Indra, DJ y productora de Rosario, Argentina, voló a Barcelona en busca de crecimiento y de nutrirse como persona y artista. Su trayectoria artística está marcada por la curiosidad, las ganas de aprender y las nuevas experiencias musicales. Sus sets no dejan a nadie indiferente: lejos de ser lineales, buscan transmitir algo tanto al oyente como a ella misma. Con el house como género raíz, su sonido se mueve entre el minimal, el acid y el electro, siempre guiado por el groove.
Ganadora del Sound of Unity 2025 de Antony Morato, Indra entiende la cabina como un espacio de diálogo y expansión. Su proceso creativo es intuitivo, emotivo y en constante transformación, influenciado por los clubes, las bandas, los amigos y otras formas de arte. Hablamos sobre sus inicios en su ciudad natal, el cambio y el aprendizaje constante, sus nuevos singles y su futuro dentro del mundo de la música.
Hola, Indra, es la primera vez que te tenemos en METAL. Si tuvieras que describirte en tres palabras, ¿cuáles serían?
Diría que soy curiosa, perseverante y lúdica. Me gusta aprender, trabajar mucho por lo que quiero y conecto mucho con las emociones a través de la música.
¿Qué ha significado para ti ganar el Sound of Unity 2025 y cómo crees que este reconocimiento puede impulsar tu carrera?
Fue una alegría enorme y, sobre todo, un gran impulso emocional. No sé si lo viví como ‘ganar algo’, sino como una señal de toda la energía y horas dedicadas. Me ayudó a confiar un poco más en mí. Sin duda me dio visibilidad internacional, pero creo que lo más importante es que el cuerpo tenga la posibilidad de vivir esa experiencia y saber que te estás haciendo cargo de lo que te gusta.
Para participar en el concurso organizado por Antony Morato era necesario subir temas o sets a una plataforma digital. ¿Qué material presentaste que sintieras que te representaba como artista?
Subí un set de house amigable, fresco y divertido. Me considero en una etapa de mi carrera de descubrimiento y quería presentar house porque es mi género raíz, con el que comencé a pinchar.
Durante la noche final actuaste junto al embajador global y DJ Nic Fanciulli en el Volt Club de Milán. ¿Cómo fue compartir cabina con él y qué te llevas de esa experiencia?
La calidad humana de Nic y Lelé me hicieron sentir muy contenta. Ellos tienen una trayectoria enorme y fueron muy amables y, a la vez, me hicieron sentir parte del equipo. La noche fue soñada: musicalmente hubo un exquisito recorrido de inicio a fin.
Eres de Rosario, Argentina, y ahora vives en Barcelona. ¿Qué te motivó a mudarte a Europa y cómo ha influido este cambio en tu vida profesional y personal?
Sinceramente, cuando me saqué el pasaje solo había una palabra en mi cabeza: nutrirme. Buscaba crecer y desafiarme. Estar de este lado me puso frente a nuevos escenarios, nuevas exigencias y nuevas oportunidades. Profesionalmente me hizo trabajar el doble, pero también me dio herramientas y fui conociendo una comunidad maravillosa. A nivel personal me ayudó a entender que no tengo un solo lugar en el mundo.
Desde tu experiencia, ¿qué diferencias has notado entre la escena electrónica de Rosario y la de Barcelona?
Rosario es mi raíz, mi inicio, siempre mi corazón; tiene una escena más pequeña pero muy intensa, con un amor profundo por la música y una cultura underground muy leal. Tiene un público que siente muchísimo la música. Barcelona, en cambio, es un ecosistema global: tenés clubes de todos los tamaños, artistas de todo el mundo y públicos muchísimo más diversos. La velocidad y la competencia también son distintas: en Rosario todo es más íntimo; en Barcelona todo está en movimiento constante y acelerado. Las dos escenas me formaron y estoy agradecida de haber pasado por ambas.
Tu estilo es muy versátil, moviéndote entre house, minimal, acid house, breakbeat. ¿Cómo definirías tu sonido y cuáles son tus principales inspiraciones a la hora de crear?
Si me preguntás hoy cómo definiría mi sonido, yo siempre digo que lo que más me mueve es sentir el groove. Los bajos gordos con personalidad, la picardía rítmica que te hace levantar una ceja y esa elocuencia que tienen ciertos tracks. A veces tengo momentos más ácidos, otras más sutiles, pero siempre buscando que me transmita algo. A mí un set lineal me aburre, así que me encanta romper, sorprender, meter quiebres y mover la energía sin miedo cuando estoy en la cabina.
Mis inspiraciones vienen de muchas fuentes, la vida misma (risas). Somos recolectores y todo nos influye en la subjetividad de elegir lo que querés tener sí o sí en tu colección. Me inspiran los clubes que me marcaron, bandas electrónicas, mis raíces, amigos, colegas DJs y también todo lo que estimule mi sensibilidad que no viene de la música: el arte en sus distintas formas que te sirven como catalogadoras de emociones.
