Mavica es una artista cartaginense que se ha formado en Londres, donde nació su proyecto musical. Poco a poco ha ido construyendo un universo propio entre el indie pop y la sensibilidad íntima y personal de sus letras, con una trayectoria que ha tenido impacto tanto en España como en el Reino Unido. Ahora presenta Perdidos, un nuevo EP compuesto por dos temas, Volverás y A medio camino, donde reinterpreta en español parte de su trabajo anterior, dándoles una nueva vida narrativa y emocional.
Con una identidad artística en evolución constante, Mavica explora la nostalgia, el amor, el reconectar con su niña interior y la vulnerabilidad desde un enfoque personal, mientras continúa ampliando un proyecto que también se ha visto plasmado en lanzamientos como Lost in Translation o Fire, y su etapa creativa más reciente marcada por la danza, el movimiento y la conexión con el cuerpo como herramienta expresiva. Hoy estrenamos en exclusiva el videoclip de A medio camino, y aprovechamos para hablar con la artista sobre su pasado, presente y futuro.
Hola, Marta, bienvenida. ¿Dónde te pillamos ahora mismo?
¡Hola, mil gracias! Ahora mismo estoy en Londres, disfrutando del sol mientras os escribo.
Hace menos de un mes lanzaste Perdidos, un EP compuesto por dos tracks. ¿Cómo están siendo recibidos?
La verdad es que no me puedo quejar; ha tenido buena acogida tanto en España como en UK. Lo curioso es que no todo el mundo se ha dado cuenta de que son versiones en español de dos canciones de mi EP anterior, Lost in Translationn, aunque así se crea totalmente una nueva vida para esas canciones.
En la portada apareces de niña. ¿Qué lugar ocupa hoy esa versión más joven de ti en tu vida?
Al final, reconectar con mi lengua materna significa reconectar con la versión más vulnerable de mí y, al mismo tiempo, la que sigue en Cartagena y se come un bocadillo de onzas de chocolate al salir del cole. No ha sido fácil acceder a ella pero es un ejercicio precioso.
¿Cómo la cuidas o reconectas con ella?
Intento hacer hueco para pintar lo que se me ocurra con ceras Manley (aunque no tenga ningún sentido), bailar en el salón cuando estoy sola en casa y patinar sobre ruedas, aunque no sé cómo frenar y me da un poco de miedo.
En Volverás colaboras con la cantante catalana Uma. ¿Cómo surgió ese junte?
Conocí a Uma cuando dio su primer concierto en Londres. Conectamos, y meses más tarde me pidió hacer un remix de una de sus canciones. Por casualidades de la vida, años más tarde acabó acogiéndonos en su casa cuando mi coche se rompió de camino a tocar en un festival en Rupià. Siempre he sido muy fan de su proyecto y hemos tenido en mente una colaboración, así que, aprovechando que los temas salían bajo su sello, Casa Nueve, era el momento perfecto para darnos la mano.
Muchas de tus letras giran en torno al amor romántico, y dices que es en los momentos de tristeza cuando más te inspiras. ¿Por qué crees que el dolor es un motor creativo para los artistas o, más especialmente, para ti?
Creo que, más que el amor romántico, suelo escribir más sobre cuando ese amor se pierde o se transforma, por eso siempre me encuentro más cómoda escribiendo desde la nostalgia y el dolor.
Hasta ahora has estado publicando música en inglés, pero te has lanzado a la piscina con el español. ¿Qué ha alentado este cambio?
Diría que el noventa y ocho por ciento de mis referentes y la música que escucho es en inglés, así que cuando escribo, casi siempre imagino todo con la cadencia y ritmo de la lengua inglesa. Pero ese dos por ciento ha calado bastante este año y pensé que sería un ejercicio chulísimo intentar traducir este último EP.
¿Sientes que tu proceso de escritura y composición cambia mucho dependiendo del idioma? ¿Hay alguno con el que te sientas más libre o inspirada?
¡Supongo que es cierto eso que dicen de que somos lo que escuchamos! Por eso creo que me siento mucho más cómoda escribiendo en inglés, pero también que esto está empezando a cambiar y la verdad es que he disfrutado mucho el proceso de este último EP. A veces estoy en la ducha e imagino mis canciones en español y entonces memorizo las cosas que se me ocurren para escribirlas en una libreta y volver a ellas.
“Suelo escribir más sobre cuando el amor se pierde o se transforma, por eso siempre me encuentro más cómoda escribiendo desde la nostalgia y el dolor.”
Si volvemos a 2018, publicaste Fire, un tema que ha acumulado millones de reproducciones. En él repites “I just wanted to heal you on my own”. ¿Por qué crees que, en muchas relaciones, sentimos la necesidad de ‘salvar’ a la otra persona?
¡Has abierto la caja de Pandora! Yo soy la reina del saviour complex y escribo mucho sobre esto porque es algo que intento trabajar. Quizá por eso el siguiente trabajo habla de cómo dejar a la gente en el camino y estar bien con el hecho de que no se puede salvar a nadie, sino que hay que salvarse a uno mismo primero para poder salvar a otros.
En los videoclips del álbum Sometimes a person never comes back (but that’s okay) hay una fuerte presencia del movimiento corporal y la danza contemporánea. ¿Qué papel juega el cuerpo en tu forma de expresarte artísticamente?
He bailado desde que era muy pequeña, pero cuando me fui de casa lo dejé completamente. Fue solo hace un par de años cuando empecé a reconectar con el movimiento y agradecí todos esos años de ballet y danza contemporánea.
Hablando de álbumes, ¿te gustaría sacar uno en castellano en el futuro?
¡Seguro que acabará pasando! Pero ahora mismo me motiva más seguir traduciendo canciones de un EP o un disco que vaya a sacar.
Para crear algo es inevitable empaparse de ideas de artistas que nos gustan. ¿Quiénes son tus fuentes de inspiración?
La verdad es que últimamente escucho música muy diferente según el momento del día: Joni Mitchell si voy andando por la calle y hace sol; Dome 3000 cuando voy en bici; Pablopablo al salir del gym; Aphex Twin y Brian Eno cuando me preparo un baño; y Floating Points en una cena con amigas.
Durante tu etapa en Berlín tocabas en la calle, algo que allí, según has comentado, muchas veces se asocia a la supervivencia. ¿Qué te llevas de esa experiencia?
Creo que yo fui la que lo asocié con la supervivencia. Es una ciudad en la que puedes vivir haciendo muy poco y por eso mismo sentí que necesitaba irme. Supongo que sirvió para darme cuenta de lo que no quería ser y me ayudó a encontrarme (o a estar un poquito más cerca).
¿Has encontrado dificultades para hacerte un hueco en la industria musical por el hecho de ser mujer?
Creo que la dificultad de hacerse hueco no viene por ser mujer, aunque sí es cierto que más de un ingeniero de sonido se ha dirigido a mi guitarrista antes que a mí para hablar de cosas técnicas del concierto.
Para acabar, ¿qué te gustaría que venga ahora, tanto a nivel personal como artístico?
Una gira con banda y con gente chulísima.
