Bershka no quiso perderse esta cita imprescindible con el arte con sede en París y decidió sumarse a la misma, continuando con su desarrollo en la intersección de la creatividad, la tecnología, las redes sociales y la música. Invadido por su pandilla de criaturas Lil Kreets, con Lil’ Koala, Lil’ Bunny y Lil’ Pig a la cabeza, su Custom House fue durante las dos jornadas uno de los enclaves señalados en el mapa del festival. Un lugar en el que, además de refugiarnos del sol abrasador de primera hora de la tarde, pudimos explorar el laboratorio de customización de la firma, Custom Lab, insertando distintos gráficos del Lollapalooza París en prendas que no dejaron a nadie indiferente.
Mención especial merece la asociación de Bershka con DressX, pioneros en el ámbito de la moda digital y con quienes ya colaboraron en el pasado, cuya alianza conocimos (y probamos gracias a la pantalla interactiva instalada en el stand) a lo largo del festival. Permitiéndonos probar looks digitales creados para la ocasión en tiempo real, esta iniciativa avanza hacia dónde se dirige la moda del mañana y cómo promete ser el proceso de compra en un futuro no muy lejano. Sea como fuere, en el metaverso o en el mundo físico, esperamos poder seguir disfrutando de la música en directo y de la energía casi indescriptible que nuestros artistas favoritos irradian sobre los escenarios.




















