Del 7 al 9 de agosto, el Parc del Fòrum volverá a convertirse en uno de los puntos clave de la electrónica europea. Brunch Electronik Festival celebra su cuarta edición con más de cien actuaciones, nuevos escenarios, mejoras técnicas y una idea que atraviesa toda la propuesta: crecer sin perder el vínculo con Barcelona.
Después de reunir a más de setenta mil asistentes en sus dos últimas ediciones, el festival ha renovado su licencia en el recinto hasta 2028, una continuidad que, como ha explicado su CEO, François Jozic, permite pensar a largo plazo: “Es muy importante para un festival tener un sitio fijo para poder invertir en escenarios”. Esa permanencia también refuerza una lectura local del proyecto. Según François, el ochenta por ciento del público procede de Barcelona, algo que convierte a Brunch en “un festival de ciudad”. Su lema, “alegria i compromís”, resume bien el equilibrio que busca esta edición: celebración, convivencia y cuidado del entorno.
El cartel, comisariado por David Escudero, curador de contenido, apunta hacia esa amplitud. “Este año plasma muy bien la diversidad. Se ha querido hacer un cartel poliédrico, que represente lo que está pasando en la escena”, ha señalado durante la rueda de prensa. La programación se mueve del techno hipnótico de Jeff Mills, Rødhåd o Marrøn a la contundencia de I Hate Models, SNTS o 999999999; del techno melódico de Eric Prydz, CamelPhat o Miss Monique al house de Jamie Jones, Luciano, Seth Troxler o Wade.
Entre las actuaciones más esperadas destaca Kaytranada, con su única fecha en la península ibérica este año, además de directos como Paul Kalkbrenner, Floating Points, Cassius y Acid Arab. También habrá encuentros b2b como Âme junto a Trikk, Amémé con LP Giobbi o Bashkka junto a Sally C. La programación del domingo, con The Blaze en formato DJ set, Mind Against, RY X o Parra for Cuva, abre una vía más emocional. “Somos defensores de que la electrónica se puede vivir de una manera más emotiva”, explica David.
La escena local ocupará un lugar relevante con Paula GM, Brieela, Inexxstable, NHYMPH, Mercè, B1N0, Lildami o Flashy Ice Cream, reflejo de un momento creativo activo en la ciudad. A ello se suma el Open Stage, que vuelve a abrir convocatoria pública para descubrir nuevos talentos.
La experiencia física también cambia. GrooviK, inspirado en el sol según Renata Fraccaroli, directora de decoración, se rediseña para acercar más al público al DJ. IconiK by Yamaha evoluciona hacia una estructura de mayor formato y mejor circulación, mientras que el Open Stage gana sombra y una barra 360. La mejora del sonido será otro foco, tras los ajustes del año pasado por la convivencia acústica con el entorno.
En paralelo, Brunch Electronik insiste en una idea sencilla pero decisiva: que el festival sea cómodo. Habrá más zonas de descanso con sombra, sistemas de nebulización, fruta gratuita, más baños y cuatro puntos de agua fría. El año pasado se suministraron noventa mil litros para sesenta mil personas, una cifra que François cita como ejemplo de un reto logístico convertido en prioridad.
El cuidado se extiende al concepto de safe space, un punto de atención emocional con psicólogos pensado para situaciones que no siempre encajan en el circuito médico tradicional: ansiedad, pérdida del móvil, conflictos o momentos de desorientación. La sostenibilidad completa el marco, con combustible Nexa de origen cien por cien renovable suministrado por Repsol, vasos reutilizables, movilidad reforzada y lanzaderas hacia los afterparties oficiales en Input, La Terrrazza, Upload y Nacar. Tres días para descubrir, como dice François, “la esencia del Brunch”.
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