El LEV Festival de Gijón ha reafirmado, un año más, su posición como referente clave de la cultura audiovisual y musical, consolidándose otra vez como punto clave de experimentación y cruce entre disciplinas. Entre las decenas de artistas que han pisado sus escenarios este fin de semana para celebrar la música vanguardista y el arte digital, queremos destacar a Catnapp, quien nos ha hecho un hueco en su apretada agenda para hablar de su último álbum, Biiig Stretch, exploración sonora, cómo lo hace para traducir la energía y la intensidad del club al escenario y cómo ha evolucionado en estos años.
Gracias por ofrecernos tu tiempo otra vez. Hablamos por última vez en 2022, cuando publicaste TrustEP. Recapitulando por toda tu trayectoria musical, si no me equivoco, tus temas siempre han estado muy ligados a la experimentación, al cambio, a probar cosas nuevas; así que si ahora escucharas a la Catnapp de hace diez años, ¿qué reconocerías enseguida y qué sentirías completamente ajeno? Es decir, ¿cuáles de tus principios musicales definirías como esencia, entendida como imprescindible dentro de tu propio estilo, y cuáles has dejado ir con el paso de los años?
Algo que me costaría reconocer es la temática de las letras y las palabras que elegía. Cuando recién empezaba a hacer Catnapp todo era nuevo y me parecía divertido, todo me inspiraba. Como cuando te compras un sintetizador nuevo, todos los presets parecen buenos. No pensaba tanto en la elección de cada palabra, cada rima, cada temática. O quizás el proceso de pensamiento era otro, había otros intereses, otras prioridades al componer, como simplemente la diversión y hacer un tema. Ahora me lleva mucho más tiempo trabajar las letras (de hecho es lo que más me cuesta) y encontrar tópicos que crea que son ‘dignos’ de escribirlos en una canción.
Por el contrario, la intención de la voz sí me seguiría siendo familiar, junto con todo lo instrumental. Los beats, los bajos y los sintes. Aunque ahora dedique mucho más a las capas de pads y sintes, antes lo mantenía bastante minimalista.
Por el contrario, la intención de la voz sí me seguiría siendo familiar, junto con todo lo instrumental. Los beats, los bajos y los sintes. Aunque ahora dedique mucho más a las capas de pads y sintes, antes lo mantenía bastante minimalista.
Mirando el camino recorrido hasta ahora, ¿en qué punto sientes que está hoy Catnapp, no tanto como proyecto sino como identidad artística?
La identidad artística es un tópico muy interesante, sobre todo cómo se ve afectada a medida que crecemos y cambiamos. Siempre he intentado mantener aunque sea un mínimo de la identidad original mientras me permito explorar diferentes sonidos. Los últimos años fueron muy difíciles. Ya teniendo treinta y largos, mis intereses son bastante distintos a los que tenía a las veintitrés. Mismo con las cosas que me suceden sobre las que pudiera hacer un tema y los tipos de música con los que me sentiría más a gusto.
En este momento estoy intentando solamente ponerme a hacer música para Catnapp cuando realmente siento ese espíritu y esa necesidad de crear algo que vaya con su identidad, que no es tan frecuente como antes, pero estoy tratando de no forzarlo porque eso iría bastante en contra de sus características. ¿Cómo llegar a un sonido experimental sin dejarse experimentar? Podríamos decir que hoy en día Catnapp conserva su espíritu de diversión y experimento, canalizado por señora (risas).
En este momento estoy intentando solamente ponerme a hacer música para Catnapp cuando realmente siento ese espíritu y esa necesidad de crear algo que vaya con su identidad, que no es tan frecuente como antes, pero estoy tratando de no forzarlo porque eso iría bastante en contra de sus características. ¿Cómo llegar a un sonido experimental sin dejarse experimentar? Podríamos decir que hoy en día Catnapp conserva su espíritu de diversión y experimento, canalizado por señora (risas).
Algo que siempre he admirado mucho es que parece que has compuesto con criterio propio, sin buscar satisfacer las expectativas del mercado ni de ninguna audiencia en concreto. ¿Siempre ha sido así?
Por un lado sí y por el otro, no. Sí busco hacer algo que principalmente satisfaga mi alma y que sea divertido de crear. Pero mentiría si no dijera que también hago un balance entre lo que me gusta y lo que siento que a ‘mi público’ le gustaría. Yo no compongo música solo para mí, para eso me quedo en mi casa y no saco nada y no toco en ningún lado. Luego de bajar una idea me pregunto qué podría generar en la gente una canción: que baile, llore, se divierta, se ría, esté triste, cante. O quizás incluso puedo intentar empezar el tema desde esa pregunta y desde la idea de ‘conmover’ al empezar a crear algo.
¿Sientes que ahora compones desde un lugar más intuitivo o más consciente técnicamente?
¡Ambas! Me parece que sí quiero sonar lo mejor posible, por ende trato de que mis temas estén bien técnicamente en ese aspecto. A la vez me sigo permitiendo ser intuitiva con la creación. En realidad no me sale hacerlo de otra manera.
“Es muy difícil ser una fuente inagotable de creatividad, y más con el nivel de demanda que hay hoy en día, cuando si no sacas un disco por año no tenés trabajo.”
