Laskaar es un cantante y productor suizo-español que lleva más de diez años construyendo un universo propio en el que conviven el soul contemporáneo, la electrónica y las influencias del ballroom y de baile funk. Tras sus primeros lanzamientos, el artista ha consolidado una voz muy ligada a la exploración de la identidad, la espiritualidad y la comunidad queer. Con su nuevo álbum, Transforma, se embarca en una etapa marcada por la introspección y el cambio.
Hola, Laskaar, ¿qué tal? Volvemos a tenerte en METAL. ¿Dónde te encuentras ahora mismo?
Estoy bien, pero con muchas cosas al mismo tiempo: lanzo mi primer single en directo con una banda entera, recibí el diagnóstico de TDA, tuve un momento de breakthrough en terapia y con la numeróloga, y recibí mi primer premio. Confirmo que mi vida es un circo. Ahora mismo estoy en Zúrich preparando las pruebas para los próximos conciertos.
La versión de Materialista, al igual que todo el álbum, tiene una producción marcadamente electrónica. ¿Cómo fue reinterpretarla en formato en vivo junto a siete músicos?
Con todo el ruido que en este momento hay en el mundo (la sobreestimulación constante, la IA, los algoritmos y redes sociales), y después de haber pasado tanto tiempo solo en el estudio con un productor, sentí la necesidad de llevar la música a un terreno más real y tangible. Hice dos showcases en Madrid y Zúrich donde canté Materialista por primera vez en directo y la energía fue completamente distinta. La canción transmitía otro feeling y ese sentido de comunidad tocando juntos me inspiró muchísimo. Así que decidí eliminar las capas de producción electrónica, trabajar un arrangement nuevo y quedarme con lo esencial y, si soy superhonesto, me gusta mucho más. Si lo piensas, cada instrumento es una persona real respirando contigo. Y creo que eso transmite algo mágico. De hecho, siento que esta experiencia va a influir en mis próximos pasos artísticos.
Te entrevistamos en 2018; parece mentira que hayan pasado ya siete años, justo cuando lanzabas Drunk. ¿Cómo valoras tu evolución, tanto musical como personal, desde entonces? ¿Dónde crees que te encuentras ahora respecto a ese lanzamiento?
El concepto del tiempo cada vez me alucina más, y me parece fuerte ver la evolución. En Drunk y mis dos primeros EPs todavía cantaba en inglés. Luego empecé a cantar en español, se me abrió un mundo nuevo y pude conectar con otro público y con mis raíces, de las que estaba un poco desconectado porque nací y crecí en Suiza. Desde entonces vivo entre los dos sitios. Respecto a ese lanzamiento, me parece heavy porque ya estaba usando samples de baile funk y ballroom en 2018, y de hecho son elementos que siguen muy presentes en muchos temas de mi nuevo álbum.
Tu nuevo álbum se titula Transforma, un concepto que como seres humanos experimentamos constante e inevitablemente. ¿Qué significa para ti la transformación y cómo ha marcado tu camino?
Siento que la transformación es un tema que me acompaña toda la vida: como migrante en Suiza, cuando tenía que adaptarme para no ser discriminado; como artista, para evolucionar y reinventarme; y a nivel personal, para crecer espiritualmente y soltar capas que ya no quería cargar. En los últimos dos años, dos amigos se fueron al otro plano de manera inesperada. Darme cuenta de lo efímera que es la vida y de cómo el tiempo lo arrastra todo fue un proceso muy doloroso, y probablemente lo que más inspiró el título Transforma.
“Darme cuenta de lo efímera que es la vida y de cómo el tiempo lo arrastra todo fue un proceso muy doloroso, y probablemente lo que más inspiró el título Transforma.”
En el álbum hay seis interludios de reflexión sobre la transformación, titulados Transmission. No es común encontrar algo así. ¿Por qué creíste importante añadir estos momentos más filosóficos?
A nivel individual, siempre he sanado en comunidad y con amigos. Creo que la forma de estar mejor pasa por movernos del hiperindividualismo hacia lo comunitario. Quería representar eso. Tener puntos de vista distintos nos expande y nos enseña también sobre nosotros, porque nos dan perspectivas que desde nuestro propio punto a veces no somos capaces de ver. Justo eso quería explorar con estas transmissions: mi amiga Cuentosrosales meditando sobre transmutar el dolor y recordar quiénes somos; Luna hablando desde su experiencia como persona trans; o el audio de mi amigo Paul, que ya no está aquí, hablando irónicamente en un audio de WhatsApp sobre la última transformación: la muerte.
Transforma cuenta con voces como Samantha Hudson, Putochinomaricon, Yenesi, Naomi Lareine, Onyx Kayn y Ella Soto. ¿Cómo surgieron estas colaboraciones y de qué manera sientes que aportan al disco?
Todo surgió de manera muy orgánica. A Samantha le escribí para ver si podía mandarme unos audios por WhatsApp diciendo ‘maricón’, que luego usé para el estribillo. A Chenta le pasé un tema que estaba medio acabado y aportó su perspectiva, entre ellas la frase “Artista emergente hasta una eternidad”. Siento que, igual que con las transmissions, cada artista aporta algo muy suyo, y eso es lo que le da dimensión al proyecto.