Mis inspiraciones vienen de muchas fuentes, la vida misma (risas). Somos recolectores y todo nos influye en la subjetividad de elegir lo que querés tener sí o sí en tu colección. Me inspiran los clubes que me marcaron, bandas electrónicas, mis raíces, amigos, colegas DJs y también todo lo que estimule mi sensibilidad que no viene de la música: el arte en sus distintas formas que te sirven como catalogadoras de emociones.
¿Hay algún género o movimiento musical que aún no hayas explorado y que te gustaría incorporar en tus futuros sets?
Desde que me mudé a Barcelona, mi abanico se ha ampliado enormemente. Me atrevo a decir que, si lo siento, voy probando sin miedo. Hace un tiempo que estoy incorporando algunas notas de electro, distintos sintetizadores y sonidos más atmosféricos. A la hora de agrupar y definir mi selección de un show, siempre pienso en el lugar para el que fui convocada, en las personas, el horario y me imagino qué quiero generar en esa oportunidad. Me llama mucho el electro y también ciertas texturas más experimentales o cinematográficas. Me gusta la idea de seguir aprendiendo y no quedarme fija en un solo lugar.
Cuando empiezas a trabajar en un nuevo proyecto, ¿cómo es tu proceso creativo? ¿Tienes alguna rutina establecida?
La verdad, no tengo una rutina rígida. Mi proceso es bastante intuitivo: colecciono sonidos que sampleo, grabo cosas que me inspiran y abro Ableton cuando una idea me pica la curiosidad. Me armé plantillas preferentes en Ableton de canales que ya sé que me gustan. A veces empiezo sampleando algo random, otras tocando ritmos en el momento con el teclado; el BeatStep Pro me gusta muchísimo porque me deja improvisar y grabar loops jugando y tocándolos en tiempo real.
Muchos proyectos quedan por la mitad, pero para mí son parte del entrenamiento y de la búsqueda. Ahora me propuse practicar más seguido para tener fluidez, y hasta empecé clases de batería para sentir el ritmo con el cuerpo. Todavía estoy aprendiendo a querer a los VSTs, así que me metí en el diseño sonoro para entender las ondas desde adentro. Mi proceso es así: pruebo, juego, me equivoco, aprendo… y de repente algo me genera un sobre foco y se convierte en un track.
Muchos proyectos quedan por la mitad, pero para mí son parte del entrenamiento y de la búsqueda. Ahora me propuse practicar más seguido para tener fluidez, y hasta empecé clases de batería para sentir el ritmo con el cuerpo. Todavía estoy aprendiendo a querer a los VSTs, así que me metí en el diseño sonoro para entender las ondas desde adentro. Mi proceso es así: pruebo, juego, me equivoco, aprendo… y de repente algo me genera un sobre foco y se convierte en un track.
En 2024 publicaste el single Take It Amelie. ¿Cómo surgió este tema? ¿Tienes nuevos lanzamientos en camino?
Take It Amelie es un single que inicié a fines de 2023; el feeling del track me fue llevando a mí. Lo inicié jugando, producto de practicar lo que había estudiado en mis clases y, entre otros temas que tenía, fue el que el sello eligió para publicar. En 2025 colaboré en algunos EP con remix y colgué mi primer track vigente en Bandcamp, que es un edit. Este año vienen varios lanzamientos: My Doppelgänger Valentina, Sultry Elusive y otros proyectos que se están gestando.
Si pudieras elegir, ¿cuál sería tu colaboración soñada?
Siempre pienso qué bueno sería combinar cerebros. Si pudiera, me gustaría estar en el estudio con una persona que tenga el cerebro compilado de Miss Kittin, Reflex Blue, Shonky, Gene on Earth, Gabriel Belabbas, Djulz, Emi Omar y Aline Umber. Y tantísimos otros.
¿Qué diferencias notas al tocar en clubes como Input o Sala Upload frente a festivales al aire libre como Brunch Electronik en el Parc del Fòrum?
La diferencia es abismal. Ambas me gustan mucho porque son muy diferentes. Últimamente prefiero todo evento al aire libre. La experiencia de un outdoor y un formato club determina qué sonidos se van a destacar sí o sí y cuáles no. La energía del público también es muy distinta y eso determina mucho qué les tenés que dar. Imagínate que te llevan de paseo al parque o te invitan a un living.
Para acabar, ¿cómo ves tu carrera dentro de cinco años? ¿Qué te gustaría haber conseguido como DJ?
Cinco años al ritmo de hoy es muy difícil adivinar. Me veo dedicándome al cien por cien a la industria de la música, con mayor experiencia y estructura. Lo que más deseo es el hecho de no olvidarme de disfrutarlo y generar comunidad. Me gustaría que mi sonido sea reconocible al instante, que la gente diga, esto es muy Indra, y haber logrado un hilo conector en mi carrera y mi manera de generar arte.

