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080 Barcelona Fashion sin
DOMINNICO. Otra edición más, Domingo Rodríguez se adueña de las pasarelas y de las miradas de uno de los front rows más cool de la fashion week, en un show especial que conmemora el final de una era, la celebración del décimo aniversario y el inicio de otra que promete tanto como la anterior. Con la reina del pop como inspiración estética y vital, y una reinterpretación de los códigos tan característicos a los que nos tiene acostumbrados desde un punto de vista más maduro, corporativo y evolucionado, DOMINNICO demuestra que está aquí para quedarse, que su lenguaje visual aún da para mucho más y que el trabajo desarrollado a lo largo de los años y las colecciones anteriores ha sentado unas bases sólidas sobre las que la marca seguirá creciendo.
El look de apertura, llevado por una de las principales musas del diseñador, Sita Abellán, reclama la atención del público. Tejido de raya diplomática, siluetas sastre, revista y maletín en mano. Está claro que, sea quien sea y trabaje donde trabaje, sabe lo que hace y, probablemente, sea la jefa del lugar. La ya imponente estética corporate se suma a la indudable sensualidad de DOMINNICO, en la que la piel es tan protagonista como las hebillas, los tirantes y los charms, mientras que las maxibotas marcan cada paso con autoridad. El resultado es quizás una de las versiones más maduras de la firma que hemos visto hasta la fecha. El segundo look, opuesto en tono, quizás más suave, con transparencias y boa de pelo, pero igual de dominante, confirma que los diez años de la marca no llegan solos y que el cambio y la evolución no son cosa de un look o una colección en particular, sino que, a partir de ahora, son inherentes a todas sus creaciones.
El término Supernova da nombre a la colección: la explosión más grande y luminosa que ocurre en el espacio cuando una estrella llega al final de su vida. Si bien es verdad que esta colección representa el final de una serie de celebraciones por una década fructífera y exitosa en la industria, esa luz a la que hace referencia este fenómeno se convierte en el lugar de origen ideal de un DOMINNICO con una energía renovada y la mirada puesta en lo que está por venir. Con este concepto en mente, estábamos deseando ver cómo se iba a consumar esta evolución en la pasarela. La reconocible estética de la marca a veces dificulta el alejamiento de ella y la incursión en nuevos territorios sin perder su identidad, pero Supernova ha dejado claro que la firma está más que lista para aventurarse en nuevos territorios.
Con este espíritu orientado al futuro y con Madonna como hada madrina y musa de inspiración, no solo en lo que se refiere a estética y estilo, a los que hubo bastantes guiños en muchas de las prendas, sino también en su capacidad de adaptación, evolución y vigencia en el universo cultural a lo largo de los años, la colección presenta una reinterpretación de una jornada de oficina y de las dinámicas corporativas à la DOMINNICO, donde los distintos roles, cargos y empleos pasan por el filtro sexy de la marca. Desde la teleoperadora con actitud, que probablemente te dejará con la llamada en espera durante horas porque tiene cosas más importantes que hacer que hablar contigo, hasta la jefa autoritaria que, con su vestimenta corsetera, sugerente y extravagante, deja claro que le gusta dominar y tener la voz cantante en todos los ámbitos de su vida, nos queda claro cómo luciría la hipotética oficina de DOMINNICO Inc. ¡Excelente ambiente laboral!
Parte de la evolución mencionada anteriormente se refleja particularmente en los materiales usados en la colección y en la confianza en tejidos diferentes del cuero para comunicar lo mismo que el material estrella de la firma lleva transmitiendo durante años. El satén cobra protagonismo y, aunque sus características difieren bastante de las de la piel, el resultado en las prendas es igualmente atractivo, con los brillos, las luces y las sombras brindando el mismo interés a las prendas, pero por motivos distintos. Gran parte de esta continuidad en el resultado, a pesar de la diferencia en el proceso, recae en los patrones precisos con los que trabaja la marca, que, al ensamblarse a la perfección sobre cuerpos de diferentes medidas y formas, crean una solidez que hace que tanto la gasa más suave como el satén más fluido envuelvan el cuerpo con contundencia.
La colección incluye bombers cargo más juveniles y looks masculinos que nos hacen pensar que quienes los llevan no ocupan cargos muy relevantes dentro de la oficina, sino que dedican sus días a seguir órdenes, con camisas y pantalones en tonos y tejidos divertidos, pero más básicos. El look final, llevado nuevamente por Sita, deja atrás la oscura raya diplomática y la cambia por un seductor conjunto en morado brillante que nos deja saber que la jefa no está en horario laboral y que cualquier cosa ya se solucionará el lunes por la mañana. Así, Supernova cierra con broche de oro una etapa. Esperamos atentamente a ver cómo continúa esta historia.