La música es mucho más que un arte. Es expresión, desahogo y vehículo. También es refugio emocional, ideológico y vital. Porque el mundo no es amable y no pasa nada por gritarlo a los cuatro vientos. Tampoco por susurrarlo sutilmente. No se trata de alzar la voz, sino de hacerla oír. Y es que, cuando se consigue conectar, el poder de la música mueve montañas. Laaza representa todo esto y mucho más.
Laura es la unión entre dos mundos que Laaza simboliza. A caballo entre Barcelona y Castel de Cabra, un pequeño municipio de Teruel, en ella conviven experiencias, sentimientos e ideas que solo se podrían expresar a través del arte. Es en ese punto de encuentro entre lo tradicional y lo contemporáneo, entre delicadeza y rebeldía, donde esta identidad anárquica, tan enternecedora como revolucionaria, hace de este proyecto algo tan especial.
En su último trabajo, Margarita, la protagonista es la viva imagen de historias ancestrales de las mujeres que vinieron antes. Todas ellas, reflejadas en una artista única en la que el mensaje reivindicativo convive con la riqueza musical y sus raíces. Es la voz del inconformismo, de la autodeterminación y de la resiliencia. Un universo por descubrir y al que Laura Aznar, Laaza en su vertiente artística, nos ha abierto las puertas.
Hola, Laura, nos encanta poder estar contigo de nuevo. Ya sabes cuánto nos fascina tu historia y cómo la cuentas a través del arte. Antes de nada, ¿cómo estás y en qué momento se encuentra Laaza?
Hola, buenas. Qué ilusión poder estar hablando hoy aquí contigo. Estoy muy bien, realmente. Estos meses han sido una constante de trabajo y creo que ya me he podido acostumbrar a compaginar la composición con la gira y todo lo demás. Empiezo a sentirme una artista de verdad (risas).
La última vez hablábamos de ese refugio creativo o de libertad que supone Laaza. ¿Qué simboliza esta dualidad y cómo ha evolucionado durante este tiempo?
Para mí, el mundo real y mi proyecto siempre serán dos lugares diferentes, pero estos años me he dado cuenta de que, aparte de ser un refugio, en el centro de todo ello hay un espejo. Que escribir canciones sea un refugio cumple un propósito del que no me he dado cuenta hasta que lo he estado habitando más tiempo. Y es que resulta que necesitas esa privacidad para aguantar ver reflejadas partes de ti muy profundas y vulnerables. Si no existiera ese espacio, para mí sería imposible aceptar el reflejo honesto de mi persona; sentiría demasiada vergüenza para escribir lo que pienso.
Creo que lo único que ha cambiado realmente es que he ganado conciencia de este proceso y, al hacerlo ya varias veces, tengo mucha más fe y confianza en llevarlo hasta el final. He visto una y otra vez el enorme vértigo que da, pero siempre acaba valiendo la pena.
Venimos de Canciones para olvidarte, el que fue tu primer álbum. También has ido sacando sencillos en solitario, haciendo colaboraciones, directos, etc. Y ahora este EP, Margarita. No has parado ni un segundo. ¿Cómo está yendo el lanzamiento de tu último trabajo?
Muy bien. Margarita ha sido el mejor lanzamiento que he tenido hasta la fecha, tanto artísticamente como en cuanto a números y repercusión. Me hace muy feliz saber que mi crecimiento está tan ligado a mi proceso creativo. Toda la composición del EP ha sido un enorme atrevimiento por mi parte. He dado el paso de decir lo que pienso y creo que eso ha cambiado mi vida para siempre. Siento que ahora me he convertido en un tipo de artista completamente diferente.
“El mundo real y mi proyecto siempre serán dos lugares diferentes, pero estos años me he dado cuenta de que, aparte de ser un refugio, en el centro de todo ello hay un espejo.”
Pese a ser tan joven, llevas una mochila cargada de historias y experiencias, y así lo reflejas en tus proyectos. ¿Quién es Margarita y por qué da nombre a este EP? ¿Hasta qué punto es producto de tu experiencia vital y dónde está la línea que separa la realidad de la ficción?
Margarita es un personaje ficticio, encarna mis experiencias y las de las mujeres que han venido antes que yo. Se llama así por un poema que mi abuela me recitaba de niña llamado Margarita Debayle, de Rubén Darío. Este EP para mí representa mi transformación en este personaje, el nacimiento de sus símbolos a través de los míos. Es el principio de una historia, desde luego, y pretendo que vaya más allá de mi vida y mis experiencias. Quiero algo más.
