A primera hora de la tarde SKY H1, el proyecto de ambient vaporoso y rítmico de Chantal Peeters, nos transportaba a un territorio hipnótico y sugerente plagado de capas y detalles. Música de baile para la nueva era. Motion, su último EP publicado en Codes – el subsello del reputadísimo PAN – demuestra que no hay que perderle la pista.
El show de Steve Hauschildt era para disfrutarlo en posición horizontal. Muchos de los asistentes, sentados o tumbados, observaban los visuales con atención, perdiéndose en habitaciones virtuales que se abrían como fractales de innumerables colores. El set transitó por el lado más new age de su último álbum, Strands, una joya de la electrónica secuencial y la nueva escuela del ambient estadounidense (muy cercano a las propuestas de pioneros como Laraaji, Constance Demby o William Basinsky).


Dave Monolith / MNLTH, músico británico dedicado en cuerpo y alma a la ‘braindance music’, presentó su set acompañado de los visuales de Prisma. El set emocionó a numerosos asistentes, que esperaban ansiosos la combinación que este músico realiza entre el acid, el jungle y el drum and bass (muy heredera de las composiciones de Richard D. James aka Aphex Twin).
El techno vanguardista de Machine Woman, proyecto que no se prodiga excesivamente en directo, estaba extremadamente emparentado con las propuestas de Lee Gamble o el mismo Actress. Música de baile intensa para disfrutar también con la mente, plagada de incursiones en el ruido digital y el feedback.


Tras la actuación de CLIP, alter ego de Edu Tarradas, Lapsus continuó en Onac Club con una post-party capitaneada por Bataille, Airaboi y Luca Lozano.
No es sencillo proponer un día dedicado a la electrónica experimental que, incluso en formato de baile, afronte un acercamiento mental y requiera de un paladar sensible para su entendimiento completo. Lapsus afrontó otra edición con buen gusto y elegancia. Otro tipo de festival, por muchos años más.










