En tiempos de festivales masivos y agendas frenéticas, El Rite insiste en detener el tiempo. En su próxima cita, del 29 al 31 de mayo, volverá a ocupar la masía de Can Bordoi, en Llinars del Vallès. Este rito colectivo se ha consolidado como uno de los encuentros culturales más particulares del sur de Europa gracias a una propuesta que mezcla música de vanguardia, pensamiento contemporáneo y experiencias inmersivas en plena naturaleza. La edición de este año, además, no es una edición cualquiera: coincide con el décimo aniversario de Casa Virupa y presenta la programación más ambiciosa de su historia.
Alejado de la lógica de los grandes eventos urbanos, El Rite nació con una idea clara: demostrar que la creación contemporánea también puede florecer en la periferia, lejos del centro de Barcelona y de la saturación cultural. Organizado por el Laboratorio de Artes Contemplativas (LAC), el festival ha construido una identidad propia alrededor de la cultura de la pausa, una filosofía que reivindica el silencio, la escucha y la experiencia artística con detenimiento.
Ese espíritu atraviesa una programación que este año alcanza un despliegue especialmente ambicioso. Uno de los focos llegará el viernes 29 de mayo con la creación de un supergrupo inédito concebido exclusivamente para el festival. El trompetista Avishai Cohen, el pianista Shai Maestro y el baterista Antonio Sánchez compartirán escenario junto a Orlando LeFleming, Logan Richardson y Simon Moullier, en una reunión irrepetible de figuras clave de la escena jazzística neoyorquina. La jornada inaugural también contará con la sensibilidad de Rita Payés y Lucía Fumero, el flamenco de Dani de Morón y la mirada reflexiva de Juan Evaristo Valls Boix, encargado de abrir el festival.
El sábado 30 de mayo llegará el bloque más inmersivo y multidisciplinar del fin de semana. El dramaturgo Pablo Rosal y la bailaora Rocío Molina llevarán las artes escénicas al centro de la experiencia, mientras el Shai Maestro Quartet desplegará una de las propuestas jazzísticas más sofisticadas del cartel. Samora Pinderhughes actuará acompañado de su banda con una mezcla de jazz, soul y discurso político. Y el diálogo transcultural entre Ghalia Benali y Romina Lischka ampliará aún más el horizonte sonoro del festival. La jornada incorporará también las exploraciones musicales de Anna Ferrer y Valeria Mata, así como los espacios de pensamiento impulsados por Sara Torres y Alicia Valdés. El cierre correrá a cargo de Logan Richardson, que además de formar parte del supergrupo inaugural asumirá una propuesta orientada hacia la exploración sonora más contemporánea.
La última jornada, el domingo 31 de mayo, abrirá con Siwan, uno de los proyectos más fascinantes surgidos alrededor del universo ECM, liderado por el pianista noruego Jon Balke. La obra fusiona música antigua, tradición árabe-andaluza y jazz contemporáneo en una experiencia atravesada por textos místicos de San Juan de la Cruz y Lope de Vega. Después llegarán Diálogos de Virupa, Alba Careta Group y Jakob Bro. El gran cierre musical reunirá nuevamente a Antonio Sánchez, esta vez liderando su formación junto a Michael League, Thana Alexa y Shai Maestro.
Pero El Rite no se limita a la música. Una de las grandes novedades de esta edición será la incorporación de instalaciones artísticas repartidas por el bosque que rodea Can Bordoi. Las piezas creadas por el colectivo DU-DA, Marta Velascovel junto a Tiffany B. Whittaker y Maria Arnal, y el escultor Gil Gelpi convertirán el paisaje natural en una galería inmersiva donde el público podrá transitar entre luz, materia y silencio.
Más que una sucesión de conciertos, El Rite propone una experiencia cuidadosamente comisariada, a medio camino entre retiro artístico y celebración colectiva. En una escena cultural dominada por la velocidad y el consumo inmediato, la apuesta del festival resulta casi contracultural: un espacio donde la vanguardia no busca hacer más ruido, sino generar una escucha más profunda.










