Diez años después de su entrada en la escena musical, Mourn vuelve con Letra ligada, su sexto álbum de estudio, y un punto de inflexión en su carrera. Las hermanas Jazz y Leia Rodríguez (Leia Destruye) ya no son las amigas que daban giras de conciertos sin DNI legal ni adulto responsable supervisando. Tampoco son las chicas catalanas que hacían indie rock noventero en inglés. Bueno, lo siguen siendo. Pero el paso de década se siente como un momento idóneo para abrir una etapa de experimentación; aunque esta requiera, simplemente, cambiar de registro, de idioma y de estado vital.
En Letra ligada, Mourn redefine su sonido a través de la libertad que ofrece el pop y la sinceridad que otorga el no tener que traducir los sentimientos. Pero lo hacen sin renunciar a su identidad: confesiones de capilla sin enmiendas, protagonismo de guitarras y el humor de lo dramático. Ser feliz también puede ser un acto radical. Ahora conversan con METAL sobre los nuevos comienzos, el coming of age de los veinte, y el hiperrealismo en la lírica. Y con el público lo harán en su gira de salas de 2026 por La Riviera (Madrid) el 3 de enero; en Neu (Girona) el 17 de enero; Razz 3 (Barcelona) el 13 de febrero; 16 Toneladas (València) el 15 de marzo; y Siroco (Madrid) el 10 de abril.
¡Hola, chicas! Bienvenidas a METAL. Vamos a romper un poco el hielo para conoceros mejor. Hay alguna obra (disco, libro, película, etc.) con la que os hayáis obsesionado este último año y que, mirando atrás, creáis que os ha ayudado a materializar esta nueva etapa? ¿Qué obras van alrededor del pequeño altar cultural del álbum?
Cada una traía sus propias obsesiones durante el proceso. Ha habido discos, libros y películas que nos han acompañado a cada una durante 2025, que es cuando hemos grabado y publicado el disco. No hay un único referente sino un conjunto de inspiraciones muy variadas. Letra ligada se alimenta de ese mix, cuatro personas que aportan sus ideas.
Letra ligada es un nuevo disco pero también una nueva etapa con muchos cambios sustanciales. Es, por ejemplo, vuestro primer trabajo en castellano. ¿De dónde surge el cambio?
Después de tantos años escribiendo en inglés, hemos tenido la necesidad de explicar lo que sentimos de una forma más cruda y sincera, sin filtros. La transición ha sido una consecuencia natural de nuestro momento vital.
¿Es verdad que se expresan mejor los sentimientos cuando no traduces?
Para nosotras, sí. Cuando compones en tu propio idioma, la distancia entre lo que piensas y lo que dices desaparece. No tienes que buscar equivalentes ni adaptar frases.
¿Por qué ahora?
Necesitábamos renovar la forma en la que escribíamos. Era un buen momento para atrevernos con algo que nos daba un poco de miedo, pero también muchas muchas ganas de romper esa barrera.
También hay un cambio en cuanto a sonido. Siguen muy vivas las influencias del indie rock y post-punk noventero que lleváis arrastrando una década. Pero es, quizás, vuestro álbum más ‘popero’. ¿Qué os llevó a abrazar esta opción?
Queríamos trabajar con una energía más abierta, más luminosa. Veníamos de un disco un poco más oscuro como The Avoider y nos apetecía jugar con colores diferentes. Pensar en un sonido más melódico nos ha permitido explorar sin renunciar a nuestra fuerza.
En los anteriores discos, uno cerraba los ojos y podía imaginarse escuchando a unos Pulp o Suede más melódicos. ¿En qué referencias pensasteis en vuestra transición a un estilo más orientado al pop? ¿A qué recuerda Letra ligada cuando se cierran los ojos?
Más que pensar en referencias concretas, pensamos en sensaciones. Queríamos que al cerrar los ojos se sintiera claridad y movimiento, que la canción camine de forma especial. Tal vez recuerde a esos discos que parecen ligeros pero que esconden capas si te quedas a escucharlos de verdad.
El sonido del disco es una masterclass de guitarras. Hay un riff impresionante en En el lago. ¿Qué hay detrás de este enfoque tan particular en las guitarras?
Las guitarras siempre han sido muy importantes para nosotras, cuidar mucho la compenetración entre las dos. En este disco hemos querido jugar también en cómo hablan durante las distintas partes de las canciones. En el lago es un ejemplo de eso, una canción donde las guitarras no solo se acompañan sino que se compenetran y logran emocionar de forma conjunta.
El álbum tiene, posiblemente, las letras más hiperrealistas de toda vuestra carrera. Hay menos hueco para la metáfora, y la lírica se mueve entre el sobrepensar, el ‘qué pasaría sí…’.
Las letras de nuestros discos siempre han sido escritas a forma de diario personal, siempre han buscado esa sinceridad. A veces hemos jugado con metáforas cuando sentíamos que decir lo que pensábamos era demasiado fuerte o directo. Al cambiar de idioma y hacerlo en castellano nos ha permitido liberarnos un poco de esa metáfora. En Letra ligada cantamos lo que pensamos y sentimos.
La gracia es que es bastante optimista. Dentro de lo dramático que puede ser un coming of age, es un disco muy divertido. Se apoya en el lado positivo del barullo mental. ¿Cómo son estos procesos creativos?
En realidad, somos gente que está la mayor parte del tiempo haciendo broma y riéndose. Queríamos llevar eso al escenario, ya que muchos de nuestros discos están cantados desde el enfado. No es que no estemos enfadadas ahora mismo con el mundo, simplemente queríamos abrazar algo más optimista y sentirnos mejor con los mensajes de las canciones.
“Las letras de nuestros discos siempre han sido escritas a forma de diario personal, siempre han buscado esa sinceridad.”
De hecho, habláis de, de repente, daros cuenta de que sois felices. El sentimiento general es que ahora la música es mucho más triste que antes. Vivimos un momento en el que la vulnerabilidad y la tristeza se han convertido casi en el nuevo lenguaje pop. ¿Qué lugar ocupa un disco optimista en ese contexto?
La felicidad tiene muchos matices profundos, hablar desde la alegría no implica superficialidad. En un momento donde todo tiende hacia lo melancólico, nos apetecía reivindicar el momento de claridad, lo ligero de lo cotidiano y esos instantes en los que después de una racha difícil te vuelves a sentir en paz.
Cumplís diez años como grupo musical y como amigas. ¿Qué ha cambiado en vuestra forma de relacionaros entre vosotras con la música como canal?
Los años y la convivencia nos han enseñado a comunicarnos mejor, a respetar los procesos de cada una y a saber qué necesitan las otras en qué momento. Siento que estamos en un punto donde tenemos más consciencia de que Mourn existe porque lo hacemos juntas. La amistad y la música son una misma cosa en nuestro caso.
Habéis pasado por las etapas de mayor maduración emocional, psicológica, y quizás también artística, juntas. Os habéis visto crecer en múltiples ámbitos y contextos. ¿Qué queda de las chicas sin DNI legal que hacían música con sus amigas?
Las ganas de tocar y de pasarlo bien creando. Hemos cambiado en muchas cosas, en cómo trabajamos y en cómo nos cuidamos, pero la ilusión por hacer canciones y compartirlas sigue ahí. Lo que éramos entonces sigue siendo la base de lo que somos ahora, solo que más conscientes y más fuertes.

