Septiembre todavía parece lejano, pero el Korean Film Festival Barcelona acaba de dejarnos una razón bastante convincente para ir despejando agenda. Del 2 al 6 de septiembre, los Cinemes Girona acogerán la sexta edición del festival, que este año pone a Park Chan-wook en el centro de la conversación. Y no, no se trata solo de volver a ver Oldboy por enésima vez —aunque nadie juzgaría a quien lo hiciera—, sino de mirar su cine desde otro lugar: el de sus mujeres.
Bajo el título La mujer en el cine de Park Chan-wook, la sección Panorama reúne cinco películas del director surcoreano: Joint Security Area, Sympathy for Lady Vengeance, Stoker, La doncella y Decision to Leave. Cinco formas de entender el deseo, la venganza, la manipulación, la culpa y la elegancia extrema. Porque si algo ha sabido hacer Park Chan-wook durante más de dos décadas es convertir una mirada, una habitación o un objeto aparentemente inofensivo en una amenaza con tacones.
La retrospectiva funciona especialmente bien porque evita la vía fácil del homenaje nostálgico. Sí, están los títulos que convirtieron al cineasta en una referencia global, pero el foco no se queda en su violencia estilizada ni en sus giros imposibles. En sus películas, las mujeres rara vez son una excusa narrativa o un personaje que espera a ser salvado: son las que desplazan el tablero, aunque el precio de hacerlo sea altísimo. Ahí están Lee Young-ae en Sympathy for Lady Vengeance, Kim Tae-ri y Kim Min-hee en La doncella, Tang Wei en Decision to Leave o el venenoso dúo formado por Mia Wasikowska y Nicole Kidman en Stoker. Todas difíciles de descifrar, todas imposibles de olvidar.
Pero el KFFB no vive solo de su carta Park Chan-wook. La inauguración llegará con The King’s Warden, de Jang Hang-jun, un drama histórico ambientado entre intrigas palaciegas, traiciones y exilios; es decir, la clase de película que recuerda que el cine coreano puede montar un espectáculo de época sin renunciar al melodrama. También habrá espacio para My Daughter Is a Zombie, una comedia que parece perfecta para quienes creen que el apocalipsis necesita más humor negro y menos solemnidad, y para la recuperación de I Saw the Devil (Encontré al diablo), el brutal thriller de Kim Jee-woon que sigue siendo una experiencia física incluso desde la butaca.
Esa mezcla es precisamente lo que hace interesante al festival: no trata el cine coreano como una etiqueta de moda ni como un pack de consumo rápido para fans de los k-dramas. Hay superproducción, terror, romance, cine independiente y clásicos recientes; películas para entrar sin saber demasiado y otras para salir con ganas de discutirlas durante horas. Además, la programación incluye la sección Indies de Seúl, realizada en colaboración con el Seoul Independent Film Festival, una puerta de entrada a propuestas menos visibles y, normalmente, más dispuestas a salirse del guion.
