La sala principal abría sus puertas y era el residente Álvaro Sánchez el encargado de calentar el ambiente antes que Laurent Garnier iniciase el viaje musical que tenía preparado para el trigésimo aniversario de Industrial Coopera. Mientras tanto, la fiesta seguía en el jardín de la mano de Junior, el actual director del club, que se movía con soltura entre los distintos géneros electrónicos deleitando nuestros oídos con cada pista que mezclaba.
Llegó la hora que todos esperaban, sobre las dos de la mañana el DJ francés se metía en la cabina que había pedido, especialmente que la pusiesen a pie de pista. La figura de Laurent Garnier se camuflaba entre la gente, que podía sentir bien de cerca al DJ. Tres horas de actuación donde el público pudo disfrutar de un viaje a través de los 30 años de copera y de toda la trayectoria de Garnier con un sonido de vanguardia.
Las luces de los focos llevaban horas bailando al ritmo de la música mientras los altavoces retumbaban, cuando con una tarea bien difícil, Ángel Molina se presentaba para poner el broche final a una noche mágica para el club. El catalán cumplió con creces las expectativas de mantener en el top a una sala abarrotada de gente con más ganas de fiesta y sobre todo con más ganas de música. Lo que Ángel Molina tenía preparado no tuvo nada que ver con la sesión que habíamos escuchado por la tarde y es que el DJ mantuvo hasta bien entradas las siete de la mañana a todo el público de sala en su. Top desplegando un techno en letras mayúsculas poniendo el broche final perfecto a la noche del treinta aniversario de Industrial Coopera.
Y es que Industrial Coopera es sin duda un lugar mágico, un club referente de la escena nacional e internacional, un lugar en el que vengas de donde vengas, siempre te vas a sentir como en casa. Granada se visitó de sus mejores galas para esa noche para regalarnos dentro del club un viaje musical que tardaremos mucho tiempo en olvidar.










