La energía nos envuelve de muchas maneras, pero cada persona lo experimenta de forma distinta. Depende de nuestros horarios, ritmos de trabajo, descanso, consumo, infraestructuras, productividad, agotamiento… Todo juega un papel, seamos conscientes o no. Por ello, la Fundació Joan Miró, en colaboración con la Fundación Banco Sabadell, inaugura la decimotercera edición del ciclo Espai 13, titulada De las 18.12 a las 17.48. La temática de este año hace referencia al tiempo que tarda en ponerse el sol en los primeros y últimos días de esta temporada expositiva. Curado por Alejandro Alonso Díaz, este programa da el pistoletazo de salida con la artista Huaqian Zhang y su instalación Arna (moth), seguida de las exposiciones de Michael Kleine, Ghislaine Leung y Victor Ruiz Colomer.
El ciclo pretende abarcar lo que entendemos por energía, pero centrándose más bien en esa fuerza que nos atraviesa cada día. Esas infraestructuras que nos lideran desde lo más físico hasta lo social y económico, estableciendo cómo circula esta energía. La instalación lumínica, o, como la define la propia Huaqian Zhang, su “semi cortometraje”, Arna (moth), combina luz, sonido y calor. Te envuelve en una fuerza atrayente, transformando al espectador en la propia polilla. No hay claridad ni respuesta inmediata: el cuerpo reacciona antes que la cabeza porque la obra no pretende ilustrar un concepto, sino encarnarlo. Por ahora, esta es la única exposición disponible, mientras que el resto del ciclo se estrenará en los próximos meses.
Por otro lado, Michael Kleine presentará instalaciones que tensionan nuestro sentido del ritmo y el flujo. Sus piezas muestran cómo la circulación de objetos, sonidos o movimientos organiza la percepción del espacio. A su vez, Ghislaine Leung trabaja con materiales y sonidos para revelar patrones invisibles que estructuran nuestro entorno, haciendo tangible lo intangible a través de ciclos de repetición y resonancia. Victor Ruiz Colomer, que también expondrá en el ciclo, confronta su interés por la termodinámica, lo que lo lleva a querer adentrarse en esta fisura sobre la normatividad con el uso del espacio. Y como punto final de este ciclo, la artista Camilla Wills realizará una intervención centrada en lo cotidiano y performativo, explorando su relación con el arte y la academia.
Cada muestra exige al público habitar los sistemas que sustentan la energía: aceptar sus límites, sentir sus efectos, y, en cierto modo, capitular ante el entorno. Estas fuerzas que nos atraviesan escapan a nuestro control y la mejor reacción ante tal realidad es simplemente aceptarla, aunque sea de forma parcial. Porque a veces, aunque sea incómodo, mirar, sentir y rendirse es también una forma de resistencia.



