Durante el tercer día de desfiles, Carlos Doblas ha presentado una de las propuestas más fuertes de esta temporada de 080 Barcelona Fashion, con un extenso repertorio técnico donde se comprueba por qué Doblas es una de las firmas a no perder de vista dentro del panorama nacional. Explorando lo que surge del contacto y la unión de opuestos y haciendo un recorrido casi cronológico desde las siluetas y prendas más clásicas hasta la deconstrucción y reformulación de códigos modernos, se demuestra cómo luce una buena colección cuando su creador sabe lo que hace.
Hace algunas horas, Rosalía ha subido dentro de su photo dump post Lux Tour en Barcelona una fotografía luciendo el look 23 de la recién presentada colección de Doblas y hoy justo hace unos minutos ha compartido una nueva imagen con el mismo outfit en sus stories; como quien dice, le ha encantado, y a nosotros también. Imposible pensar en una mejor bendición y manera de presentar al mundo la nueva propuesta de una firma que merece la atención recibida, donde cada uno de los veintinueve looks vistos en la pasarela de la Semana de la Moda catalana hace tan solo unos días puede ser perfectamente usado por cualquier estrella nacional e internacional.
Dentro del oficio de diseñar, es tan importante la teoría como la práctica. Es recurrente ver ciertas marcas y diseñadores a los que se les facilita el montaje y planteamiento de narrativas y discursos interesantes, llamativos y prometedores como ejes conceptuales de las colecciones a presentar, pero cuando es el momento de pasar de la palabra a la prenda, hay una gran disonancia entre lo que se promete y lo que se entrega. Es frustrante, cuando menos, ver cómo buenas ideas se pierden en malas ejecuciones, pero cuando llega una propuesta como la de Doblas, donde cada elemento cumple su función y cada prenda sirve y aporta a la cohesión del conjunto, se pone en evidencia cómo es posible realizar un buen trabajo de principio a fin.
El corazón de Collapse se encuentra en la contradicción. La contradicción entre épocas, estilos, entre lo que se espera que sea y lo que es. Es así como la deconstrucción y reformulación de los códigos clásicos es importante y se manifiesta de distintas maneras, desde sutiles cambios que alteran ligeramente las siluetas o que juegan con los tejidos hasta desafíos a cualquier tipo de proporción habitual. Junto a prendas exteriores que lucen normales, pero que se desarman en tiras o que no son igual de largas atrás que adelante, surgen otras donde las líneas de cuello no quedan en el cuello, sino en la mandíbula, donde las cinturas y los cinturones se sitúan o más arriba o más abajo de lo normal, o donde directamente formas geométricas hacen las veces de abrigos.
Elementos de diseño como los godets, que generalmente son usados para añadir volumen y vuelo, pero que no suelen ser los protagonistas, son implementados en tejidos rígidos que preservan y destacan su forma triangular, haciendo de ellos no un medio, sino un fin. La paleta cromática, bastante variada pero de tonalidades similares, crea una cohesión aparente y los materiales, desde clásicos tejidos sastreros sólidos, de rayas o cuadros, hasta otros en charol, de apariencia encerada o de lentejuelas multicolor, como el look final, están a la altura e incrementan aún más el interés en los diseños. La colección fue presentada en una pasarela completamente iluminada, donde nada queda escondido o disimulado por las sombras, un símbolo de una confianza que no hace falta explicar de dónde procede.












