Barcelona arde en pleno julio, y no solo por el calor. Esta semana se activa Transitar “La quema”, una instalación expandida y profundamente emocional de la artista española afincada en Nueva York, Elena del Rivero. El proyecto, comisariado por Mateo Feijóo, forma parte de Extramuros 2025, la iniciativa anual del Museu Tàpies que expande la práctica artística más allá de los muros del museo.
Para quienes aún no la conocen, Elena del Rivero es una artista multidisciplinar que trabaja con pintura, papel y objetos cotidianos, explorando temas como la memoria, la reparación y el duelo. Su práctica se caracteriza por procesos lentos y materiales cargados de significado, donde coser, entrelazar y recomponer se vuelven un acto político y poético. Entre sus obras más reconocidas están [Swi:t] Home, Chant y la serie en curso Cartas a la madre, iniciada en 1992, que atraviesa gran parte de su obra como un archivo íntimo y simbólico.
En esta ocasión, la artista propone una experiencia site-specific que habita múltiples puntos de la ciudad de Barcelona: el Museu Tàpies, el Centre d’Art La Capella, los Jardins del Teatre Grec, la Basílica de Santa Maria del Pi y otros espacios activados en diálogo con el entorno urbano y social. Transitar: “La quema” articula un recorrido fragmentado y sensorial hecho de cenizas conservadas como reliquias, diarios collages cubiertos de telarañas, y trapos de cocina suspendidos como gestos de cuidado y usando el fuego como símbolo de purificación, pérdida y renovación.
Pero… ¿Qué es La quema? La acción que da origen a este proyecto tuvo lugar en San Pedro Fiz de Vilar, una aldea gallega donde, en otoño de 2024, la artista decidió quemar cincuenta y una obras tempranas realizadas entre 1970 y 1988. Fue una acción compartida con la comunidad local, documentada a través de registros visuales y sonoros que hoy conforman el corazón de la propuesta. Como señaló el comisario Mateo Feijóo durante la presentación de prensa: “No se trata de un acto individual. Es un proceso expansivo y compartido. Desde estudiantes de EINA hasta vecinos de Vilar, esto va de memoria colectiva, de activar lugares olvidados”.
Una de las intervenciones más impactantes, y una de mis favoritas, se encuentra en la Basílica de Santa Maria del Pi, donde se presenta Canto para un monumento funerario. Se trata de una jaula de conejos en desuso, dorada a mano, que representa el deseo de alcanzar lo divino. En su interior, botellas de vidrio –recogidas en Barcelona– conservan las cenizas de las obras quemadas. También hay una pequeña caja con perlas, material clave en el universo de Del Rivero, evocando las reflexiones de María Zambrano sobre el pensamiento, el afecto y la trascendencia. Las etiquetas de los frascos, diseñadas por estudiantes, refuerzan el carácter colaborativo de la pieza. Durante la rueda de prensa, la artista comentó con humildad: “No siempre sé lo que estoy haciendo hasta que ya está hecho. Pero intento transformar una cosa en otra. Esa es mi actitud.”
Transitar “La quema” no es solo una exposición: es una coreografía de espacios, memorias y materiales en tránsito. Un gesto curativo de reconstrucción y que invita a repensar cómo habitamos el mundo: desde el arte, desde la escucha, desde lo común. Un recorrido que definitivamente vale la pena hacer este verano.

Canción para un monumento funerario - Basílica de Santa Maria del Pi, Barcelona, Catalunya. © Elena del Rivero. VEGAP, 2025. Fotografia: Pep Herrero, 2025

Un mosaico de lo común. La experiencia comunitaria - Espai Oficina del Centre d’Art La Capella, Barcelona, Catalunya. © Elena del Rivero. VEGAP, 2025. Fotografia: Pep Herrero, 2025

Tendal de trapos de cocina - Jardines del Teatre Grec, Barcelona, Catalunya. © Elena del Rivero. VEGAP, 2025. De la fotografia: Museu Tàpies, 2025

Letters to the mother - Museu Tàpies, Barcelona, Catalunya © Elena del Rivero. VEGAP, 2025. Fotografia: Museu Tàpies, 2025

Diarios - Museu Tàpies, Barcelona, Catalunya. © Elena del Rivero. VEGAP, 2025. Fotografia: Museu Tàpies, 2025

Diarios - Museu Tàpies, Barcelona, Catalunya. © Elena del Rivero. VEGAP, 2025. Fotografia: Museu Tàpies, 2025
