Un sábado que empezó con la calma que trae la lluvia terminó con el cuerpo recordando cada pulso. La plataforma cultural queer Fragment A, de la mano de Ballantine’s y su programa True Music Fund y shesaid.so, llenó la sala Ricson del Hangar.org en Barcelona de un calor electrónico y una intimidad reconfortante, en un showcase donde cada artista construyó un universo propio y lxs presentes nos sentimos parte de todos ellos.
Los álbumes presentados habían estado gestándose durante meses, y aquel día vieron la luz gracias al apoyo económico, el acompañamiento técnico y las mentorías creativas que forman parte de esta iniciativa. Se podían ver sonrisas y lágrimas por igual en las caras de lxs artistas, migrantes procedentes de Latinoamérica, quienes finalmente compartían sus trabajos. Mientras tanto, el público, sentado en el suelo y casi mimetizado con la puesta en escena, buscaba cualquier silencio entre canciones para aplaudir y celebrar lo que se estaba viviendo.
Las emociones, de hecho, venían acumulándose desde el día anterior, cuando se habían presentado los discos de las artistas Xyamm Angel, Efe Ce Le y Gugol Maps. Por si no había sido suficiente, Xiwire y su proceso creativo apuntaban a que la jornada seguiría el mismo camino, y no decepcionó. Generando sonido mediante código escrito en vivo y combinando underground de internet, metal y cultura rave, estx artista llevó el ruido a un territorio tan hipnótico como abrasador.
Hagamos Ruido tomó el relevo con una performance que desbordaba originalidad. Sampleos de Bad Bunny y vídeos de gatitos tocando el piano provocaron risa e intriga, todo ello contenido en un universo escénico único, híbrido y casi impredecible. Camila Rizzo llenó la sala de emociones profundas con su disco dedicado a su hermana fallecida. Entre ambient y techno y entre alegría y sollozos, Camila creó un viaje que culminó en una subida de bpm que obligó a lxs asistentes a ponerse en pie.
Maia Basso cerró el showcase con una electrónica oscura, etérea y casi onírica. Un set cien por cien hardware en el que su voz, tratada como un instrumento más, terminó de sellar este íntimo recorrido. Aunque en realidad, el viaje terminó en un after en Meteoro, pero los detalles de este, mejor para otro día.