Margarita encarna un concepto al que yo he llamado ‘inocencia silvestre’: aquella pureza de intenciones sin educar que se abre paso en este mundo como un cuchillo afilado entre el humo espeso, es decir, las contradicciones y corrupciones de este mundo.
Margarita es muy delicada pero también muy incisiva, con el sarcasmo como seña de identidad. Es como si el desamor se hubiese convertido en rebeldía e irreverencia. ¿Cómo se produce esta transición?
Adjetivos como afilada, repelente, radical, etcétera, se han usado para hablar de mí durante toda mi vida. Siempre han ido acompañados de correcciones e intentos de suavizar mi manera de ser, de formas más o menos abusivas. Durante mucho tiempo he pensado que era incorrecta y que debía tratar de ocultar mi manera de ser al mundo. He llegado a la conclusión de que no soy más incorrecta que el resto de las personas y que, por lo tanto, voy a permitirme dejar de vivir avergonzada por mi manera de ser, pensar y hacer las cosas. Soy una persona muy afilada y así ha sido siempre; no tendría ningún sentido hacerlo de otra manera. He llegado a la conclusión de que la comodidad de las demás personas no es mi responsabilidad y que, por lo tanto, no me voy a encargar de protegerla a costa de mi verdad.
Tus letras son un reflejo de eso. De que detrás de la delicadeza puede haber mucha crudeza, como si nada hubiera sido fácil, pero aquí siguieras alzando la voz. Es un mensaje que invita a romper barreras. ¿De qué manera construyes esa dualidad entre la dulzura y la realidad más desgarradora en una sociedad tan estereotipada como la actual?
Sinceramente, lo construyo a base de resistencia. Por mi manera de ser, personas de lo más normales a lo largo de mi vida han querido callarme. Siempre he resultado incómoda, siempre he preguntado por qué. A mí nunca me ha valido cualquier explicación del estilo ‘porque las cosas son así’; a mí esto no me parece una respuesta ni una buena justificación. ‘Porque las cosas son así’ es el motivo perfecto para que nunca cambie nada y podamos vivir complacientes delegando nuestra toma de decisiones.
Es muy cómodo evitar la fricción como estilo de vida, delegar ese malestar interno a las personas como yo, que hacemos preguntas, y sentirse realizado cuando se logra ridiculizar pensamientos como los míos. La realidad para mí es que nunca he podido ser de otra forma. Yo no he querido nunca hacerle daño a nadie, supongo que de ahí viene la dulzura.
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Sin dejar de lado esa atmósfera tan intimista, aquí sigues explorando nuevos espectros sonoros. No paras de innovar y reinventarte y, en esta ocasión, nos traes un sonido más abstracto, pero igual de característico, sin dejar de lado el pop, el indie o la jota. ¿En qué punto te encuentras en lo musical?
Escuchando mucha música de los 70: Fleetwood Mac, Dire Straits, Supertramp y cantautoras como Dolly Parton y Tia Blake. Pasando un momento muy yankee en general, musicalmente. También estoy escuchando cosas más actuales y discos como Carrie & Lowell, de Sufjan Stevens, que llevo escuchando obsesivamente desde hace años. Cuando estoy escribiendo mucha música, me gusta reducir la música que escucho a unos cuantos álbumes para profundizar en las referencias y tener tiempo para poder dejar que respiren sobre la música que hago.
En tu música están siempre presentes las raíces, el folklore, la tradición, pero también los problemas actuales y la música contemporánea. Sigues navegando entre mundos, entre el campo y la ciudad. ¿Cómo llega esa amalgama de sonidos y de culturas? ¿Cómo es el proceso de llevar esas conexiones a una canción?
Ese punto de fricción es de mis temáticas favoritas del mundo. Siempre vuelve a mí a través del arte que me gusta e influencia. Creo que va incluso más allá; habla de familia, trauma intergeneracional y nuestro lugar en el mundo. No deja de sorprenderme y hacerme crecer como persona. También creo que hay una parte bastante innegable de todo esto y es que siempre me he sentido fuera de lugar en todas partes. Siento que mi identidad la he percibido como varios trozos bastante separados entre sí y que mi camino a través del arte consiste en juntarlos y sentirlos como una misma cosa. Entonces es bastante natural que haya recurrido a algo como la música para que sea mi pegamento.
Si hablamos de alzar la voz, se me vienen a la mente frases como “te gustaría verme y no tenerme que escuchar” o “poderme enseñar cómo funciona el mundo y cuál es mi lugar”. Los domingos es una radiografía de algunos de esos estereotipos y actitudes machistas que pueden pasar desapercibidos, pero que en el día a día están ahí. ¿Cómo identificarlos y cómo salir de ese bucle en el que se encuentran muchas mujeres?
