Comienza el show. “¿Dónde está el amor? ¿Qué está pasando en el mundo, mamá? La gente vive como si no tuviera madre. Creo que todo el mundo es adicto al drama, solo atraído por las cosas que le causarán traumas”, recita una voz en off, a la vez que una calavera creada a partir de tecnología 3D asalta los monitores. El sentido discurso culmina con una cita contundente que invita a la reflexión. “Si solo amas a tu propia raza, solo dejas espacio para discriminar. Y discriminar solo genera odio. Y cuando odias, estás limitado a cabrearte”. Aún sin haber comenzado el desfile, resulta evidente que el concepto de la nueva colección está sumamente conectado con la actualidad. Racismo, experiencias traumáticas y discursos que promueven la división. “Me indigna pensar en todo tipo de injusticias que suceden en el mundo. Muchas veces no sabemos lo que nos sucede, no apreciamos lo que tenemos, y creemos que la felicidad está en otro lado. Y todo lo que necesitamos es amor”, nos explica Iván, cuando le preguntamos acerca del mensaje reivindicativo que incorpora su propuesta.

Los seis minutos que dura la presentación, desde que comienza el recital en off a cargo de Isabelle Genis, hasta que aparecen los créditos finales, ponen de manifiesto las ventajas del 3D respecto a los eventos físicos. “Puedes hacer exactamente lo que quieres: meter los planos, los movimientos; cualquier tipo de detalle”. Y es cierto que cuesta imaginarse un desfile presencial con un grado tan alto de ingenio, ritmo y movimiento: “Esto en vivo sería mucho más difícil”. El formato pionero se convierte en su mejor aliado, para Iván el proceso creativo es sinónimo de “bombardeo de ideas y experimentación a muerte”. Apasionado de la innovación, comparte con nosotros uno de los pilares de su filosofía que reconoce haber aprendido a lo largo de su trayectoria: “No hay que competir contra otras personas ni luchar por ser el mejor. Hay que competir contra uno mismo. En eso me baso desde hace años”.

La experimentación visual, la superposición de planos y la gran dosis de humor –presente en la pasarela de principio a fin–, evidencia las insaciables ganas de Iván por seguir aprendiendo. Pero, ¿por qué decidió arriesgarse apostando por este formato de forma íntegra? “Todo empezó por una lesión que tuve a finales de 2019 que me hizo pasar por quirófano y trastocó todo el calendario de proyectos. Desde finales de año, ya tenía esa curiosidad por el 3D, y cuando se decretó el confinamiento a raíz de la pandemia, tuve tiempo para aprender a modo de hobby”. Una decisión que acabó convirtiéndose en un proyecto de moda en mayúsculas, para el que ha contado con profesionales procedentes de distintas disciplinas. “Las cabras tiran al monte, como dicen en mi pueblo”, dice entre risas.
“A mí lo que me gusta es desarrollar, crear conceptos, compartir proyectos con amigos y disfrutar de todos esos momentos. Todo ello mientras se da forma a una expresión de manera creativa”, reconoce. Y no hay duda de que ha superado su objetivo con creces. ¿Próximos proyectos? “Próximamente, va a salir una colección cápsula a modo de performance, y aún tengo que ver cuándo será la próxima colección física. También estoy decidiendo si sacar otra nueva colección este año. Tal y como dice el propio Iván, “el tiempo lo dirá”.


















