Irene Moray es fotógrafa y directora de cine. Actualmente reside en Barcelona, su ciudad natal, después de haber vivido cuatro años en Berlín. Al volver, con ganas de continuar su trayectoria como directora, escribió y rodó su segundo cortometraje, Suc de síndria, con el que se llevó un merecidísimo Goya al Mejor Cortometraje de Ficción. Siempre con el objetivo de llegar al espectador de la manera más profunda posible, aborda temas delicados pero necesarios como el abuso sexual, porque, como dice, “cuando vemos las heridas de los otros, entendemos también la nuestra”.
A Irene le interesa explorar estos procesos de sanación a través del cine, y ahora lo hace con Plàncton, una historia en la que el silencio invade las escenas y en la que las miradas y los movimientos de los personajes nos cuentan la historia. Podrá verse en el Festival Internacional de Cine Independiente de Ibiza el próximo 21 de febrero, y próximamente se anunciará una fecha en Barcelona, donde será acogido por otro festival que, por ahora, permanece como una incógnita.

Hola Irene, ¿qué tal? Hace ya unos años te entrevistamos sobre tu éxito Suc de síndria y ahora le toca a tu nuevo cortometraje, Plàncton. Para quien todavía no lo haya visto, plantea muchas cuestiones ligadas al bloqueo emocional y la vulnerabilidad en una relación amorosa. ¿Cómo surgió el querer tratar este tema?
Con Suc de síndria se me quedó la sensación de no tener muchas respuestas pero sí muchas preguntas delante de algo que está viviendo, sobre todo, nuestra generación. El feminismo ha hecho muchos avances, hay muchos hombres intentando hacer las cosas bien, pero todavía no hay un referente concreto de esta nueva masculinidad que queremos. A mi alrededor veo a muchos chicos colapsados o congelados. Vivimos en una generación bisagra y tenía ganas de explorar todo eso, pero no quería hacerlo desde un lugar sesudo o intelectual, sino desde la creación de una atmósfera de miedo y de tensión, expresando este bloqueo emocional a través del paisaje y la atmósfera.
¿Cómo fue el proceso de escribir el guion?
Ahora estoy escribiendo un guion de largometraje y ya estoy en las etapas finales, ha sido intenso. Entonces, creo que estoy aprendiendo. El guion del corto no seguía una estructura convencional. Lo canónico habría sido que la rotura del preservativo, que pasa casi hacia el final, pasara en los primeros cinco minutos, y que luego se desarrollara todo el debate a partir de ahí, pero no quería hacer eso.
Cuando te sales de las estructuras convencionales, el corto es menos accesible y hay gente que no lo entiende o que lo ve mal. Pero quería experimentar y encontrar un lenguaje distinto como cineasta, así que me permití hacer un guion diferente con unos personajes de los que tampoco sabemos mucho: vemos su vaivén y, cuando el corto está acabando, parece que el tema cambia. Hay gente que entra muchísimo y hay otra que me dice que no sabe de qué va. Estamos en un momento en el que todo es muy literal, necesitamos entender las cosas de forma muy literal, y por eso no hay tanto espacio para la poesía, para conectar con las imágenes.
Cuando te sales de las estructuras convencionales, el corto es menos accesible y hay gente que no lo entiende o que lo ve mal. Pero quería experimentar y encontrar un lenguaje distinto como cineasta, así que me permití hacer un guion diferente con unos personajes de los que tampoco sabemos mucho: vemos su vaivén y, cuando el corto está acabando, parece que el tema cambia. Hay gente que entra muchísimo y hay otra que me dice que no sabe de qué va. Estamos en un momento en el que todo es muy literal, necesitamos entender las cosas de forma muy literal, y por eso no hay tanto espacio para la poesía, para conectar con las imágenes.
Durante todo el corto hay una voz en off femenina muy dulce. ¿De quién se supone que es esa voz y qué función tiene?
Sí, para mí es Cloe; de hecho, es la voz de Clara. Es ella la que te introduce a la historia, como si hubiera vivido esto y te lo contara como algo del pasado, pero esta voz en off luego le deja espacio a que él acabe narrando. Era un ejercicio de decir, estoy intentando contar la historia de un chico desde mi mirada, pero al final el personaje de él se acaba apoderando de la narración.
“Estamos en un momento en el que todo es muy literal, necesitamos entender las cosas de forma muy literal, y por eso no hay tanto espacio para la poesía, para conectar con las imágenes.”
Joel es el protagonista pero casi no habla, parece reprimir sus sentimientos y palabras, como si estuviera inmerso en un bloqueo emocional del que quiere salir, pero no puede. ¿Cómo trabajaste ese silencio?
Una cosa que trabajamos mucho con los actores fue esa sensación de vaivén entre ellos, como las olas del mar. Había algo que los acercaba y algo que los alejaba, había un dolor antiguo. Este silencio se fue construyendo en el montaje porque, en un principio, los protagonistas explicaban de dónde venía cada uno, a qué se dedicaban, etc. Había mucha más información. Fuimos viendo que todo eso ya estaba impregnado en la forma en que se trataban y se miraban, y que el diálogo se volvía redundante. La gente lo ve y te puede decir que estas dos personas han sido amantes en el pasado, o que alguien le ha hecho daño al otro.
Al final, Joel nos cuenta la historia de un hombre tan fuerte que acaba convirtiéndose en una piedra, que yo interpreté como una metáfora que habla del muro que muchos hombres construyen porque mostrar emociones es una debilidad. ¿Qué idea te interesaba transmitir?