Hay una cosa muy dolorosa e importante que creo que es necesario hacer para liberarse de todo eso, y es dejar de mentirnos a nosotras mismas para justificar el abuso que vivimos como algo normal. Dos cosas pueden ser ciertas, como que ames a las personas de tu vida y que al mismo tiempo estén perpetuando comportamientos machistas contigo. Vivimos en una sociedad patriarcal y darse cuenta de que es así es un horror, pero taparse los oídos y gritar no va a cambiar la realidad de que estás siendo humillada de manera sistémica por existir.
Por ejemplo, ¿te da asco el pelo que crece en tu cuerpo y no en el de tu novio porque es una preferencia personal? ¿O es que haber sido sometida a un escrutinio constante sobre tu cuerpo a lo largo de toda tu vida por parte de medios y familiares ha hecho que tengas unos estándares estéticos inamovibles y que pongas toda tu valía como persona en tu capacidad de acatarlos? Entender que no existe una recompensa real para vivir toda tu vida estando conforme con que te traten como un ser inferior, entender que sí existe una alternativa y que solo depende de que te atrevas a dejar de hacer que tu mundo gire alrededor de los hombres.
“La comodidad de las demás personas no es mi responsabilidad y, por lo tanto, no me voy a encargar de protegerla a costa de mi verdad.”
La sociedad actual está muy crispada, polarizada. Un mensaje como el tuyo, tan reivindicativo, tan crítico con los pensamientos retrógrados, es muy necesario, pero también puede levantar asperezas. ¿Cómo afrontas esta situación? ¿Te sientes con responsabilidad en este sentido?
Afronto la situación como me pilla según el día. Intento no presionarme para mostrar una imagen perfecta de mí; dejo que las cosas me afecten cuando me afectan. Soy un ser humano, como todas las personas que me insultan, se ofenden e intentan reírse de mí, así que intento actuar en concordancia. Quiero tener un ‘antiprotocolo’, que la gente espere de mis respuestas lo que se esperarían de sí mismos en la vida. La única responsabilidad que siento de verdad es la de seguir apostando por decir lo que pienso e intentar ser lo más coherente posible conmigo misma y la gente que me escucha.
Esta concepción del mundo se refleja en la estética del EP. Y también tomas parte creativa en el apartado visual de tus portadas y vídeos. ¿Qué hay detrás de ese proceso multidisciplinar, de encajar todas las piezas y tener esa presencia tan transversal en todo el proceso de creación?
Es una cosa bastante inseparable para mí. No creo que sea justo esperar de la gente que quiere colaborar en mi proyecto que lo conozca en tanta profundidad como yo, así que me lo tomo un poco como mi responsabilidad: entender la dirección de todas sus partes y tener buenas referencias visuales que puedan ayudar a entenderlo mejor a las personas que formen parte del desarrollo.
Hasta la fecha no he contado con suficientes recursos para poder compensar el trabajo que requiere llevar la dirección creativa al nivel con el que yo me sentiría satisfecha, así que por eso lo considero parte de mi proceso creativo. También, viniendo de estudios como Bellas Artes, he acabado con muchas ideas visuales que complementan la música que escribo y, al final, ha acabado siendo todo un todo bastante integral. Hay cosas que solo se pueden decir con imágenes y no aprovechar esto, para mí, sería contar una historia incompleta, así que incluyo la imagen siempre en mis procesos creativos.
Esta identidad tan única te hace ser por momentos indescifrable, lejos de etiquetas. ¿Cómo se definiría Laaza para quien no la conozca?
Laaza es una cantautora y no diría nada más hasta que escuchasen la música.
Vienes de actuar en Barcelona, Madrid, Donosti o Sabadell. También están anunciadas fechas para Bilbao, Granada o Palma. ¿Hay algún concierto o fecha más que podamos esperar?
¡Desde luego! Este otoño vamos a estar tocando por más lugares y ya estamos en plena preparación de la gira del año que viene. De momento no puedo decir nada más, pero sí anunciar que va a haber más y mejor <3
Muchos de tus anteriores trabajos eran como las piezas de un puzzle que se fueron completando con el tiempo. ¿Forma Margarita parte de algo más grande? ¿Cuándo sabremos algo más?
Margarita es la protagonista de mi próximo disco, y estoy escribiendo su historia ahora mismo. Seguro que sabréis algo más antes de que se acabe el año; va a ser mi proyecto más grande hasta la fecha.
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