Siento que tu música es muy identificable, sabes cuando un tema es de Catnapp al segundo de darle al play. Me parece curioso tener ese factor diferencial hoy en día, donde todo está tan globalizado que se siente como si constantemente estuviésemos escuchando lo mismo. ¿Cómo se construye actualmente una personalidad sonora sin repetirse?
Wow, esto me hace muy feliz, ¡gracias! Qué bueno que lo escuches así. Creo que la clave es crear desde la creatividad propia. Sin intentar copiar algo, sin frenarse a pensar si está bien o mal. Las primeras horas, dejarse fluir con el programa o instrumento que sea a ver qué sale. Cuando se empiece a formar algo, recién ahí traer a la prolijidad, a pensar cómo hacer para que suene mejor, a ver la estructura. Pero no frenarse a perfeccionar cuando se está empezando. Ahí sale, por lo menos en mi caso, la esencia personal.
En 2025 publicaste Biiig Stretch. No sé si es impresión mía, pero a diferencia de muchos artistas que a veces debutan y más tarde se diluyen, con tu último álbum siento más expansión creativa, más libertad formal que en los anteriores. ¿A qué se debe?
Biiig Stretch fue un disco que hice sin la presión de tener que hacerlo. Me tomé un break del touring y la producción y me puse a estudiar psicología. Estaba totalmente drenada de las demandas de la industria de la música y no tenía inspiración, así que vi necesario dedicarme a otra cosa que me generaba curiosidad mientras dejaba que se cargara esa batería (si es que se cargaba). Afortunadamente se fue rellenando muy poquito a poquito y fui pudiendo componer de vuelta y permitirme crear sin apuros los temas de ese disco.
Quizás lo que sucede con otros artistas es que por las mismas presiones de la industria, o los motivos que sean, no pueden darse ese lujo de tener tiempo para frenar, o simplemente la creatividad se agota. Es muy difícil ser una fuente inagotable de creatividad, y más con el nivel de demanda que hay hoy en día, cuando si no sacas un disco por año no tenés trabajo. Hoy en día si no hay un álbum anual, no puedo salir de giras. No hay nada ‘nuevo’ que promover. Acabas de sacar un disco y te dicen, bueno, ¿y pero qué más sale ahora?
Quizás lo que sucede con otros artistas es que por las mismas presiones de la industria, o los motivos que sean, no pueden darse ese lujo de tener tiempo para frenar, o simplemente la creatividad se agota. Es muy difícil ser una fuente inagotable de creatividad, y más con el nivel de demanda que hay hoy en día, cuando si no sacas un disco por año no tenés trabajo. Hoy en día si no hay un álbum anual, no puedo salir de giras. No hay nada ‘nuevo’ que promover. Acabas de sacar un disco y te dicen, bueno, ¿y pero qué más sale ahora?
Biiig Stretch me traslada indudablemente hacia una evocación de lo amplio, de expansión. ¿Qué significa ese título para ti?
Ese título significa algo así como un gran cambio. Siento que ese disco es bastante diferente a los que venía haciendo, mucho más upbeat, hyper-pop, y en general más ‘feliz’. A la vez es una expresión que se usa cuando un gato (o perro) se estira mucho, esa es la razón principal por la cual elegí el nombre.
Este año formas parte del cartel del LEV Festival. La organización describe tu show como una propuesta donde se cruzan energía club, performance vocal y presencia escénica. ¿Cómo definirías tú misma el directo que llevas ahora?
Es muy energético. Es como hacer un cardio intensivo de cuarenta y cinco minutos. La idea de este show es generar energía, movimiento, entretenimiento. Siempre antes del show me veo el concierto de No Doubt, Tragic Kingdom, para motivarme y rogarle al espíritu de Gwen Stefani que se apodere de mí.
El contexto de LEV está muy ligado a lo audiovisual y a la experimentación. Es un festival donde conviven instalaciones, live AV y electrónica avanzada, ¿cómo sientes que tu música dialoga con otras disciplinas más allá del sonido?
Para mí las luces y las visuales son importantísimas. Pueden hacer que el show mejore o empeore en un seiscientos por ciento. Principalmente las luces en sincronía con la música son esenciales para que mi show funcione. Por este motivo traemos nuestro propio show de luces que Andy aka BlkSlk (DJ/VJ/Técnico de luces) maneja durante el show.
Hablando de la fuerza expresiva que transmite tu último álbum, ¿hay alguna canción en concreto que en el momento de crearla, o ahora al escucharla, tenga una carga emocional más notoria que las demás?
Podría ser Lights. Con el tiempo su significado fue fluctuando, y por diferentes sucesos que he vivido este año pasado fue mutando su historia dentro de mí. De ser una canción de amor fue transformándose en algo mucho más profundo y casi triste. Me cuesta no llorar cuando la canto o incluso cuando la pienso.
Mirando el futuro, ¿qué te interesa seguir rompiendo o redefiniendo en la siguiente etapa?
Estoy haciendo un EP con mucha libertad artística en el que me sigo permitiendo experimentar, e intento no frenar mucho al juzgar lo que hago :)



