Una casa de moda debe transformarse con el paso del tiempo. El público se cansa de lo inmutable; necesita drama, novedad y, sobre todo, riesgo, aunque en el camino pueda haber complicaciones. Más aún si se trata de firmas centenarias como es el caso de Gucci un imperio que empezó fabricando maletas y que hoy es un símbolo internacional de estilo, maximalismo o sex appeal, dependiendo de la era que prefieras. En este contexto, el festival Moritz Feed Doc de Barcelona ha ofrecido un viaje en retrospectiva por algunos de los grandes nombres de esta industria y su legado, pasando por títulos como Gucci: Luxe, Drame et Volupté, de Olivier Nicklaus, un documental que se adentra en la historia de la legendaria marca italiana.
Desde la creación de su inconfundible estampado en forma de diamantes hasta ver a Kate Moss luciendo el famoso tanga con el logotipo de la G en una reciente colección, la firma ha sabido mutar constantemente. Ha sido sexy y provocadora bajo la dirección creativa de Tom Ford (1994-2004), boho chic y llena de color con Frida Giannini (2006-2015), y posteriormente llevada al maximalismo por Alessandro Michele (2015-2022). Ahora es el turno de Demna, con su pragmática visión y muchas ganas de reinventar la esencia de Gucci. 
No hay duda de que esta marca ha pasado por muchas manos, e incluso por un asesinato… sí, has leído bien. Pero antes de todo esto, debemos entender que la empresa había alcanzado una expansión aplastante. Tenía tiendas por todo el mundo: Nueva York, Tokio, Hong Kong, Londres, París. Se convirtió en un negocio multimillonario, y ya sabemos cómo el dinero puede tensar cualquier estructura familiar. Tras años de disputas internas por el control de la empresa, en 1995, el mismo año en que Ford enamoró al mundo con su refrescante visión, Maurizio Gucci, el heredero de la empresa, fue asesinado por un sicario bajo las órdenes de Patrizia Reggiani, su exesposa. Todo un drama a la italiana, vamos.
Nicklaus entiende que, para construir un documental como este, era esencial indagar en lo que significa Gucci para el público, comprender el poder que ha tenido y sigue teniendo. ¿Será tal vez por su amplio abanico de estéticas a lo largo de los años? Quizá. Lo que sí podemos afirmar es que, con este documental, los misterios y contradicciones que han definido a la firma no solo se exponen, sino que se convierten en parte de su propio atractivo. Gucci es lujo, es ambición, es tragedia, es todo lo que uno quiera ser. Y es precisamente en esa tensión donde reside su magnetismo.