás
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