La Ruta. Modernidad, cultura y descontrol es la primera gran exposición inmersiva dedicada a la Ruta del Bakalao y la primera producción propia de Bombas Gens Centre d’Arts Digitals en València. Hasta el 1 de febrero, el espacio propone al público sumergirse en una experiencia sensorial que entrelaza documentación histórica y lenguaje contemporáneo, utilizando herramientas como la realidad virtual, los entornos 3D y el láser mapping para reconstruir una época que dejó una huella profunda en varias generaciones.
Coincidiendo con el 45º aniversario del surgimiento de la Ruta del Bakalao, la muestra plantea una lectura múltiple del fenómeno, resaltando su dimensión contracultural y su influencia decisiva en territorios creativos como la música, el diseño gráfico, la moda o las estéticas urbanas. La exposición se aleja de los clichés más repetidos y defiende La Ruta como un auténtico motor cultural que proyectó València como foco de vanguardia, al margen de la industria discográfica que se concentraba entre Madrid y Barcelona.
Detrás del proyecto hay un amplio equipo multidisciplinar, mayoritariamente valenciano, junto a protagonistas directos de aquella escena: DJs, diseñadores, artistas y gestores de salas, además de especialistas e instituciones que han investigado este periodo. Gracias a esta suma de miradas, la exposición articula un relato que revisa tanto el nacimiento y la expansión del movimiento como las tensiones que condujeron a su declive, sin perder de vista la vigencia de su herencia cultural.
El recorrido se despliega a lo largo de diez salas que conducen al visitante desde los antecedentes sociopolíticos de los años setenta hasta el final simbólico de La Ruta. Materiales de archivo, objetos cotidianos y piezas gráficas procedentes de colecciones como las del IVAM o L’Etno se combinan con instalaciones audiovisuales y dispositivos inmersivos. El itinerario permite entender el contexto en el que surgieron las discotecas, la figura del DJ como creador y las comunidades diversas que hicieron de la noche un territorio de experimentación y libertad.
Uno de los momentos clave del trayecto es la gran sala inmersiva, concebida como una recreación contemporánea del alma de La Ruta: las pistas de baile. Proyecciones envolventes, paisajes sonoros y coreografías de luz envuelven al público en una atmósfera que evoca la energía de aquellas noches, invitando no solo a mirar, sino también a moverse y habitar el espacio. La intención es activar la memoria sensorial y subrayar que el alma de La Ruta estuvo siempre en su gente.
La parte final del recorrido se adentra en la efervescencia creativa que acompañó al movimiento y en los excesos que precipitaron su colapso. A través de instalaciones artísticas, piezas documentales y experiencias de realidad virtual, la exposición propone un cierre de fuerte carga simbólica. De este modo, La Ruta. Modernidad, cultura y descontrol es una revisión actual de un fenómeno que cambió para siempre la relación entre juventud, música y cultura nocturna.