Maricón es tu canción más reproducida: un himno queer con influencias de hyperpop, baile funk y soul electrónico. ¿Por qué consideras importante celebrar la comunidad LGBTQ+ y darle espacio en tu obra?
Es el tercer año seguido que es mi canción más reproducida, y no me lo esperaba. Aunque en retrospectiva, a nivel personal, fue lo más rompedor. Tenía mucha homofobia interiorizada y no quería ser percibido y clasificado como artista LGBTQ+ porque no me gusta estar en categorías. Pero después de leer el libro de Gabriel J. Martín, entendí cosas que nadie me enseñó y me sentí muy inspirado. Me di cuenta de que era más importante romper ese muro y abrir camino para las generaciones que vienen que preocuparme por cómo me iban a categorizar. Tal vez se siente esa ausencia de miedo, ese orgullo, esa libertad, esa comunidad y esa fuerza. Tal vez es justo eso lo que hizo que conectara.
La forma en que nos vestimos y nos mostramos al mundo es parte de nuestra identidad. ¿Qué papel juega la moda para ti?
Me gusta mucho el poder que tiene para transformarte y hacerte sentir de cierta manera. En su expresión máxima me parece pura magia. En los últimos años he sido más consciente del fast fashion, y consumo mucho más de segunda mano. Me gusta pensar que las prendas tienen una historia y que al llevarlas les doy otra vida. Cuesta más trabajo y tiempo, pero cuando encuentras algo especial, es como encontrar una joya. De hecho, el otro día hice mi mejor compra en Humana por veinte euros, el abrigo que llevo en estas nuevas fotos de Angel Jiro.
En tus videoclips se percibe una estética que celebra la diversidad, los cuerpos y el deseo fuera de las normas convencionales. ¿Cómo trabajas esa mirada?
Me está pasando lo que te decía antes, que a través de la mirada ajena me entiendo mejor. Nunca lo hice de manera consciente, pero creo que uso lo visual como plataforma para dar espacio a cuerpos que me gustaría ver más representados y transmitir que existimos y reclamamos espacio.
“Siempre he sanado en comunidad y con amigos. Creo que la forma de estar mejor pasa por movernos del hiperindividualismo hacia lo comunitario.”
En una entrevista con METAL en 2020, en plena cuarentena, mencionaste que la meditación era parte de tu rutina. ¿Lo sigue siendo? ¿Qué prácticas haces hoy para conectar contigo y seguir conociéndote?
Sí. De hecho, dos años después de esa entrevista hice un retiro Vipassana de silencio de diez días y fue de lo más impactante que he vivido. Desde hace un año estoy profundizando en las enseñanzas de la Kabbalah. Aun así, creo que Dios es tan grande y omnipresente que está en todo, aunque los humanos intentamos intelectualizarlo y meterlo en religiones y sectas.
Has dicho que escribes canciones con mensajes que te habrían gustado escuchar de joven. Mirando atrás, ¿qué importancia crees que tiene lo que consumimos y absorbemos en esa etapa?
Me parece muy importante, sobre todo ahora que el sistema capitalista nos ha inculcado que debemos desear, lograr y alcanzar cierto estatus para ser felices. Estamos saturados con IA, filtros y algoritmos que nos alejan mucho de nuestra esencia, y creo que ha llegado el momento de cuestionarlo y deconstruirlo todo. En No tengo batería critico un poco eso desde el burnout que tuve, y en BB profundicé en mi experiencia queer.
¿Hay alguna canción que identifiques como la más transformadora para ti a nivel personal, tanto tuya como de otros artistas?
La primera canción que se me ocurre es What a Wonderful World, de Louis Armstrong. Me transporta más allá de la realidad que vivimos, sobre todo en estos momentos, y me ayuda a soñar y conectar con ese plano al que me encantaría llegar. Y creo que mi mejor música aún está por venir. De hecho, escribí una canción en inglés sobre la muerte, Until, que grabaré con orquesta en su momento. Creo que será mi opus magnum. Os avisaré cuando la lance.
Más allá de tu faceta artística, también eres una figura reivindicativa; tus letras hablan de identidad, cambio y evolución personal. ¿Qué es lo que te gustaría denunciar ahora?
Personalmente, me he dado cuenta de que estoy estresado muy a menudo con lo que el sistema me pide. Estoy en un momento de soltar todas esas creencias sobre qué es el éxito y cuál es nuestro valor. Ahora mismo lo más importante para mí es estar en paz, ir a mi propio ritmo y entrar en una frecuencia alta, con responsabilidad, para ver cómo puedo elevarme a mí mismo y a mi entorno, más allá del positivismo tóxico. Es importante reivindicar y deconstruir, pero también apartarse de hacer constantemente labores emocionales. Simplemente queremos ser, sin tener que luchar todo el tiempo. Y de repente tener el sistema nervioso equilibrado va a convertirse en lo más revolucionario y valioso.
¿Podemos esperar una posible gira para presentar Transforma?
Sí, estamos trabajando en armar una gira con mi banda. De hecho, es lo que más me apetece ahora, como he dicho antes: conectar y vivir la música fuera de las pantallas y las apps, y llevarla más a la vida real. Creo que todxs necesitamos menos redes y más IRL.