Se ha hecho de piedra para no sufrir, para aislarse de todo. Cuando tienes un bloqueo con el amor, o con cualquier cosa, inconscientemente bloqueas muchas otras cosas sin quererlo. Si te bloqueas para no sentir dolor, tampoco sientes amor ni una conexión con la creatividad, y para mí este personaje tiene un bloqueo general. No ha dejado de escribir, y este cuento es para él una posibilidad de apertura, de intentar crear algo, aunque sea de forma improvisada. El corto acaba con la posibilidad de que se dé cuenta de que quiere hacer un cambio y de que recuerde que no es una piedra, sino un hombre, con huesos, carne y sangre. Se queda tranquilo con la idea de ser vulnerable y de que le pueden hacer daño.
Dices que solo desde la vulnerabilidad existe una comunicación honesta y profunda. ¿Por qué crees que los hombres tienen miedo a mostrarse vulnerables?
Se les inculca eso. En este sentido, los afrofeminismos están más avanzados que el feminismo blanco. Hay muchas pensadoras negras que creen que se van a liberar antes a través de la ayuda de sus compañeros negros que a través de nosotras. Juntos construimos referentes positivos de cómo queremos que nos acompañen nuestros amigos o nuestras parejas, en el caso de las relaciones hetero. Creo que es un trabajo de todos y no creo que ahora las mujeres tengamos que asumir un papel didáctico.

En cambio, Cloe representa una persona mucho más libre y abierta con sus sentimientos. ¿Por qué decidiste que los personajes fueran diferentes en este sentido?
Los personajes son arquetípicos y, para mí, ella es como una sirena, como si su canto fuera abriendo puertas. Joel está cerrado pero siente una atracción muy fuerte por ella, y para mí Cloe tiene la capacidad de conectar con algo que va más allá, con la naturaleza o con lo espiritual. En este sentido, lo pensaba casi como una fábula. Intentaba entender por qué los hombres tienen tanto miedo a relacionarse abiertamente con las mujeres y me quise ir a un lugar arquetípico. Para mí no son tanto personajes de carne y hueso, sino algo más cercano a un cuento.
Hay una escena en la que los dos se adentran en un mar que parece mágico. ¿Qué significado tiene para ti ese momento?
Creo que es interesante que cada persona interprete algo distinto. Lo que sí que puedo decir es que, con el equipo con el que lo construimos, tanto con la directora de foto como con el chico que hizo la postproducción de sonido, hablábamos de ir a otra dimensión, casi el inframundo. Todo se queda en silencio, el sonido de esa escena no es realista, hay una luz extraña. Hay algo en todo el corto que tiene que ver con que la cámara flota, como si la naturaleza estuviera mirando a los personajes. Como si la naturaleza, o un espíritu, o lo que sea, estuviera mirando a Joel y poniéndolo a prueba: a ver cómo lo vas a hacer esta vez.
El corto está rodado en Cadaqués. ¿Qué es lo que te llamó la atención de este pueblo para querer situar la historia allí?
Es un sitio muy mágico. Había algo del tipo de paisaje, que es un poco abrupto, con esas rocas llenas de agujeros, que me daba vértigo y que creo que le iba muy bien al personaje. Siento que él se construye desde un vértigo hacia el cuerpo de ella, pero también hacia la vida. Son fuerzas opuestas porque él es la inmovilidad y ella es el movimiento.
“Si te bloqueas para no sentir dolor, tampoco sientes amor ni una conexión con la creatividad.”
El reparto cuenta con Clara Sans y Malcom McCarthy. ¿Cómo fue el proceso para escoger a los actores? Cuando escribes, ¿visualizas a los personajes con una apariencia concreta?
Sí que tenía algo en mente, pero es curioso porque tuve desde el inicio la certeza de que quería que el protagonista fuera un hombre afrodescendiente. En cuanto a Cloe, la verdad es que a veces me imagino a mí en los personajes femeninos. Con Clara ya habíamos trabajado en el videoclip de Perra, de Rigoberta Bandini, y me quedé con ganas de más. Es una persona con una energía muy terrena, es Tauro, como yo, le gusta mucho comer (risas). Luego también había algo de su cuerpo que me parece muy bonito y me parecía interesante coger a una chica que fuera más grande físicamente que él. Él se siente intimidado porque ella tenga esta fuerza de la naturaleza y quería explicarlo así, dando a entender ese miedo que él siente hacia ella, porque es una diosa.
Este año ruedas tu primer largometraje, Pell de foca. ¿Cómo afrontas el paso del corto al largo?
Es un proceso muy lento. He tenido bastante suerte porque no he estudiado cine y aun así he podido ir a bastantes laboratorios con la película. He aprendido a escribir un guion, escribiéndolo. Me cogieron en la residencia de la Academia de Cine, estuve en el laboratorio de Torino, en el Script Lab y en el Feature Lab, ha sido mi máster de cine. Es una forma tradicional de pensar la estructura pero al mismo tiempo me hablaron de cómo estructurar desde la intuición y aprendí que un guion no acaba de escribirse hasta que lo ruedas.
Para terminar, ¿nos puedes explicar de qué va Pell de foca y qué mensaje esperas transmitir con ella?
Son dos mujeres que trabajan en la universidad: una es limpiadora y la otra es profesora. Se reencuentran después de haber sido amigas de infancia y de haber perdido el contacto. A través de la convivencia, la limpiadora se va dando cuenta de que a la profesora le está pasando algo bastante fuerte, algo mágico y misterioso. La película tiene un toque de fantasía o de realismo mágico. Al final, lo que muestra es el acompañamiento de estas dos amigas intentando entender qué le está pasando, qué lo causa y, sobre todo, cómo acompañar a alguien que está sufriendo un suceso extraño.

